sábado, junio 19 2021

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El Decálogo del Buen Melómano

Me permito proponerles este Decálogo del Buen Melómano, que, más que una tabla de mandamientos, son consejos de buenas maneras para que la música siempre nos sonría.

El Decálogo del Buen Melómano
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

A los melómanos no nos quieren mucho, y a veces no hay mucho afecto entre nosotros mismos. Alguna vez en Bogotá, en una zona llamada Restrepo, eso me dijo el taxista cuando amablemente me dejó a cuatro cuadras del sitio del encuentro de melómanos, dos coleccionistas de vinilos, melómanos si, porque todo coleccionista de música es melómano, empezaron dándose abrazos de condescendencia y un par de minutos después puños, bofetones, palos, algún tipo de ego inflamable me supongo por el par de vinilos que se batían entre si.

Y decía que a los melómanos no nos quieren, y es por dos razones que se contradicen entre si. Por un lado se nos crítica por esconder el conocimiento y no compartirlo; en días pasados rondaba el rumor en las redes de la existencia de un video de Markolino ejecutando el piano, pero que el melómano dueño del mismo no quería compartirlo, de inmediato surgieron memes por esta actitud egoísta y vil de esconder un documento valiosos para todos los salseros del mundo; a la fecha ronda el meme pero del video de Markolino no hay noticia.

Y por otro lado, también se nos crítica cuando queremos ampliar la información o el contexto cuando se habla de una canción o un artista, como por ejemplo comentar que “dime porque” que canta el Rey Maelo es originalmente un vallenato, es un pecado en las redes sociales, los haters se lanzan a ridiculizar a los melómanos por querer “deslumbrar” con su sabiduría musical. Malos por esconder y malos por enseñar.

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La música nos gusta a todos, en mayor o menor grado; no hay forma de valorarla o medirla, cada canción es diferente para cada oído, nunca sonará igual, hay siempre una carga de recuerdos y sentimientos pegados a ellas, de eso depende en últimas que guste o no una melodía, no entra aquí ningún elemento estético, ni la capacidad técnica de los músicos, o los arreglos en la cuerda de vientos para amar o desamar una tonada.

Y a los melómanos también nos incluye, para la muestra dos álbumes: REINCARNATION – 1975 y 65TH INFANTERÍA – 2013, un caso único en la música mundial, ambas obras de DUKE NARVAEZ, la calidad en producción, sofisticación en arreglos, composiciones e interpretación es muy superior en el trabajo del 2013, claro pasaron casi 40 años entre uno y otro, se adquirió habilidad, técnica y tecnología, pero adivinen cual gusta más entre los melómanos; siempre pesa más el recuerdo y el sentimiento.

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El arte en todas sus manifestaciones se volvió comercio, no es algo que nos asombre, ya hasta nuestras relaciones sociales se comercializan y cada like tiene un valor de mercado. Las obras tangibles como una pintura, un libro y una melodía han tenido desde hace mucho tiempo un precio el cual es complejo de tasar, pero cuyo valor el comerciante de estas bellas artes ha aprendido a inflar con la intención obviamente de obtener una ganancia, y en el caso de la música esa práctica tiene un nombre muy concreto: Payola, que todos saben que existe pero nadie tiene pruebas irrefutables de ello, como ciertos fenómenos subatómicos.

Pero no nos extenderemos en hablar de la payola, solo decir, que tristemente algunos de nuestros recuerdos musicales se deben al inusual posicionamiento de algunas canciones que de tanto sonar quedaron pegadas en la sique como los carteles de la linterna sobre la calle quinta. Y ha sido en estos casos donde los melómanos han hecho su aporte, proponiendo en pequeños espacios música que no tiene el favor de la payola, y que poco a poco se gana el fervor del barrio hasta llegar a la radio y equilibrar la programación payolera de algunos medios.

Y con el ánimo de que se nos valore por nuestro aporte a la cultura musical abriendo espacios para nuevas melodías, ser menos malqueridos y también más solidarios con nuestros iguales melómanos, me permito proponerles este DECÁLOGO DEL BUEN MELÓMANO, que, más que una tabla de mandamientos, son consejos de buenas maneras para que la música siempre nos sonría:

Decálogo del Buen Melómano

– No amarás a la melodía sobre todas las cosas. Recuerdo uno de los grandes melómanos de Cali quien contaba que alguna vez tuvo que elegir entre su esposa y la melodía y pues “aquí sigo con mi melodía” decía con un dejo de vanagloria. Nada más absurdo, nuestro deber con nuestra pareja o hijos es mantener una relación de amor que permita mantener también nuestra adicción a la música.

No entrar a escondidas los elepés a la casa o minimizar el valor real de los mismos, recuerda que cuando partamos de este mundo, serán ellos los que quedaran con tu colección y lo mas seguro es que la vendan al precio que dijiste que te costó y pues no fuiste sincero algún mercader de la melodía hará grandes ganancias a costa de tu alma en pena. Lo mejor es que en tu familia todos aprecien tu melodía y continúen con el legado que les dejas al momento de tu partida.

– No impondrás tus gustos sobre los demás. Mal hablar de Arjona por ejemplo es uno de los placeres de los melómanos, casi que miramos por debajo del hombro a quienes tienen entre sus afectos la música de este cantautor guatemalteco, igual nos pasa con el reguetón, aunque en este caso si existen visos de misoginia que debemos rechazar. Como comentamos, los gustos no tienen que ver con la calidad o la técnica de las canciones, por lo que debemos respetar el oído y gusto musical de cada persona, podemos si, proponer artistas y canciones pero sin caer en el pantano de la comparación negativa o que vaya en detrimento de uno u otro artista.

– Respetarás las fiestas. No debemos imponer nuestro gusto musical en las fiestas donde seamos invitados, o criticar la música que se esté programando y que los demás estén disfrutando; podemos hacer amables sugerencias para variar la programación pensando siempre en los demás invitados; evitando variar el ambiente que el anfitrión pretende dar a la rumba.

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– Honrar las raíces. Nuestros gustos dependen mucho de la época donde se desarrolló nuestra juventud, y siempre habrá un antecedente el cual debemos valorar ya que cada generación ha hecho su aporte para la construcción de la cultura musical de la cual nos alimentamos.

– Enseñarás. Una de las mejoras cosas de la vida es hablar de música y compartir. Debemos propender por la creación de espacios para aprender de melodía, no debemos crear círculos cerrados o coloquios de expertos donde solo los “sabios” de la música puedan participar. Una forma de compartir puede ser en nuestras redes sociales, promoviendo eventos salseros tanto propios como de nuestros colegas, es muy diciente que los melómanos no promovamos eventos donde no participemos o no seamos los organizadores, que chévere sería que invitemos a la pipol a las rumbas salseras independientemente de si es X, XX, o XY, quien la organice. No esconder lo que hemos aprendido. Pero eso si, no dar explicaciones si no nos las piden, desgraciadamente lo que más molesta a las personas es que le corrijan la ortografía y que le den catedra sobre melodía cuando no te lo han pedido.

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– No Pisarás los discos. No creo que exista un músico que le haya pedido el favor a un melómano que cuando sonara sus discos los pisara o que cuando presentara las carátulas les sobreimprimiera el logo o nombre del melómano. Cuando compramos un disco no compramos los derechos totales sobre la obra, simplemente una copia del master que el artista grabó. Es muy usual que las emisoras comerciales pisen todos los discos, esto siempre con el ánimo de generar recordación de marca, ya que solo hay un interés económico en este tipo de medios, pero en los medios universitarios esto no debe pasar, los temas deben sonar limpios de principio a fin, con todos sus créditos y anécdotas, son los únicos medios donde se puede compartir conocimiento sin la limitación del signo $.

– No robarás. Es triste si, pero ha habido eventos de melómanos donde misteriosamente han desaparecido elepés y discos compactos de los maletines o bolsos de los propietarios; o cuando llegan a casa no está el vinilo dentro de su carátula y nadie da razón de su pérdida, es un pecado de marca mayor robarle a un colega melómano un disco, cuando nuestro deber es el de procurar que la música que nuestros amigos llevan a los eventos siempre se conserve de la mejor forma.

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– No darás falsos testimonios ni mentirás. Desgraciadamente es más común de lo que se debería pero en los eventos melómanos algunos participantes cuentan historias falsas o no precisas sobre canciones o artistas; o dicen haber conocido a ciertos artistas, solo para no decir de manera clara que no tiene un aporte a lo que está sonando. Un ejempló claro ha sido sobre el verdadero nombre de Celia Cruz, la historia nunca confirmada era que su nombre era Úrsula Hilaria Celia de la Caridad de la Santísima Trinidad Cruz Alfonso; cuando en realidad fue bautizada con el sencillo nombre de Celia Caridad Cruz Alfonso, y pare de contar. Al participar en un evento busquemos diferentes fuentes para documentarnos, y tener un dato más concreto que aportar a las audiciones.

– Aceptarás cualquier medio de grabación. El medio de grabación donde queda plasmado un trabajo discográfico es un mero accidente. El auge del movimiento salsero se dio cuando el medio de grabación sonora ideal era el vinilo, y eso no significa que la mejor música este en vinilo como suelen decir ciertos grupos salseros. Lo importante cuando se suena un disco es que este no tenga imperfecciones, que no esté; que este bien grabado para que se puedan disfrutar todos los instrumentos; en no pocos casos suenan mejor las reediciones que los discos originales, por lo que la exigencia en ciertos eventos de solo discos originales está fuera de lugar. Ya cuando se exige cierto tipo de medio de grabación en una audición se trata más bien de coleccionistas de objetos que de melómanos con deseos de compartir.

– No codiciaras los discos del prójimo. No debemos envidiar la música de nuestros colegas melómanos, lo que puede llevar a un pecado mayor. Buscaremos la forma de tener nuestro propio ejemplar y en caso de que tenga un precio inalcanzable, debemos aceptar de manera humilde una copia en otro medio de grabación; y procurarnos tener todos los créditos de la misma.

Que la música y el altísimo guie nuestro camino.


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Acerca del Autor

Wilmer Zambrano

Caleño, salsero, ingeniero, melómano, bloguero y twittero. https://twitter.com/SalsaChevere_

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