Sábado, Septiembre 22 2018

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Respiramos a medias, vivimos a medias

¡A cada momento necesito recordarme a mí mismo que he de respirar, que ha de seguir palpitándome el corazón…!” Emily Brontë

Respiramos a medias, vivimos a medias
Crédito de foto: David Ospina especial para 90minutos.co

El “¡Tome aire! ¡Tome aire!”, es una de las exclamaciones más saludables, en ese instante de exaltación, estrés o ataque de ira, que deja, prácticamente, sin oxígeno a todos los sistemas, especialmente al cerebro.

Según los estudios resulta que nos hemos olvidado de respirar.  No respiramos bien o lo hacemos a medias. Y estamos dejando al  organismo sin el oxígeno necesario para que las neuronas y el cerebro puedan actuar adecuadamente y resulta que la respiración es vida que fluye por todo el cuerpo.

“Casi todo el tiempo vivimos en apnea”, decía la doctora Maribel Esguerra, médica laboral, en conferencia del Programa de Educación Comunitaria, del Centro Médico Imbanaco. Una apnea es una pausa anormal que hace la respiración y deja al cerebro sin oxígeno, como ocurre con los roncadores.

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La máxima milenaria oriental dice que, “Quien respira a medias, vive a medias”, pues una buena respiración equivale a vida saludable. Por el contrario, según los estudios, una mala respiración eleva el riesgo de problemas cardiovasculares, como el infarto, de estrés y sus problemas asociados e incluso el sobrepeso.

Se estima que tres de cada cinco personas no respira de manera adecuada, porque, literal, “vivimos  tan de prisa que no tenemos  tiempo ni para respirar, y nos olvidamos que gracias a la respiración vivimos”, aseveraba la doctora Esguerra.

Según la médica,  la respiración debe ser un acto consciente y somos poco o nada conscientes de nuestra respiración. Lo ideal es practicar, respirar a conciencia cada vez que se pueda, como si se tratara de una pausa activa. Ejercicios respiratorios muy sencillos permiten un mayor nivel de oxigenación a todo el cuerpo, especialmente el cerebro, el corazón y los músculos, que son los que necesitan más del oxígeno.

Si usted que esta leyendo estas líneas quiere probar, puede hacerlo en este momento: respire largo y profundamente diez veces, lleve el aire hasta el abdomen y sentirá su efecto, será como una bocanada de oxígeno para el cerebro. Podrá sentirlo.

Es tan importante respirar a conciencia y respirar bien. Cabe recordar que el grado de oxigenación tiene mucho que ver con nuestra capacidad de entender, de pensar, de reaccionar, y sobre todo, con el manejo de nuestros pensamientos y la respuesta a las situaciones emocionales.

La mayoría de las personas no respiramos bien y la prueba está en que solo usamos la parte alta del tórax e incluso cuando nos piden que respiremos profundo. Nos limitamos a subir los hombros y perdemos gran parte de la capacidad pulmonar al nos distender el abdomen.

No respiramos bien, ni siquiera cuando hacemos actividad física, que es un momento especial, como hábito de vida saludable. Porque estamos sumidos en las preocupaciones de lo que viene enseguida, es decir respiración a medias e, incluso, llegamos a detener la respiración, hacemos “pequeñas apneas” que echamos a perder gran parte de los beneficios del ejercicio y afectamos nuestros órganos.

Las apneas son pequeñas pausas involuntarias que hace la respiración y deja, por ese instante, sin el envío de oxígeno al organismo. Cuando no respiramos adecuadamente por un tiempo más o menos largo, “suspiramos” para así compensar la deficiencia de oxígeno. Una reacción de autoprotección del organismo

Según la doctora Esguerra, el  cuerpo humano es perfecto, pero hay una parte muy importante que no se tiene cuenta y es nuestra mente. Porque nos concentramos en pensar en el estudio, en el trabajo, en los compromisos diarios, en nuestros problemas de cualquier índole, entonces lo que ocurre es una “desconexión”. Dejamos de respirar adecuadamente y entre más grande sea esa desconexión, pasamos a hacer periodos de apnea prolongada o respiración muy superficial durante el día.

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“Le exigimos a nuestros ojos ver adecuadamente, a nuestro cuerpo movernos,  a nuestro cerebro pensar y no nos damos cuenta que todos estos están compuestos por millones de células que requieren oxígeno en altas cantidades para funcionar bien”, dice la médica laboral.

Son las neuronas las más afectadas por la falta de oxígeno, de una mala respiración y son las que más necesitan oxígeno. El oxígeno es el “combustible” de las células, especialmente de las neuronas.

Las células tienen una organela llamada mitocondria, que toma este oxígeno y lo convierte en adenosín trifosfato, ATP, considerado por los biólogos, como la moneda de energía para la vida, que nos mantiene activos, productivos y sin cansancio.

Si nos alimentamos bien, si adquirimos buenos nutrientes en nuestra dieta, si realizamos respiración consciente, si hacemos ejercicio adecuadamente, soltando la mente  de estar pensando y dejarla descansar, vamos a propiciar una vida saludable y a alejar las enfermedades.

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Acerca del Autor

Humberto Pupiales

Periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Maestría en Periodismo, en Buenos Aires, Argentina. Ejerce el periodismo científico desde hace 15 años. Actualmente es el Jefe de Comunicaciones y Prensa del Centro Médico Imbanaco de Cali

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