Martes, Diciembre 18 2018

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Qué viva la parodia en las redes sociales

Hay sin duda enemigos de la parodia en todas partes.  Muchos programas de excelente factura  y enorme audiencia han salido del aire porque los poderosos sometidos al ridículo hicieron valer su poder.

Qué viva la parodia en las redes sociales
Crédito de foto: David Vega especial para 90minutos.co

Tan pronto surgió el arte de la escritura, el hombre le dio vida a la parodia. Aristóteles definía la poesía como mímesis, es decir, como imitación y sostuvo que algunos poetas imitan acciones hermosas y componen himnos y encomios, mientras que el objeto imitado por otros  poetas son acciones viles y, en consecuencia, éstos componen burlas y escarnios. La parodia también ha estado presente en la literatura, la música, la pintura, la escultura, el dibujo  y en todas las manifestaciones artísticas.

La parodia es una burla  que provoca risa e invita a la reflexión. Nada, ni nadie le es ajeno. Se ocupa de la vida del ser humano y extrae su naturaleza cómica para hacernos reír. Por eso se trata de un ejercicio de la inteligencia pura. Solo los humanos ríen, nos dice Bergson, porque el “hombre (también la mujer) es una animal que ríe”.

La parodia cumple la importante función de mostrarnos el lado amable de la existencia, recordándonos que somos torpes,  débiles, soberbios, estúpidos, pendencieros, ambiciosos, crueles y mentirosos y que nuestro paso por la vida es breve.

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La parodia también ha servido para hacer frente a los poderosos y a quienes imponen sus credos y religiones a la fuerza. Por eso parodiar tiene sus riesgos. Para no hurgar en la historia en busca de ejemplos basta citar el asesinato a sangre fría de JAIME GARZÓN y más recientemente el crimen  de cinco dibujantes de la revista Charlie Hebdo, a manos de extremistas musulmanes.

GARZÓN fue un personaje incómodo para los poderosos a quienes hacía objeto de sus burlas, especialmente de los militares que en ese entonces convivian en punible ayuntamiento con los grupos de autodefensas. A través de sus parodias GARZÓN se había convertido en una especia de referente moral de los colombianos y los jóvenes lo emulaban repitiendo sus ingeniosos comentarios y burlas mordaces. Los amos de la guerra, que no tienen humor y son cero tolerantes con el ridículo, lo condenaron a muerte y lo ejecutaron de manera brutal para que sirviera de escarnio.

Los dibujantes franceses fueron acribillados por una cuadrilla de fanáticos que querían enviar un mensaje contundente: la risa debe ser eliminada porque solo hay espacio para el llanto y el dolor.

Los fundamentalistas de todos los credos coinciden en decir que Dios no ríe y que por eso le ofende la risa del hombre. Además, el hombre solo se ríe de sí mismo o de otros hombres y si somos hechos a imagen y semejanza del Dios, reír es la más grande de todas las blasfemias, porque al hacerlo nos reímos de Dios.

Hay sin duda enemigos de la parodia en todas partes.  Muchos programas de excelente factura  y enorme audiencia han salido del aire porque los poderosos sometidos al ridículo hicieron valer su poder. Lo mismo ha pasado con articulistas y dibujantes. Pero en las redes sociales, especialmente en Twitter,  la cosa es a otro precio.

Los tuiteros que parodian las cuentas de algunos personajes de la vida pública, lo hacen en la mas completa libertad, sin molestos editores que censuren los mensajes, sin reglas que acatar, salvo las que ellos mismos quieran fijarse.

Son molestos como un zancudo que zumba en el oido y sus cuentas caricatura perseguidas con ahínco por sus  “víctimas”, quienes, tan pronto logran que los invisibles dueños de Twitter las cancelen, corren a perseguir otras cuentas, como si se tratara de un juego o una aventura de las tiras cómicas.

En esa graciosa pelea se ha visto inmerso el excandidato a la presidencia ÓSCAR IVÁN ZULUAGA, quien no le da tregua a un disciplinado twitero que le tiene la vida a cuadritos a punta de imitar su cuenta en twiter, con la respectiva foto.  La imitación es tan buena y convincente que en muchas ocasiones el doctor ZULUAGA ha salido a desmentir lo dicho en la parodia. Es como si alguien hiciera lo mismo porque lo imiten en los programas de televisión o radio.

Pero el doctor ZULUAGA no sabe de parodias ni de risas. De hecho cuando ha intentado reírse en público su boca dibuja una mueca similar a la que hacen los agentes de bolsa cuando les extraen una muela con un picahielos.

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Lo que no sabe el adusto y engominado político de derecha es que la gente no se ríe tanto de los mensajes de su implacable burlador como de la reacción que estos provocan. OSCAR IVÁN (y perdone la confiancita), se tuerce de la rabia, ofrece entrevistas, se queja, implora, escupe amenazas cargadas de artículos e incisos, invoca el derecho la verdad, que por supuesto no practica y exige que no se engañe a la gente a través de las redes, haciéndose el loco o el desmemoriado que no recuerda cuando contrató un hacker para difamar a sus oponentes, entre ellos al pobre PACHITO SANTOS, amigo y correligionario, ni cuando hizo parte de la campaña sucia desatada por los defensores del NO, que puso en circulación noticias falsas para exacerbar el odio de los colombianos, buscando con ello que salieran “verracos a votar”.

Aún recuerdo a un taxista que me dijo que votaría en contra de los acuerdos de paz porque en la iglesia a la que asistía le habían dicho que si ganaba el SÍ los cristianos serían perseguidos, sus templos convertidos en antros dedicados a la santería y sus hijos enviados a Cuba y a Venezuela, entre otras estupideces que se pusieron de moda.

Las parodias en Twitter contienen una burla abierta a la persona objeto de la imitación, lo que permite identificarlas fácilmente. Quien tenga un mínimo conocimiento sobre uso de las redes sociales no cae en engaños con estas imitaciones, aunque hay algunos casos de inexpertos que las replican creyendo que son ciertas.

Por su parte las cuentas que diseminan noticias falsas (fake news), son elaboradas con el fin de inducir en engaño a las personas, no son identificables, tienen la apariencia de noticias provenientes de fuentes serias y buscan hacer daño a un conglomerado, crear incertidumbre, miedo o rabia.

Las imitaciones le ponen la nota alegre a la cloaca en que suelen convertirse las redes sociales, por eso, bienvenida sea la parodia en Twitter y que ría el que la comprenda y sepa reír.

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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