Jueves, Febrero 21 2019

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¡No se deje distraer chino!

Es que en una sociedad profundamente enferma (ignorancia, indolencia, intolerancia, etc.) la mejor forma de mantener a las personas girando en torno de la nada, es distraerlos siempre con todo. No importa si es con fútbol o política.

¡No se deje distraer chino!
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Repetir que en Colombia no acabamos de comprender lo que sucede cuando ocurre algo más grave, es una de esas mentiras que a fuerza de tanto repetirla ha terminado como una verdad inexorable. Lo cierto es que no comprendemos lo que no ha cambiado nunca (corrupción, exclusión, división, etc.) porque jamás nos hemos preocupado por hacerlo de manera individual. De lo colectivo se encargan los medios y los miedos que los poderosos inoculan a través de ellos. No se preocupa el ciudadano, porque no se preocupa la escuela. No se preocupa el individuo, porque no se preocupa la sociedad. Nadie va a venir a salvarnos, pero prevalece la idea algo mesiánica de que llegará el líder que nos saque del atolladero. Un remolino social creado y sostenido por ellos mismos.

Y es que en una sociedad profundamente enferma (ignorancia, indolencia, intolerancia, etc.) la mejor forma de mantener a las personas girando en torno de la nada, es distraerlos siempre con todo. No importa si es con fútbol o política. Una sociedad cada vez menos informada en plena era de la información, es una contradicción estrambótica solo posible en una sociedad manipulada, llevada a la ceguera conceptual. Cada vez menos lúcida porque la educación está cooptada por el poder que la reduce, que la acorrala, que la constriñe y que la mata de a poco. Cada vez menos crítica porque a las voces contrarias se comienza por cerrarles los espacios, luego se reprimen y terminan por acallarlas a balazos.

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Y por eso ahora solo se habla de Venezuela. Del régimen corrupto de Nicolás Maduro. De su inminente caída. De las voces que claman su salida. Seis millones de venezolanos acudieron a las urnas y lo eligieron. Con iguales o peores vicios electorales que en Colombia o Brasil. Es la democracia que tenemos, aquí, allá o en Estados Unidos. Cualquier imbécil puede ser presidente. ¿Y qué pasó con el Fiscal Néstor Humberto Martínez? Tranquilo. ¿Y dónde están los peces gordos de Odebrecht? Tranquilos, encerraron un par de guarisapos. Son la prueba de que la corrupción es un fenómeno mundial que en Latinoamérica es norma. ¿Hay algún capturado por Reficar? Ninguno, es toda gente bien. ¿Y de Interbolsa? Menos, esos son rebien. ¿Y qué pasa con la ola de asesinatos en Cali? Nada, le quitaron el diablo al América. ¿Y con la aciaga sequía provocada al Cauca y al Magdalena por Hidroituango? Creciendo. ¿Por qué no ha importado el asesinato de líderes opositores al proyecto, ni las fallas en el mismo y menos la debacle ecológica? Es la berraquera paisa. ¿Por qué el Estado no organiza marchas para protestar por el asesinato de medio millar de líderes sociales? Sería una contradicción. ¿Tal vez porque la vieja estrategia es declarar enemigo al opositor y eliminarlo? Sí, el viejo remedio de matar. ¿La tragedia humanitaria de los venezolanos es acaso más grande que la de millones de colombianos? Jamás. ¿Ya fueron reparadas las ocho millones de víctimas del conflicto colombiano? No hay recursos. ¿Ya aparecieron nuestros 90.000 desaparecidos? No, pero no somos una dictadura. ¿Nadie más que Maduro, es el responsable de la crisis económica de Venezuela? Eso dicen los periodistas y los sobrinos del Tío Sam. ¿Nunca Estados Unidos ha invadido una nación para apropiarse de sus recursos? Siempre. ¿Dejaron de morirse de hambre niños en la Guajira, Chocó o Boyacá? El futuro no importa. ¿Y la altillanura colombiana se repartió entre los pobres sin tierra? A Siervo le dieron casi nada, pero a los cacaos casi todo. ¿Y las Águilas Negras? Volando. ¿Y los Pizano? Muertos. ¿Y los Samper Pizano? Los calvos escribiendo y el otro, tratando de explicarle a una tapia lo que significa Unasur. ¿Y en que pararon las denuncias por suplantación, compra de votos, tarjetones en fotocopia, formularios alterados? Bien gracias. ¿Y por qué nadie habla del reconocimiento del Consejo de Seguridad de la ONU a Nicolás Maduro como presidente legítimo? Ha de ser por las reservas de petróleo. ¿Y se ha pronunciado el Comité Internacional de la Cruz Roja? Claro y concreto: si el gobierno legítimo permite la ayuda, participaremos. ¿Y quién es Juan Gerardo Guaidó Márquez? Llegó a la carrera a la autoproclamación. Es hijo de un taxista en Canarias, que no vayan a salir con que es primo de Iván Duque Márquez. ¿En Venezuela no hay democracia? Solo 23 elecciones en 20 años. ¿Mamá, hay guerra en Venezuela? Es solo mediática mijo, nos bombardean con información falsa y dejan al pueblo herido de desinformación. ¿Por qué Estados Unidos quiere invadir a Venezuela? La respuesta es tan sencilla como determinante: porque no puede permitir que China maneje su petróleo.

Los nipones le vienen pisando los talones a la potencia. Le están arañando sus dominios. En deportes ya son segundos –también en presupuesto militar- y en la carrera espacial terceros, detrás de Rusia. Sus Fuerzas Armadas son las más grandes del mundo. La economía del tercer país más grande del mundo crece cada año como espuma. También su poderío diplomático y su población, cinco veces mayor que la de Estados Unidos. No solo es el país más poblado de la tierra, sino el primer destino en el mundo para las inversiones, el primero en cuanto a exportación de productos ligados a las tecnologías de la información y el primero en cuanto a reserva de divisas. De ahí que los especialistas hayan tasado en 15 años, el tiempo que le tomará a China llegar a la cima. Y claro, necesitan petróleo. Y las mayores reservas están en Venezuela. Y ni el negro Obama quiso, ni el rubio Trump quiere, cargar con el peso histórico de haber perdido el primer lugar. Y entonces Venezuela está en peligro y deben salvar su democracia. Cualquiera que hay leído un par de renglones de historia sabe que Estados Unidos no defiende sino su democracia, su territorio y a sus habitantes; no tiene amigos sino aliados, no ayuda sino que interviene, no hace alianzas sino que presiona socios, porque siempre va detrás de los negocios. ¿Guerra fría? Tibio, tibio.

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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