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Otro borracho, Anzoátegui y Príncipe

Antropófagos. No se me ocurre otra palabra para intentar abordar la sevicia estúpida con la que el periodismo nacional se ensaña con temas tan absurdos, triviales e intrascendentes -para la construcción social de una nación-, como los que vienen ocupando el seso de quienes lideran los medios de comunicación en Colombia.         […]

Otro borracho, Anzoátegui y Príncipe

Antropófagos. No se me ocurre otra palabra para intentar abordar la sevicia estúpida con la que el periodismo nacional se ensaña con temas tan absurdos, triviales e intrascendentes -para la construcción social de una nación-, como los que vienen ocupando el seso de quienes lideran los medios de comunicación en Colombia.         […]

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Antropófagos. No se me ocurre otra palabra para intentar abordar la sevicia estúpida con la que el periodismo nacional se ensaña con temas tan absurdos, triviales e intrascendentes -para la construcción social de una nación-, como los que vienen ocupando el seso de quienes lideran los medios de comunicación en Colombia.

               Un borracho con apellido de ex presidente e ínfulas de grandeza que insulta y agrede policías; el baile de dos ‘strippers’ en un olvidado municipio tolimense; y la muerte a bala de un perro en Bogotá, han ocupado más espacio en la radio y la televisión, que el acuerdo entre las FARC-EP y el Gobierno, pactado en Cuba para desminar el suelo patrio; las denuncias sobre actos de corrupción en la Corte Constitucional; y el Informe de la Human Right Watch sobre la crisis humanitaria en Buenaventura, para citar solo tres noticias que trascienden de hecho a suceso y supondrían unos efectos directos sobre la nación y la sociedad. Pero no, los criterios de noticiabilidad parecieran estar más del lado de lo intrascendente y las audiencias insaciables -amaestradas para comer bazofia-, piden más y más de lo que menos importa.

               No faltará quien argumente que las historias cotidianas, las que le suceden a personas del común, a quienes más que vivir sobreviven, son más humanas, le ponen rostro a la tragedia nacional, logran comunicar mejor las situaciones de degradación ética, moral, incluso religiosa, y retratan la intolerancia, la violencia, etc. en la que está sumido nuestro país. Y añadirá estadísticas, pues en Colombia muere más gente en riñas que en combates, más en accidentes de tránsito que en emboscadas y más después de una fiesta que luego de un hostigamiento. Entonces habrá que darle algo de razón a quienes gustan de contar y consumir estas historias, no sin antes decirles que el problema no es registrarlas, sino ensañarse con ellas. En todas hay noticia, sin duda, pero no suceso. Pueden ser extraordinarias, es decir, se salen de lo común, pero no deberían determinar un cubrimiento tan extenso pues no versan sobre cuestiones fundamentales.

               Como van las cosas, habrá que hacer Eco de Umberto y reconocer, que hoy no salir en televisión es un signo de elegancia. El espectáculo es deplorable. Cualquier comparación se queda corta, cualquier metáfora es insuficiente. Los periodistas -y las audiencias, todo hay que decirlo- se comportan como lobos acechantes, como chacales ansiosos, como hienas hambrientas, como buitres carroñeros. Se pretenden adalides de la moral y son simples transmisores hipócritas de noticias convertidas en entretenimiento, en espectáculo, en circo.

               No debería abordarse más en los medios la calamitosa e histórica situación de los hospitales y de la salud, más allá de los registros de pacientes moribundos, filas eternas y casos aislados. No debería acaso insistirse también en los históricos problemas de la educación y las consecuencias que ello tendría sobre el futuro de la nación, más allá del registro de un paro, una mesa de exigencias o las declaraciones del funcionario de turno. No debería tocarse un tema que ningún medio de comunicación ha osado si quiera mencionar de soslayo, como es el de la venta de la tierra baldía que debería garantizar la seguridad alimentaria de futuras generaciones. No hay temas más importantes que la borrachera falsaria de Nicolás Gaviria, el baile de dos ‘strippers’ en una tarima en Anzoátegui o la muerte de Príncipe, el perrito de una señora que lo consideraba ‘su bebé’.

               La antropofagia mediática, por supuesto, encierra otros fenómenos como la incoherencia social, la incongruencia moral y la inconveniencia económica. Incoherencia social, porque Colombia es un país de bebedores donde todo se celebra con trago y en el que la propuesta de Planeación Nacional de borrar las fronteras departamentales para la venta libre de licor, fue recibida como una afrenta a las finanzas de las regiones. Incongruencia moral, porque si el baile de los ‘strippers’ -que jamás se desnudaron- es inmoral, habría que declarar inmoral las caderas de Shakira, las pelvis de Elvis Presley y de Michael Jackson, eso sin contar las lenguas de Madonna y Lady Gaga, y los traseros de Rihanna y Marbelle. E inconveniencia económica, porque todo esto se reduce a rating y éste se traduce en rentabilidad.             

               Así las cosas, los medios de comunicación son mucho más advenedizos que el borracho en cuestión, más impúdicos que los dos ‘strippers’ y más fratricidas que el corredor del Dakar que ultimó a bala a un miembro de la realeza canina. De todos los efectos de la televisión, uno de los principales es que graba imágenes en nuestro cerebro, y otro mucho más nocivo, es que dichas imágenes tienen más influencia sobre el colectivo que una estadística, un estudio o una teoría. Y eso nos distrae de lo importante. Poco a poco caemos en la quimérica ilusión de que ver es comprender y asistimos impávidos a la imposición de los criterios emocionales como superiores a los argumentos racionales. Ya casi nada escapa a una cámara, todo queda grabado, la tecnología ha creado un mundo esquizofrénico en el que entre el individuo y lo global no hay nada, solo impacto mediático. La diferencia entre lo normal y lo anormal se diluye en darle a la gente lo que quiere, no importa lo que sea. Y la gente está dispuesta a ver lo que sea, menos a sí misma. Lo preocupante, es que lo peor está siempre por venir.

 

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CMJ, una cita con la historia

Los Consejos Municipales de Juventud, CMJ. Creo, con toda convicción, que este se convertirá en un espacio fundamental de debate, crecimiento y desarrollo de futuros liderazgos.

CMJ, una cita con la historia
Especial para 90minutos.co

Los Consejos Municipales de Juventud, CMJ. Creo, con toda convicción, que este se convertirá en un espacio fundamental de debate, crecimiento y desarrollo de futuros liderazgos.

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Por Norma Hurtado Sánchez
Representante a la Cámara por el Valle del Cauca

Los jóvenes en Colombia siempre han sido protagonistas de gestas excepcionales, regalándonos históricos momentos que nos han marcado como país, en áreas tan importantes como el arte, el deporte, la academia, entre muchas otras. Es “normal” ver nuestros jóvenes triunfando en mundiales de patinaje, alcanzando medallas olímpicas, llevando nuestro nombre, con orgullo, por todo el mundo.

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No obstante, nuestra patria no ha sido recíproca con las nuevas generaciones. Las cifras de desempleo en adolescentes van en alza, alcanzando un 23.3% en el año 2021. De igual manera, han persistido problemáticas tan álgidas como la deserción escolar, dificultades de acceso a educación superior, además de la ya mencionada barrera que se evidencia en el mercado laboral.

Pese a lo mencionado, soy una mujer que siempre busca ver las oportunidades aún en las más complejas situaciones. Vivimos en una democracia que nos brinda la oportunidad de elegir y ser elegidos; que nos posibilita acceder a espacios en los que podemos representar muchas voces que no son escuchadas, y llevar a diferentes instancias un mensaje sobre qué es lo que debemos trabajar, para hacer de esta hermosa tierra un mejor lugar.

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Eso, justamente es lo que pienso de los Consejos Municipales de Juventud, CMJ. Creo, con toda convicción, que este se convertirá en un espacio fundamental de debate, crecimiento y desarrollo de futuros liderazgos, que empoderará a las nuevas generaciones para que continúen esa importante labor de ayudar a construir país, de enriquecer el accionar local, regional y nacional, a partir de su particular forma de ver el mundo, y desde luego, de sus frescos conocimientos que se alimentan de la vitalidad y energía que trae consigo esa hermosa etapa de la vida. 

Nuestro deber es brindarles a los jóvenes mayores oportunidades, abrirles la puerta para que la política se convierta en otro de los escenarios en los que brillan con luz propia, y sin temor a equivocarme, tenemos que trabajar arduamente para lograr que sean actores de primera línea, tomadores de decisiones, visionarios, los nuevos líderes de Colombia.

 Todos los jóvenes tienen una cita el próximo domingo: salir a votar, a respaldar a sus líderes, a quien consideren que los representará de la mejor manera en los CMJ y empezar a ser protagonistas activos del ejercicio democrático, incluyendo en las agendas nacionales, departamentales y municipales, temas de juventudes que los involucren y los beneficien.

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No más lesionados por pólvora

Hoy le escribo a los padres de familias, a los adultos que tienen a su cargo a niños y niñas para que estén muy pendientes, y no permitan que sus hijos usen ningún elemento pirotécnico.

No más lesionados por pólvora
Especial para 90minutos.co

Hoy le escribo a los padres de familias, a los adultos que tienen a su cargo a niños y niñas para que estén muy pendientes, y no permitan que sus hijos usen ningún elemento pirotécnico.

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Llegó diciembre y con él las fiestas, despedidas, novenas y en general las festividades de fin de año y año nuevo, a lo largo y ancho del país; una época especial para compartir en familia, amigos, con las personas que amamos, pero tristemente se convierte en tragedia para muchos por cuenta del mal uso de la pólvora, que deja cientos de personas con lesiones, incluso con amputaciones; pero lo más triste es que muchos niños terminan afectados por estos elementos que deben ser uso exclusivo de personas expertas precisamente para evitar estas situaciones.

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Datos del Instituto Nacional de Salud, INS, dan cuenta que en la temporada de fin de año y año nuevo 2020 – 2021, se presentaron 703 lesionados en todo el país; de estos, 243 fueron menores de edad; sí, 243 menores de edad que sufrieron algún tipo de lesión que les dejará secuela para toda su vida afectando en muchos casos su autoestima. A pesar de las campañas, se sigue presentado este triste panorama año tras año.

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Hoy le escribo a los padres de familias, a los adultos que tienen a su cargo a niños y niñas para que estén muy pendientes, y no permitan que sus hijos usen ningún elemento pirotécnico porque por inofensivo que parezca puede causar lesiones con secuelas por el resto de la vida. También quiero unirme al llamado que hizo la representante a la Cámara por el Valle del Cauca, Norma Hurtado Sánchez, a los alcaldes de todo el país, y en mi caso, especialmente a los del Valle del Cauca, a expedir los decretos que regulen la venta, transporte, uso y comercialización de la pólvora en esta temporada. Lamentablemente, el año pasado, en la misma temporada en nuestro departamento 87 personas sufrieron algún tipo de lesión por el mal uso de la pólvora. Los juegos pirotécnicos deben ser manipulados por manos expertas.

El trabajo conjunto entre las autoridades, las alcaldías y gobernaciones expidiendo la norma, y la corresponsabilidad de la ciudadanía, son el mejor equipo para prevenir tantos casos de personas quemadas con pólvora en esta época.

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Bienvenidos los Juegos Panamericanos Junior

En el 2018, cuando se empezó a gestar la realización los Primeros Juegos Panamericanos Junior, desde mi labor como gobernadora del Valle nos comprometimos para que Cali y el departamento fueran las sedes de estas justas deportivas.

Bienvenidos los Juegos Panamericanos Junior
Especial para 90minutos.co

En el 2018, cuando se empezó a gestar la realización los Primeros Juegos Panamericanos Junior, desde mi labor como gobernadora del Valle nos comprometimos para que Cali y el departamento fueran las sedes de estas justas deportivas.

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Cali, Palmira, Buga y Calima-El Darién, pasarán a la historia por ser sede y subsedes de los primeros Juegos Panamericanos Junior, la cita deportiva que se realiza actualmente con la presencia de 41 países.

Se trata del evento deportivo internacional más importante que se lleva a cabo en la región en los últimos años, toda vez que convocará a más de seis mil personas entre atletas y miembros de las delegaciones de las naciones participantes; sin contar con la gran cantidad de turistas que vendrán para no perderse esta fiesta de hermandad entre países de la región.

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En el 2018, cuando se empezó a gestar la realización los Primeros Juegos Panamericanos Junior, desde mi labor como gobernadora del Valle nos comprometimos para que Cali y el departamento fueran las sedes de estas justas deportivas.

Para lograrlo tuvimos que dar importantes pasos en la región. El primero fue fortalecer el sector deportivo con nuestro programa Valle Oro Puro; que no sólo promovió el deporte de alto rendimiento y formativo, sino que dejó una infraestructura con 350 obras, incluidos importantes escenarios, que se sumaron a la capacidad instalada que ya existía y a la experiencia en realización de grandes eventos que tiene el departamento.

Esto permitió que en enero del 2019 el entonces Coldeportes avalara nuestra postulación como sede de los juegos y en marzo de ese mismo año no otorgaran en San José de Costa Rica, su realización. Allí asistimos con una delegación de la que hicieron parte directivos de Coldeportes, el Comité Olímpico Colombiano e Indervalle, entre otros.

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El propósito de todo este esfuerzo ha sido volver a recuperar el civismo y la cultura ciudadana que en la región había surgido en 1971, cuando se realizaron los VI Juego Panamericanos y que significaron un cambio radical en el espíritu de nuestra gente y en su transformación social y urbana.

Pero obtener esta sede ha significado, sobre todo, una oportunidad que ahora toma mayor relevancia en medio de esta pandemia y es la reactivación de la economía, al poner en funcionamiento toda la cadena productiva, del turismo, la hotelería, de la gastronomía, la cultura, de la logística y los servicios de bienes, algo vital para el bienestar social de vallecaucanos y colombianos. 

Desde el comité organizador se calcula que para atender el certamen tan solo el sector hotelero necesitará de unas 62.000 camas que deberán ser contratadas con 47 diferentes hoteles que hay en la región. Mientras que desde el sector gastronómico ven en los juegos la oportunidad para recuperar parte de los 22.000 puestos de trabajo que se perdieron por la pandemia.

En una época llena de dificultades para la región, la consecución de la sede de los Juegos Panamericanos Junior, es un trabajo que hicimos de corazón para abrir una luz de esperanza, para dinamizar la economía, pero también, para que las nuevas generaciones vivan y sientan el espíritu y entusiasmo que hace 50 años generó una gran transformación. Ésta es la manera de apostarle a la construcción de ese país justo e incluyente que todos anhelamos.

La realización de los Juegos Panamericanos Junior es una oportunidad para que los caleños y vallecaucanos demostremos al mundo de qué somos capaces cuando nos unimos en torno a una misma causa. Por todo eso, bienvenidos jóvenes deportistas, los recibimos con los brazos abiertos. Esta es una tierra pujante, cálida y trabajadora, que los hará sentir como en casa.

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