Martes, Diciembre 11 2018

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Sobre Verbos, por Lizandro Penagos

  Los adelantados   La muerte es la única y absoluta certeza humana sobre la cual nada nos está revelado, de la que nadie -por inquieto e inteligente que haya sido- se ha devuelto a contar algo y de la que nadie se salvará en términos físicos. Aun así, en la cultura occidental pareciera llegar …

Sobre Verbos, por Lizandro Penagos

 

Los adelantados

 

La muerte es la única y absoluta certeza humana sobre la cual nada nos está revelado, de la que nadie -por inquieto e inteligente que haya sido- se ha devuelto a contar algo y de la que nadie se salvará en términos físicos. Aun así, en la cultura occidental pareciera llegar siempre de sorpresa. Eso al menos nos hacen creer los medios para convertir cada difunto en un episodio que se entrega -y nos satura- por capítulos. Es lo que Vargas Llosa dio en llamar la civilización del espectáculo. Si como escribió la polaca Wislawa Szymborska, premio Nobel de Literatura en 1996, en el magnífico poema, Contribución a la estadística: “Las personas mortales son cien de cien, cifra que por ahora no sufre ningún cambio”. ¿Por qué nos aterra la muerte? No explicaré aquí las razones, que no solo desconozco sino que presumo son tantas como vidas y muertes ocurren todos los días desde eternidad y hasta el infinito. La siguiente es solo una de esas listas balance a las que somos tan proclives los periodistas por estas calendas y de las que solo queda un escozor en el espíritu que se agudiza con el paso del tiempo.

          El año comenzó con la partida de dos grandes que hablaron portugués, uno en América y el otro en Europa, uno en São Paulo y el otro en Lisboa, uno enano y el otro gigante. A los 66 años, falleció el bolerista brasileño Nelson Ned. El 5 se fue “El pequeño gigante de la canción”. Nos dejó títulos como Si las flores pudieran hablar, Mi manera de amar, Déjame si estoy llorando y La diferencia, entre otros ya clásicos. Y ese mismo día ya no pateó más Eusébio da Silva Ferreira. “La perla negra” o “La pantera”, se fue a los 71 años con sus goles, sus balones, sus botas de oro y su leyenda, a otra parte. Cuando ya agonizaba el primer mes de este 2014, el 26 de enero, murió uno de los mejores y más desconocidos escritores latinoamericanos, el mexicano José Emilio Pacheco. Con el nombre de su columna periodística podría resumirse toda su obra poética y literaria: Inventario. No dejen de leer “La mosca juzga a Miss Universo”, un poema selecto.

          En febrero viajó el extranjero más colombiano que haya pisado el suelo patrio y quien nos convenció de que lo mejor de Colombia son los colombianos. Nos engañó. Fernando González Pacheco, murió a los 81 años, el 11 de febrero. Pasarán décadas para que alguien tan feo triunfe en la televisión y para que haya otro entrevistador tan genuino. Una semana después, nuestros vecinos venezolanos, buena parte de los Llanos Orientales colombianos y todos los amantes del joropo, lloraban la partida de Simón Díaz. A los 85 años, el compositor de “Caballo Viejo” se fue de pronto detrás de una potra alazana, para confirmar que solo el amor nunca envejece. Como si faltaran acordes, Paco de Lucía lo acompañó el 25 de febrero. Lejos de su natal Cádiz, en Cancún y con 66 años de edad, el reconocido guitarrista de flamenco se fue con su Premio Príncipe de Asturias de las Artes y Emblema de la renovación y difusión mundial del flamenco, entre sus manos prodigiosas.

          En marzo la actriz colombiana Celmira Luzardo finalizó su papel. El 13 de marzo, en Bogotá, a los 57 años, partió la que será recordada como la mujer que volvió bonita a “Betty, la fea”. Una actuación como todas, memorable.

          En abril nos dejó el poeta de la casa. Gabriel García Márquez. Fue inmortal antes de morirse, pero como a todos, le tocaba dar el paso. Está más vivo que nunca. Le tocará morirse varias veces para morirse bien muerto o del todo. El tiempo cobrará sus letras. Cien años serán pocos. Le tocó la mala suerte a José Luis Feliciano Vega de haberse muerto el mismo día que Gabo. Y los medios minimizaron a “Cheo” hasta la invisibilización. Pasarán muchos años para que se mueran del todo, pero mientras tanto es preciso iluminarnos e iluminarlos con sus letras y sus ritmos, con su profundidad y su cadencia, con su narración y con su canto, con su sensibilidad y su crítica.

          Transcurrida una tercera parte del año y registrados solo algunos famosos difuntos, vale recordar a Ernesto Sábato. “La vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse”. En realidad, la muerte es el menor de todos los males, la que nos consume es la agonía, el temor del día, la fecha, la incertidumbre de las condiciones y -si somos amados-, el dolor de quienes nos aman. En el mundo mueren 110 personas cada minuto. En aritmética simple 6.600 cada hora. 158.400 cada día. 53´224.400 al año. En Colombia cada minuto nace un colombiano, 120 cada hora, 2.880 al día y 1´051.200 al año, el equivalente a un departamento como Huila o Boyacá. Pero cada dos minutos muere un compatriota. Sigamos.

          En mayo, el 1, uno de los más afamados músicos cubanos, Juan Formell, quien por más de cuatro décadas fue el alma de la legendaria agrupación Los Van Van, partió sin regreso. Tenía 71 años. El bajo de Juan Clímaco Formell Fortuna, quedó en lo más alto. Entretanto, el 22 del mismo mes terminarían las polémicas del coronel retirado de la policía Royne Chávez, ex jefe de seguridad del presidente Andrés Pastrana y ex esposo de la cantante Marbelle. Todo se paga en esta vida.

          El 26 de Junio, a los 88 años, dejó de respirar quien con sus intervenciones en el Senado de su país azuzó al soplón más famoso de los EEUU, “Garganta Profunda”. Howard Baker, fue una importante figura en la investigación del escándalo Watergate que generó la renuncia del presidente Richard Nixon. Durante las audiencias reiteró dos preguntas a los testigos: ¿Qué sabía el presidente y cuándo lo supo? Y no conoció a Samper.

          El 30 de Julio, a los 82 años, el presidente de la AFA, Julio Grondona, no fue más el mandamás omnipotente del fútbol argentino. Acabó su dictadura, iniciada en 1979. Julito Grondona quiso heredar, pero con Luis Segura regresó la democracia al fútbol argentino.

          La mañana del 11 de agosto el mundo despertó con tristeza, se borró una de las sonrisas más famosas del Hollywood, la de Robin Williams. En otra tragedia digna de la ficción, el actor y comediante decidió irse por mano propia. Tenía 63 años, adorado y admirado. Y el 20 de Agosto, alos 90 años dejó de hacer cuentas Rafael Molano, el creador de los productos Ramo. Los colombianos consumimos alrededor de 900 mil de sus ponqués cada día. Inició de manera artesanal en 1950, haciendo cuentas para pagar la cuota de la casa.

          Mi hermano, que se llama Carlos Alberto Rojas González, no es hijo de mi mamá, pero sí de mi padrastro, es a quien le he escuchado las mejores reflexiones en torno de la parca. Hizo hasta segundo de bachillerato. No necesitó más. Necesitaba menos. Adora los perros, no cree en el amor, le gustan los hijos -pero de los demás- y desdeña la condición humana. Justifica comer de todo y cometer excesos, con la frase: “Si de algo nos vamos a morir, vámonos enfermando”. Para ingerir licor, una máxima: “Bebamos que donde nos van a enterrar no hay agua. Cuando de prevención de trata, asegura: “Para lo que hace falta”. Y en cuanto a la expectativa de vida: “A mí ya no me quedan sino como tres Mundiales”. Y la mejor de las mejores, cuando se le reprocha no haber ido a un velorio o a un entierro: “Y acaso él va ir al mío”.

          Continuemos. La tercera y última tanda la encabeza Joan Rivers, la famosa presentadora y comediante estadounidense ya no pudo ni tuvo más que estirarse y el jueves 4 de septiembre abandonó el set -y el quirófano- en un hospital de Nueva York. Tenía 81 años de edad y parecía de 50. Cirugías. El 11 del mismo mes, Gustavo Adrián Cerati dio las ¡Gracias Totales! Tras permanecer cuatro años en coma, su cuerpo puso punto final al vegetal. Ya no vibraría nunca más sobre una tarima. Tenía 55 años y desde Buenos Aires aún flotan su música y sus canciones.

          En Octubre, la templada embistió a José María Manzanares, una de las grandes figuras del toreo en las décadas del 70, 80 y 90. A José María Dols Abellán, como se llamaba en realidad el diestro, se lo llevaron “causas naturales” el 28, a los 61 años. Y dos días después, y también de manera repentina, a los 87 años, el pianista, compositor e intérprete cubano Frank Domínguez Padrón, inscribió su nombre en la historia. Ese día supo el mundo que fue el autor del bolero “Tú me acostumbraste” (1957) interpretado por una veintena de grandes, dentro de los que se destacan Olga Guillot, Chavela Vargas, María Dolores Pradera, Sara Montiel, Lola Flores, Pedro Vargas, Doménico Modugno, Caetano Veloso, Luis Miguel, los Gipsy Kings, Chucho Valdés y Andrea Bocelli, entre muchos otros.

          En Noviembre no pedaleó más Ramón Hoyos Vallejo, la primera gran figura del ciclismo colombiano. El 19 de noviembre a los 82 años, llegó a la meta final en Medellín. Y el 28, por fin se chispotió Roberto Gómez Bolaños. A Chespirito lo habían matado tantas veces en la redes, que pocos creyeron que la noticia fuera cierta. Tenía 85 años y una fortuna más grande que la de los dólares que le han endilgado. Hizo reír a varias generaciones de niños.

          Fue la frase de un pequeñín de tres añitos, Juan Manuel Quintero, la que me hizo pensar en algunos que se nos adelantaron: “Papá Dios se llevó a El Chavo. Amén”. Apenas comienza Diciembre y algunos desconsiderados suelen escoger este mes para adelantársenos. Que no le pase a usted. O a mí. Amén.

 

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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