Lunes, Octubre 21 2019

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El drama de los niños venezolanos, los más afectados por la crisis del país vecino

Mujeres embarazadas y niños viven en las calles de la capital del Valle por no tener un techo donde vivir y darles un mejor futuro a sus familias,

Aproximadamente hay 65,000 ciudadanos venezolanos en la región, de los cuales el 35% son niños. Esos pequeños deben acostumbrarse a no tener un techo donde vivir y a esquivar los peligros de las calles.

En Cali las familias venezolanas que no han conseguido un techo donde vivir, se reúnen y empiezan a buscar un lugar donde pasar la noche. En cambuches improvisados con sábanas que tratan de suavizar la rudeza del pavimento, se unen a otras familias que tienen la misma esperanza de volver a su país y que esta pesadilla se acabe lo antes posible.

“Que se acomode nuestro país y que tenga todas las cosas allá así como tal en Colombia podamos tener las cosas allá”, expresó Carlín Torijano migrante venezolana.

Entre los cambuches se escucha la risa de los niños, quienes son, quizás, la población migrante más afectada por esta situación.

Yendri Pérez tiene dos hijos, llegó desde Venezuela hace un mes, tardó 22 días en llegar. Cuenta que sus hijos sufrieron demasiado por los cambios climáticos al no tener qué comer o el cansancio de largas jornadas caminando: desmayos, vómitos y fiebre, fueron algunas de las consecuencias de este viaje que le tocó emprender, porque en Venezuela no tenía ni para comprar un huevo para alimentar a sus hijos.

“Yo pensé que aquí las cosas iban a ser diferentes, pero cuando uno llega se encuentra con la realidad; no es fácil aquí en Colombia uno está en Venezuela durmiendo bien y llega aquí a dormir en la calle”, afirmó la mujer.

La calle trae muchos riesgos para esos niños, no sólo las enfermedades los atacan, si no también deben ser protegidos de un violador o de alguien que quiera aprovecharse de su inocencia.

Pese a este panorama, los niños mantienen su alegría y parece que no conocieran las condiciones en las que están viviendo: corren, juegan y lo mejor es que aún no dejan de soñar.

También hay mujeres embarazadas que deben pasar la noche en la intemperie en un andén. Mujeres venezolanas que jamás habían dormido en la calle, pero que la necesidad y el hambre las obligó a salir de su país para buscar un futuro para el bebé que vienen camino.

“Necesitamos trabajo, aquí es muy difícil, nos levantan a las cinco de la mañana sin importar si está lloviendo”, declaró Corina Yusti migrante venezolana.

El recuerdo de Venezuela mantiene presente en estos migrantes, ellos como padres, hijos y hermanos, están buscando un mejor futuro para sus familias.

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