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El Alma No Tiene Color, por Belky Arizala

  El color de la belleza   Soy mujer antes de ser modelo profesional. Con 15 de años de experiencia en esta difícil profesión puedo decir que: la belleza del arcoíris se debe a la variedad de los colores, y son esos colores variados en nuestra piel lo que nos identifican como una raza plurietnica […]

El Alma No Tiene Color, por Belky Arizala

  El color de la belleza   Soy mujer antes de ser modelo profesional. Con 15 de años de experiencia en esta difícil profesión puedo decir que: la belleza del arcoíris se debe a la variedad de los colores, y son esos colores variados en nuestra piel lo que nos identifican como una raza plurietnica […]

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El color de la belleza

 

Soy mujer antes de ser modelo profesional. Con 15 de años de experiencia en esta difícil profesión puedo decir que: la belleza del arcoíris se debe a la variedad de los colores, y son esos colores variados en nuestra piel lo que nos identifican como una raza plurietnica y multicultural.

Contrario al color de nuestra sangre, el cual es para todos igual y yo se los puedo asegurar. Claro está, en este mundo de opiniones encontradas, quien tenga otro color de sangre, por favor no dude en avisarme.

Hoy hablaré de esos estereotipos creados por publicistas que antes de acercar se alejan de la realidad de lo que es nuestra población. ¿Quién se atreve a decir qué es bello y qué no?

Los criterios son respetados, pero antes tenemos que valorar nuestra identidad cultural como el instrumento o vehículo de acción e integración entre grupos étnicos, así aportamos a la eliminación de cualquier tipo de discriminación.

Es importante que existan medios de comunicación que promuevan y le aporten a la reivindicación de los valores éticos y morales, al rescate de la cultura y todas las diferentes expresiones artísticas, haciendo visible a la población aportando a la inclusión y progreso emprendiendo reflexiones, acciones afirmativas y sostenibles que contribuyan a la construcción de un país que necesita de una identidad étnica fortalecida para asumir su desarrollo.

Con la clara esperanza que nos hace soñar, sé que algún día tendremos un país con oportunidades equitativas, donde no se miren los colores de la piel si no las capacidades, porque estamos sobrados en talento pero nos falta auto reconocimiento y trabajo en equipo. ¿De qué nos vale actuar con inteligencia, si no sabemos usar la conciencia?

 

Twitter: @belkyarizala

Facebook: Belky Arizala

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Colegio Bilingüe público para Cali

Por ahora, Cali no cuenta con una política pública de bilingüismo. La anterior administración la formuló, pero no fue aprobada.

Colegio Bilingüe público para Cali
Especial para 90minutos.co

Por ahora, Cali no cuenta con una política pública de bilingüismo. La anterior administración la formuló, pero no fue aprobada.

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De las 350 instituciones educativas oficiales de Cali, ninguna es completamente bilingüe. Son al menos 337 mil niños que están perdiendo la posibilidad de graduarse con un conocimiento superior del inglés o cualquier otra lengua extranjera. Las 10 instituciones que brindan esta posibilidad en Cali son privadas.

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Es necesario empezar con una transición a la institución pública bilingüe y reconocer los caminos que se pueden abrir. La tasa de bilingüismo en Bogotá, por ejemplo, es de casi 95 personas por cada mil habitantes, lo que ha posibilitado la llegada de empresas tercerizadoras de servicios, call centers y otras posibilidades de empleo. Los sectores de Tecnologías de la Información (IT) y tercerización de servicios (BPO) le aportan a Bogotá cerca de 315 mil empleos, que equivalen a más del 7 % de las plazas de trabajo que genera la ciudad.

A Cali no le ha llegado este momento porque su tasa de bilingüismo es mucho más baja, de 58.64 personas por cada mil habitantes. Sumando lo mencionado con el potencial eco turístico de la ciudad y actividades de avistamiento de aves, los clúster de la salud y el deporte, no solo deberíamos establecer una educación pública bilingüe, sino graduar a los jóvenes con técnicos comerciales y formación en turismo certificados por el SENA. Hay como aprovecharlo. En los últimos diez años, han llegado a la ciudad 59 proyectos empresariales de estos sectores, de diferentes países, con inversiones que superan los $38 millones de dólares, y han generado 8.900 empleos directos y formales.

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Este es un proceso importante, que requerirá empezar por un solo colegio y luego replicar el modelo en varias instituciones más, habiendo aprendido lecciones. Tomemos un colegio insignia como el Antonio José Camacho o el Santa Librada y empecemos. En Madrid, España, comenzaron este proceso hace unos 17 años y hoy, uno de cada tres niños de la ciudad está escolarizado bajo esta modalidad. Barranquilla ya empezó, y tienen el primer colegio público bilingüe del país, el Instituto Técnico Bilingüe Jorge Nicolás Abello, que ha empezado a dar frutos.

Por ahora, Cali no cuenta con una política pública de bilingüismo. La anterior administración la formuló, pero no fue aprobada. La administración actual revivió el compromiso pero no hay recursos ni mecanismos efectivos para hacer de esta política una realidad. Siento que estaremos desaprovechando el tiempo si no avanzamos en este aspecto educativo. Corremos el riesgo de desmotivar la generación de empresas y los alcances internacionales de muchos emprendimientos.

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La Ciudad Inteligente es una necesidad para Cali

Tal propósito empresarial y tecnológico se puede hacer a través de nuestras empresas municipales de Emcali.

Tal propósito empresarial y tecnológico se puede hacer a través de nuestras empresas municipales de Emcali.

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Tal propósito empresarial y tecnológico se puede hacer a través de nuestras empresas municipales; apalancando financiera y tecnológicamente el componente de telecomunicaciones de Emcali.

Lea también: ¿Cómo hacerle frente a la ola de inseguridad y violencia en Cali?

La empresa tiene un capital humano extraordinario; que, con el apoyo de la Alcaldía, sacará adelante este importante proyecto para la ciudad.

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El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

El balance del año

Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales.

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A pocas horas de concluir el año 2021, resulta inevitable hacer un balance de lo que hemos vivido como ciudad en este tiempo. Cali no solo enfrentó una crisis económica profunda por la pandemia, con el desempleo más alto entre las grandes ciudades del país y con un retroceso de casi 20 años en indicadores de pobreza, sino que se convirtió en el epicentro de las movilizaciones sociales más fuertes que ha tenido Colombia en años. En un coctel de insatisfacción popular mezclada con grupos violentos que aprovecharon el desorden, Cali vivió una espiral de destrucción de capital social y físico sin precedentes del que aún no nos recuperamos totalmente.

El primer semestre de 2021 nos dejó una ciudad con los homicidios al alza por primera vez en una década, con 680 muertes violentas al 30 de junio. En materia de recuperación del empleo, la ciudad avanzó a menor ritmo que otras capitales como Barranquilla y Medellín y el deterioro de la percepción de la ciudadanía en sus instituciones llegó a niveles preocupantemente bajos, lo que nos debe alertar sobre la necesidad de recuperar la confianza de la gente. Sin ese aspecto, es muy difícil que la gente se sienta parte de una ciudad que avanza y participe del cambio que necesitamos.

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Cali es una ciudad con un inmenso potencial y una gran capacidad de recuperarse. En este segundo semestre, a pesar de duros debates alrededor de hechos que comprometen la credibilidad de las instituciones ante los ciudadanos, hemos podido avanzar. Para noviembre, teníamos la tasa de desempleo más baja desde el inicio de la pandemia y se recuperó el sector nocturno y las industrias culturales. Si bien aún tenemos unos retos gigantes en movilidad y seguridad, por citar dos temas de gran preocupación, resulta fundamental reconocer que en Cali se está intentando recuperar la vida que se llevó la pandemia y es un propósito colectivo.

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La reconstrucción de Cali pasa por algo más que rehabilitar infraestructuras destruidas como la del MIO. En 2022, en conjunto con la sociedad civil, los empresarios y el sector público, se deberán enfrentar retos enormes para la recuperación de la confianza de la gente, cuya pérdida hoy constituye la mayor y más profunda crisis que atravesamos. Ese capital social es clave para la reconstrucción de Cali, para que vuelva el civismo, la cultura ciudadana y las perspectivas dejen de ser sombrías.

Si el año 2021 fue el segundo año en crisis profunda, 2022 debe ser el año de la recuperación. Poner los ojos en el empleo, en detener la espiral de violencia e inseguridad, desarrollar proyectos estratégicos como el tren de cercanías y devolverles credibilidad a las instituciones públicas son objetivos fundamentales sobre los cuales debemos sustentar el avance en la siguiente década. Que esta sea la última Navidad en medio de esta crisis profunda.

¡Feliz Año caleñísimo!

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