Martes, Octubre 16 2018

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Proporción áurea: el lenguaje matemático de la belleza

La proporción áurea, también conocida como media áurea, razón áurea, sección áurea, razón dorada, divina proporción, número áureo, número dorado o número de oro, es un número especial que ocupa a la humanidad desde tiempos antiguos. Ya era conocido por los años2000 a. C. Tanto por babilonios como por asirios, pero fue Euclides (matemático griego …

Proporción áurea: el lenguaje matemático de la belleza

La proporción áurea, también conocida como media áurea, razón áurea, sección áurea, razón dorada, divina proporción, número áureo, número dorado o número de oro, es un número especial que ocupa a la humanidad desde tiempos antiguos. Ya era conocido por los años2000 a. C. Tanto por babilonios como por asirios, pero fue Euclides (matemático griego 300-265 a. C.) el primero en efectuar un estudio formal sobre el tema.

Podemos decir lo siguiente para entender de una forma sencilla la divina proporción: supongamos que tenemos una cuerda recta y la partimos en dos trozos, uno grande y otro pequeño. La proporción áurea se da cuando: La proporción resultante de dividir la cuerda completa entre el trozo grande es idéntica a la proporción resultante de dividir el trozo grande entre el pequeño. El valor numérico de la proporción áurea es sencillo de calcular y se representa por la letra griega fi (φ), cuyo valor viene dado por uno más la raíz cuadrada de cinco, todo divididopor dos, y que una vez calculado da como resultado el número  1,6180339887498948482045868343656…

Este extraño número posee algunas propiedades bien interesantes y aparece con frecuencia en obras de arte, en la naturaleza, e incluso en nuestro propio cuerpo.

En lo que respecta a las obras de arte, a la proporción áurea se le atribuye una condición estética especial, pues al parecer se trata de una proporción estéticamente equilibrada y agradable a la vista y se puede ver en obras de arte como el Partenón, el rostro de la Gioconda o el famoso Hombre de Vitruvio de Leonardo da Vinci. También en "La última cena" una de las obras extraordinarias de Salvador Dalí.

El diseño moderno también utiliza esa atracción especial que tiene la proporción áurea para crear estrategias publicitarias y logos de reconocidas marcas (Apple, Toyota, National Geographic y muchos otros)

En la naturaleza aparece, por ejemplo, en la relación entre la cantidad de abejas macho y abejas hembra en un panal, en la disposición de las hojas en el tallo de algunas plantas para que las hojas de arriba tapen lo menos posible a las de abajo, en la disposición de los pétalos en las flores, en los patrones de crecimiento de los espirales de ciertas caracolas, en la relación entre los lados de un pentágono regular (teorema de Ptolomeo). Aparece incluso en la disposición y proporción de los brazos de la galaxia que nos acoge, la Vía Láctea

En cuanto al cuerpo humano, podemos encontrar la proporción áurea en la relación entre la altura de la cadera y la altura de la rodilla, en la línea recta que se forma al unir los segmentos constituidos por las distancias desde los pies al ombligo y desde el ombligo a la cabeza, en la relación entre la distancia del hombro a los dedos y la distancia del codo a los dedos, en la relación entre el diámetro de la boca y el de la nariz, en la relación entre el largo y el ancho del rostro y muchas otras más.

Con base en esta información y otras investigaciones, al parecer se ha comprobado que aquellos individuos con mayor cantidad de proporciones áureas en su cuerpo y en su rostro, son considerados por los demás como guapos, atractivos y proporcionados.

Se dice entonces que las personas nos enamoramos por el cerebro y no por el corazón. Que el enamoramiento es el resultado de un ejercicio matemático que se da en algún lugar de la masa encefálica, y no un sentimiento en lo más profundo de nuestro ser.

Bueno, con esta información le dejo a usted su propia reflexión, pero yo prefiero pensar que todos estos ejemplos de la naturaleza no son meras "coincidencias de la creación", sino una manifestación maravillosa de la grandeza de Dios como el arquitecto perfecto y único del universo, y el más grande matemático que jamás llegaremos ni remotamente a comprender.

Por eso prefiero pensar también que no me enamoréa partir de unos cálculos mentales involuntarios. Creo que me enamoréporque Dios en su misericordia tenía la mujer exacta para mí, la que complementaría mi existencia y alegraría mis días, mis noches y todas mis horas por vivir.

Creo que Él en su sabiduría infinita tiene para cada hombre, una mujer única y especial, que se acopla a la perfección, que cubre todo lo que nos falta y nos ayuda a quitar todo aquello que nos sobra.

Nota: Por cierto y como una curiosidad, nuestras tarjetas de crédito también forman un rectángulo áureo, ¿serápor esta razón que les tenemos tanto cariño y las llevamos tan cerca de nuestros afectos? 

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