Pocas veces escribo en primera persona, hoy me tomo esa licencia. Creo que la mejor manera de hablar de una persona es contando lo que fue la experiencia de conocerla.
Pude decirle gracias en vida y manifestarle mi afecto, hoy 18 de noviembre partió. Fue la profe de Prensa en Univalle, al año siguiente fui su monitor y al siguiente estaba sentado en una misma oficina de la recién creada UVTV, la productora de la Universidad del Valle, que en buena parte ella se “craneó”.
Le puede interesar: Romper la burbuja
Aún recuerdo los comienzos de Telepacífico licitando los programas para el nuevo canal, su invitación para ser su asistente de dirección del programa “Que siga la Chiva” y su acto de confianza al decirme que llamara a cinco compañeros de clase para que se sumaran a la realización de ese programa universitario.
Tomé el camino de la noticias en televisión, tiempo después nos volvimos a encontrar, me sacó de lo que más me gustaba hacer, para que fuera su comunicador del entonces también recién creado Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente DAGMA. Conocí en esta entidad gente maravillosa que aún tengo en mi corazón, soñamos una ciudad posible, inauguramos la primera cicloruta de Cali, los parques urbanos como Pisamos, Bataclán y la Bandera. Cali hasta antes de la llegada a de Margarita al DAGMA era una ciudad atravesada por un rio, luego respaldó mi idea de que Cali tenía que ser reconocida como la ciudad de los siete ríos y desde entonces así fue.
Hablábamos el mismo lenguaje de la comunicación social. Nos gozábamos sus enseñanzas y regaños en la casa de la novena norte. Aprendimos que el medio ambiente urbano va mas allá de los arboles, creamos una maravillosa campaña llamada “Ambiencalizate” y muchas cosas mas que los grandes técnicos recordaran mejor, como el monitoreo del aire de la ciudad y el control por los niveles del ruido.
Gracias a esos años en el DAGMA empecé a fortalecer otro de mis sueños, la comunicación estratégica.
La verdad este ejercicio de pensar que mucho de lo que somos se lo debemos a otros seres extraordinarios, deberíamos hacerlo con frecuencia y no solamente al momento de su partida.
Margarita me acercó a gente admirable en mi vida, como su hermana Vicky a quien abrazó en este momento. He conocido historias de colegas quienes también tuvieron la fortuna de contar con el apoyo de Margarita en su vida profesional pues ella fue una especie de cazatalentos.
Un día dejó el DAGMA y continuó su camino en la dirección del Diario Occidente, después debido a su amor por la ciudad que la adoptó quiso ser alcaldesa, la primera mujer, no recuerdo otras candidatas antes que hubieran aspirado a la alcaldía de Cali, creo que en esto también fue pionera. Ese acto de valentía le costó fuertes cuestionamientos por enfrentarse en las urnas a Francisco Lloreda.
Recuerdo una de sus propuestas denominada “Plan Terrazas” que consistía en comprarle el techo de las casas a los habitantes de barrios populares y construir allí viviendas de interés social en los segundos pisos, un pensamiento novedoso como todos los suyos.
Nos empezamos a ver menos, como pasa en el camino de la vida, pero cada tantos años aparecía un saludo. Margarita se convirtió en una gran escritora de libros infantiles a tal punto que cuando llegaba a un colegio era aplaudida y recibida en calle de honor.
Hace un mes la entrevisté en mi programa “Café Cultural”. Era un sencillo homenaje a la profe, a la amiga, a la jefe. Perdonen que hable en primera persona, pero es que lo hago desde el corazón. Sé que no creía en esas cosas, pero el camino sigue, deshoja margaritas que te permitan dejar una huella más en tu camino.
Gracias.
Dentro de mí tengo
la hermosa sensación
de que todavía me acompañas
aunque la vida te haya llevado.
Ikeli O´Farrel
Sigue nuestras redes sociales:
