sábado, abril 17 2021

.

Perfil de Figueroa, primer oro masculino en unos Olímpicos

Después que Irawan no pudo sostener los 176 kilogramos en su última oportunidad, éste se retiró por el pasillo por donde había entrado y del que venía del lado contrario Óscar Figueroa, cabizbajo. Se ubicó frente a los 176 kilogramos, una unidad menor a la que levantó hacía cuatro años en los Olímpicos de Londres …

Perfil de Figueroa, primer oro masculino en unos Olímpicos

Después que Irawan no pudo sostener los 176 kilogramos en su última oportunidad, éste se retiró por el pasillo por donde había entrado y del que venía del lado contrario Óscar Figueroa, cabizbajo. Se ubicó frente a los 176 kilogramos, una unidad menor a la que levantó hacía cuatro años en los Olímpicos de Londres y que le valió la medalla de plata. Se dobló sobre sí y, en un envión, elevó el peso hasta levantarlo sobre su cabeza. Detrás suyo estaba el logo de los Olímpicos y enfrente los jueces que le dieron el visto bueno, la medalla de oro.

Regresó más tarde, esperando levantar los 179 kilogramos por los que había apostado Irawan. Caminaba a lo largo de la barra, se volvía y de nuevo, en el mismo seguimiento. Y aunque no lo logró, la nueva noticia, de la que ya se había enterado y que esperaba desde hacía rato una ruptura para salir disparada, lo asaltó de repente humedeciéndole los ojos. Se alivianó quitándose los zapatos. Besó la barra. Una cámara lo grababa desde arriba. Cuando se retiró, todavía podían verse sus huellas sobre los anillos olímpicos. 

 

Hace poco, 90 Minutos realizó un perfil sobre el pesista, que dice de esta manera…

En este chequeo de la Selección Nacional preolímpico, son tres jueces con miradas apagadas, aunque el del medio lo diferencia tener la seriedad de una máscara mortuoria. Hacen subir el peso a 135 kg en los extremos de la barra. El juez central alcanza el micrófono y llama un nombre que se reproduce por todo el lugar, un seleccionado para competir en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El propietario de ese nombre se acerca para levantar las pesas.

Oswaldo Pinilla, el entrenador, lo ve acercarse a la base con ojos que dicen “Vamos, Óscar, ¡vamos, Figueroa!”

***

En 1992 la familia de Óscar Figueroa abandonó su pueblo natal, Zaragoza, en Antioquia. Tenía 9 años. Allí le decían  ‘Mundo Malo’ por irreverente y por andar casi desnudo por las calles del barrio Buenos Aires jugando bolas de cristal. Se dedicaba al fútbol y viajaba cuatro horas hasta el Río Pocuné para ayudarle a su padre Jorge Isaac Figueroa a buscar oro, pues era minero artesanal.

Su madre Hermelina Mosquera buscaba mejores oportunidades laborales, estaba cansada del barequeo. Se mudó junto con su familia a la casa de una prima suya en Cartago, Valle. Óscar, por ese tiempo, conocía de baloncesto, natación, fútbol y karate. Se inscribió en el colegio Ciudad de Cartago para cursar quinto de primaria.

No era un gran interesado por el estudio. En cambio, practicaba tarde y mañana en un vaivén deportivo en el que no se decidía cuál tomar.

Sin embargo, en una ocasión, un profesor de educación física se acercó para sugerirle el levantamiento de pesas. Quizá en ese momento o en los siguientes, no muy distanciados del primero, recordó cuando levantaba piedras y troncos en su pueblo natal, en donde sucedían enfrentamientos entre paramilitares y guerrilleros.

***

La técnica es el arranque.

A excepción de unos suspiros, Óscar no dice nada. Juan Daniel Gil, el masoterapeuta, ve cuando el pesista mira al frente antes de agacharse ante la barra de 135 kg. Se conocieron en 2011, en la VIII Copa El Salvador de pesas, cuando Juan le hizo un mensaje en el cuello y miembros superiores. Algo se dijeron, pero él no recuerda. Sus últimas conversaciones, por el contrario, están esclarecidas: Río 2016, suceso en el que Óscar no promete medalla, pero sí lo mejor de sí. “Aunque él no prometa medallería, creo que Óscar tiene grabada la medalla de oro ahí, en su cabeza”, piensa Juan, quien ve a Óscar mirar el vacío que tiene en frente.

─Uhhffff… Fuffff…. Uhhfff… Fuffff ─suspira.

Y levanta los 135 kg.

***

Poco después de la sugerencia del profesor de educación física, Óscar se integró a la Liga Vallecaucana de Halterofilia. Se trasladó a Cali, en un inquilinato que era pagado por su entrenador Jaiber Manjarrez, quien ha asegurado que no tiene secreto alguno en su enseñanza, “todo lo que sé está en los libros”.

En el año 2001, cuando Óscar tenía 18, en el Campeonato Mundial Juvenil de Halterofilia de Grecia, ganó su primera medalla de oro internacional en arranque, envión y total. Y debido a aquel triunfo, Óscar recibió de Coldeportes un dinero de premios que posteriormente usó para comprar una casa propia para su familia.

Cuatro años después, por su presentación en el Campeonato Mundial de 2003 de Vancouver, clasificó con un peso de 56 kg a los Juegos Olímpicos de Atenas de 2004. Como en su primera presentación internacional en el Campeonato Mundial Juvenil de Praga, Óscar quedó de quinto por 75 gramos con el turco Sedat Artuc y el búlgaro Vitali Dzerbianiov, que lo superaron por peso corporal.

Por ese tiempo, el pesista de Zaragoza, quien prestaba servicio militar, pero pasaba más tiempo entrenando que en los cuarteles, representó a las Fuerzas Armadas en los Juegos Deportivos Nacionales de Bogotá, ocupando el primer puesto.

El 11 de agosto de 2008, en los Olímpicos de Pekín, salió en el primer intento a levantar 178 kg, sin que su mano derecha le respondiera. Soltó la barra de un salto. Con la mano vendada, en los siguientes dos intentos la lesión le impedía levantar. Era una hernia discal. No se recuperó plenamente de ella cuando arribó a su segunda oportunidad olímpica. A su regreso, ningún especialista se arriesgó a operarlo, pues el ofrecimiento de sacarle el disco y colocarle una caja y una platina implicaba el abandono de su oficio.

Sin embargo, el 16 de enero de 2009, Óscar se presentó en un consultorio al norte de Bogotá, el del doctor Jorge Ramírez, quien era pionero de la cirugía de mínima invasión de columna. Sin escuchar los riesgos que advertía Ramírez, el pesista replicó:

─Doctor, quiero ser campeón olímpico.

Al día siguiente se hizo la operación.

***

Elevan el peso a 140 kg. Óscar se toma su tiempo para gritar antes de estirar su cuerpo hacia abajo. Y lo mismo hace su compañero de pesas Mabeb de las Salas para animarlo, “Vamos, Óscar, que tú puedes, ¡Oscar!”, pues dentro su convencimiento estaba una noche de hace poco en que le dijo: “Me siento seguro, Mabeb. Fuerte”.

Óscar miró el suelo de tablas azules. Acomodó, y asimismo todo su cuerpo, las pesas. Las levantó hasta las rodillas y no pudo más.

***

La anestesia duró 20 minutos.

Le sacaron dos centímetros de disco. Óscar no volvió a ver tan reiteradamente al doctor Ramírez que le devolvió la oportunidad deportiva, mientras este se enteraba de él en los medios, que mencionaban las acusaciones de Gantcho Karousko, quien fue entrenador de la Selección nacional desde 1995 al 2009, sobre la lesión de Óscar, “un invento para cubrir su mala actuación y su débil mentalidad”. Óscar regresó con Jaiber Manjarrez.

En cuatro años de espera para Londres 2012, el antioqueño –quien se considera vallecaucano-  ya acumulaba logros como terminar el 2009 como el quinto mejor pesista en el escalafón mundial y segundo, en el Campeonato Nacional de Halterofilia. Y en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, ganó la medalla de oro, registrando un nuevo récord panamericano por levantar un total de 310 kg; cerró el año como tercero en el ranking mundial y con marcas para la clasificación de los Olímpicos.

Los dos meses previos al inicio de los juegos, Óscar se alejó de prensa para concentrarse en sus entrenos en Valencia, España. El día señalado era el 30 de julio de 2012, en el Centro de Exposiciones Excel. La foto más conocida aquél día es la barra de 177 kg sosteniéndose sobre un solo lado, como congelada en el tiempo, y detrás el grito de Óscar Figueroa. A parte de la medalla de plata y un nuevo récord olímpico, la imagen significó la reiteración de un logro similar o mayor para el agosto de cuatro años después, es decir, para este que se avecina, en Río 2016. “Una revancha”, piensa Óscar, quien competirá en la categoría de 69 kg.

***

Le habían dado dos minutos para el último intento, pero Óscar sale a los 30 segundos. Son los mismos 140 kg que no había podido levantar más allá de sus rodillas. Se aproxima para elevar la mirada al techo y las tablas azules sobre la que se sostiene su fuerza.

─Uuffff… Fuffff ─suspira una vez, levantando las cejas.

La barra, de nuevo, llega a las rodillas. El grito sucede con una agitación de las pesas, molesto. Oswaldo Pinilla, su entrenador, se sobresalta en ese momento, aunque sin moverse de su puesto, solo el torso y las cejas.

Luego de que el chequeo termine con los otros pesistas, Óscar se acomoda en una banca. Oswaldo espera y se sienta a su lado.  

Por Jaír Fernando Coll Rubiano, estudiante de periodismo de la Universidad Autónoma de Occidente. 

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

5 + 10 =

Acerca del Autor

Redacción Noticiero 90 Minutos

El Noticiero 90 Minutos es un noticiero televisivo y de internet radicado en Cali, Colombia, en las instalaciones de la Universidad Autónoma de Occidente, desde donde emite noticias con alcance local y regional para los cuatro departamentos del suroccidente colombiano: Cauca, Chocó, Nariño y Valle.Lunes a viernes a la 1 p.m. por @TelepacificoTV. On Line en: https://90minutos.co/senal-en-vivo Síguenos en Facebook: https://www.facebook.com/Noti90Minutos y en You Tube: http://www.youtube.com/Noti90Minutos

Noticias Relacionadas