sábado, agosto 8 2020

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¿Qué nos ha enseñado el Coronavirus?

Mi pregunta: ¿Tuvimos que tener una pandemia mundial para hacer un PARE y valorarlo todo?

¿Qué nos ha enseñado el Coronavirus?
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Mientras escucho una canción viejita de fondo –que creo ya se convirtió en un ritual para mí- pienso en ese momento de mi vida; años atrás donde todo era más sencillo y solo nos preocupábamos por ciertas cosas que ya ni siquiera tienen valor.

Hoy, estoy aquí en un séptimo piso, viendo las maravillas que Dios creó –si usted no es creyente inserte aquí la ‘deidad’ que prefiera- y me doy cuenta cómo tenemos todo allí TAN CERCA y vivimos en un piloto automático increíble. He notado y sé que no soy la única, un montón de elementos que tuve al frente millones de veces y nunca percibí: el cantar de los pájaros, árboles hermosísimos, palmeras gigantes, una piscina deliciosa que no usé nunca por ‘falta de tiempo’, balcones con asadores que aún se sienten llenos de risas, abrazos y fotos que se convirtieron en un recuerdo que ahora atesoramos, hamacas donde leerse un libro ahora es un privilegio.

Mi pregunta: ¿Tuvimos que tener una pandemia mundial para hacer un PARE y valorarlo todo?

Al parecer sí y si no aprendemos de esto, definitivamente nada nos servirá. ¿Tu billetera está llena? Y ¿Con cuánto dinero de allí puedes correr a abrazar a ese alguien que está aislado?

Tu trabajo intacto y acabas de descubrir que no sabes el personaje favorito de tu hijo ni sus miedos más profundos, si, esos que construyó cuando le diste prioridad a ser un modelo perfecto de mamá trabajadora. Y no, no te juzgo, claramente en un país como el que estamos, debemos trabajar si o si para sobrevivir pero es momento de repensar si olvidamos la palabra equilibrio y nos involucramos en una clase de rutina dañina.

A pesar de estar llenos de ansiedad, incertidumbre y una mezcla de emociones debemos aprovechar estos días para replantear, revivir aquello que nos hace felices, hacer lo que hemos postergado durante tanto tiempo, traer aquí al presente el ‘algún día’ que siempre teníamos como excusa para soñar en grande.

La invitación es que tomemos estos días como parte de nuestro crecimiento personal, sintámonos orgullosos de la capacidad de resiliencia que estamos construyendo, de los esfuerzos diarios, las conexiones humanas que a veces no valoramos y de un futuro que seguro, será mejor.

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