“Ochoa no se va… Ochoa no se va”

Este grito bajó por primera vez de las graderías de Pascual Guerrero, en 1979, y después, por varios años, se convirtió en la ratificación anual del cariño que los hinchas del América le profesaron al hombre que le enseñó a ser grande a los Diablos Rojos. Homenaje al campeón de la historia americana.