Miércoles, Septiembre 26 2018

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Primer Encuentro Nacional de Víctimas de Falsos Testigos

El Primer Encuentro Nacional de Víctimas de Falsos Testigos realizado el 2 de Junio en Bogotá, es un hecho inédito en la historia del país y de América Latina. A instancias de la convocatoria que hizo la Fundación Defensa de Inocentes se congregaron víctimas provenientes de diversas partes del país de todas las condiciones sociales …

Primer Encuentro Nacional de Víctimas de Falsos Testigos

El Primer Encuentro Nacional de Víctimas de Falsos Testigos realizado el 2 de Junio en Bogotá, es un hecho inédito en la historia del país y de América Latina. A instancias de la convocatoria que hizo la Fundación Defensa de Inocentes se congregaron víctimas provenientes de diversas partes del país de todas las condiciones sociales y de diversas corrientes políticas e ideológicas para denunciar los más oprobiosos casos de procesos penales construidos sobre la base de declaraciones rendidas por testigos que mintieron de manera intencional.

En desarrollo de una apretada agenda se escucharon más de 60 testimonios, que dejaron en los asistentes una amarga sensación de tristeza e impotencia. El lenguaje crudo, sincero y, a veces, desafiante de las víctimas exigiendo al sistema de justicia del país respeto a las mínimas garantías procesales, tuvo también un profundo efecto en los abogados, operadores judiciales y activistas de Derechos Humanos, que sintieron confrontada su calidad de meros espectadores ante un fenómeno que amenaza a todos y cada uno de los ciudadanos de este país.

Con el paso de las horas fue quedando claro que los falsos testigos son un cáncer que carcome las entrañas mismas de la justicia colombiana, el cual no ha merecido la debida atención.

De hecho, el Fiscal General de la Nación, de quien se esperaba su asistencia, ni siquiera envió un delegado oficial y los fiscales que concurrieron pidieron que sus nombres no quedaran registrados para evitar represalias por parte de la entidad.  El fiscal no tuvo el coraje de escuchar los reclamos de madres, esposas e hijos desolados por el peso de la injusticia. Evitó mirar a los ojos nuevamente a Sigifredo López, quien no se cansa de exigir resultados en las investigaciones adelantadas contra el fiscal Pablo Cesar García y la ex fiscal Martha Lucia Zamora, por sus actuaciones dentro del proceso que lo tuvo privado de la libertad durante varios meses.

El fiscal, presto a desafiar a las instituciones cuando no atienden sus “ordenes” disfrazadas de propuestas, no quiso someterse al reclamo mortificante de quienes tienen tras las rejas a sus seres queridos debido a comprobados despropósitos de fiscales e investigadores judiciales.

El Fiscal, a quien se le había enviado la programación, tenía conocimiento que al evento asistiría la esposa del coronel William Montezuma, quien seguramente le pediría que le explicara porqué razón un fiscal especializado llamó a juicio a su esposo con fundamento en la declaración de 6 desmovilizados quienes a su vez están acusados por la misma fiscalía por los delitos de falso testimonio y fraude procesal, precisamente por haber mentido en los señalamientos que hicieron contra el coronel. A todas luces la sapiencia del señor fiscal no la habría alcanzado para explicar este disparate que pone en duda la sanidad mental de ciertos operadores judiciales.

El fiscal perdió  una estupenda oportunidad para conocer de primera mano las arbitrariedades en que están incurriendo algunos de sus delegados y sopesar los daños irreparables que esto ha causado en muchísimas personas y en la sociedad. Se requiere de mucho valor para decir la verdad, sin tapujos, aunque irrite y moleste a su destinatario, pero también es de valientes aceptarla, reconocerla en su descarnada realidad y ver en ella los errores en que se pudo incurrir.

Quien atendió el desafío fue el Procurador General de la Nación. Durante su intervención fue interrumpido en varias ocasiones por algunos asistentes que reclamaban mayor efectividad de los órganos de control sobre las actuaciones de fiscales e investigadores judiciales que se valen de falsos testigos y pruebas fabricadas dentro de los procesos penales. Sin embargo, el funcionario reaccionó con inteligencia y a la vez que reiteró su compromiso en velar por la legalidad de las actuaciones judiciales se comprometió a estudiar con su equipo los casos de falsos testigos que le presente la Fundación Defensa de Inocentes.

Llena de satisfacción haber realizado un evento de semejante naturaleza en la medida que permitió darle voz a una nueva clase de víctimas, pero asusta y avergüenza que esto ocurra en un país donde la rama judicial se ha destacado históricamente por su férrea defensa del Estado de Derecho y las garantías fundamentales de las personas.  

Abrigamos la esperanza de estar frente a una crisis pasajera de la justicia y que antes que el cáncer de los falsos testigos haga metástasis se produzcan los correctivos institucionales y legales que le pongan remedio, para que este sea el primero y último encuentro  de víctimas de falsos testigos y  recobremos, cuanto antes, la confianza perdida en la justicia.

Gracias a las víctimas que atendieron la convocatoria, a los invitados especiales, al público en general y a los administradores del Centro de Memoria Paz y Reconciliación por la realización de este evento, que rebaso, en mucho, las más optimistas expectativas. 

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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