Viernes, Septiembre 21 2018

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Música Viva

Cuando uno trabaja en algo “normal” según los estándares sociales- ingeniero, arquitecto, abogado, médico- llega el fin de semana y lo más probable es que quiera salir con los amigos. Por lo general los planes incluyen música. Pero cuando uno es músico… ¿qué hace? Las opciones son tres: meterse en un bunker y ver todas …

Música Viva

Cuando uno trabaja en algo “normal” según los estándares sociales- ingeniero, arquitecto, abogado, médico- llega el fin de semana y lo más probable es que quiera salir con los amigos. Por lo general los planes incluyen música. Pero cuando uno es músico… ¿qué hace? Las opciones son tres: meterse en un bunker y ver todas las películas que puede, dedicarse a algo que no tenga nada que ver con canto o instrumentos… O salir con los amigos a verlos tocar o a hacer música con ellos, en plan disfrute, pues la gente con la que uno se ve todo el tiempo, inevitablemente se convierte en tu “rosca” (bella palabreja que define el círculo en el que te mueves). La música está viva. No hay forma de escapar de ella.

En Cali hay un movimiento fuerte de seres tremendamente talentosos que tiene la fortuna de vivir de lo que ama hacer. Ser músico dejó de ser un estigma para convertirse en algo envidiable. Y este blog lo voy a dedicar a ellos. Si ustedes están por estas tierras, o los ven anunciados en las suyas, búsquenlos y deléitense con sus dones maravillosos.

Como uno tiene que escribir de lo que sabe y vive… y además tengo permiso expreso de nombrar lugares y personas, hablaré de algunos músicos y de sitios en los que he estado durante las últimas semanas, en las que me he dedicado a la “labor investigativa”. ¡Conste que es solo eso! (Esa no me la cree nadie). La verdad, no salgo mucho, pero esta labor me gustó. ¡Me ofrezco voluntariamente como tributo! ¡Me sacrifico!

Comenzaré por mi sitio favorito: Kukaramákara. La experiencia de rumba es fabulosa. No en vano han estado ahí más de una década. Los músicos, de primera línea y destacaré a algunos:
Julio Ramirez, el baterista, cubano de nacimiento, recién recibió su ciudadanía colombiana y yo digo que Colombia gana con ello. Tremendo productor, toca el instrumento que le pongas al frente y como percusionista es un reloj. Un salvaje en el buenísimo sentido de la palabra. Lo vi liderando su proyecto “Cali-Habana” en la casa Proartes durante el festival Tamborimba y me dejó sin palabras.

Luis Alfredo Sandoval, el bajista, es versátil a más no poder. ¡Toca el género que sea! Algunos de los cantantes de salsa más reconocidos que nos visitan en gira, lo incluyen en la banda que los acompaña. Y hace parte de la Cali Salsa Big Band de Jose Aguirre, el músico que está mandando la parada a nivel “macroproyectos”. Calculen. – De este gran personaje y sus proyectos hablaré pronto.

Gustavo Serna. El hombre la tiene clara con la guitarra. Pone las notas donde tienen que estar y con una cara de tranquilidad absoluta, hace unos solos casi “extraterrestres”.

Virginia Echeverri. Si usted quiere entretenerse y cantar –a los gritos y encima de la mesa- música de todo tipo, con una de las voces más encantadoras de la ciudad, mientras disfruta del carisma de esta niña que maneja al público con un dedito diminuto –ella es pequeñita y menudita ¡pero enorme!-, vaya a verla. Y después me cuenta.

Visité también La Hamburguesería -en Granada- para ver a “Manteca Blue”.  ¡Buena propuesta! Y hablaré particularmente de dos músicos: Denilson Ibargüen, percusionista, que parece que tuviera candela en las manos. Tocó durante varios años en la Orquesta Guayacán y ahora trabaja con proyectos independientes. Y Daniel Gutiérrez. Si usted tiene algo que ver con música y vive en la Sucursal del Cielo, seguro conoce a este pianista a quien cariñosamente muchos en broma le decimos “enmóñame” –la palabra con la que se piden conexiones o trabajo-. Es el pianista de moda en Cali. En un par de años ha crecido exponencialmente como músico ¡y propone cosas muy interesantes! Donde vea ese nombre en el cartel, vaya. No se va a arrepentir.

Si hablo de pianistas, tengo que mencionar que vi el Encuentro de Pianistas en Zaperoco –el delicioso sitio de Johanna Cote y Mauricio Levy, lugar de culto urbano a la salsa en el que comenzó esta racha de salidas investigativas- a Víctor González (un “caballo” -en el argot musical un teso-) a Carlos Galvez alias “Piolín”, que aparte de ser el pianista de Guayacán y tocar con Yuri Buenaventura… ¿qué más les puedo decir como garantía de calidad? A Oscar Ivan Lozano (OiLo) ex-pianista de Grupo Niche, cuyo proyecto de música del Pacífico “Chirimía Lite” es una delicia. Al ya mencionado y talentoso Daniel Gutiérrez  y a Alvaro Cabarcas “Pelusa” también ex – Niche y líder de La Banda Caramba. Grandes ligas. ¡No se los pierda cuando los vea anunciados!

Diego Giraldo: Trompetista impecable. Donde pone la boquilla pone la nota. Véalo en Pizza al Paso de El Peñón en el Jam de los miércoles.

Sarli Delgado: Dos palabras que anuncian belleza. Bajista y contrabajista… ¡y recontrabajista! Tocando música clásica con la Banda Departamental es una maestra. La delicadeza de su sonido es inigualable. Y con la salsa, es la “no va más”. Está “tete a tete” con los mejores. La puede ver también en Punto Baré.

Si ve en alguna parte anunciado el nombre “Herencia de Timbiquí” corra a hacer fila. Ganadores de una Gaviota de Plata en Viña del Mar, estos intérpretes del Pacífico se le roban el corazón en 5…4…3…2…1… ¡son una maravilla! ¡Todos!

Y por último por esta vez, visité Ruta 66. Hay dos. Y cualquiera de los dos es bueno, mientras esté Karen Mondragón, que es mi más reciente adición a la lista de “cantantes favoritas”.  ¡Esta nena es literalmente un dínamo! Verla en escena lo deja a uno cansado. De nuevo, en el buen sentido. Porque no hay forma de quedarse quieto y no contagiarse de su energía. Uno no puede creer que de esta criatura que es más bien “petite” en estatura, salgan esos sonidos rockeros gigantescos que lo ponen a vibrar a uno en frecuencias muy altas.

Cuando tenga más recomendaciones, las estaré pasando. Tengo chismes musicales de primera mano, represados hasta tener la autorización debida de los organizadores.
Si a uno le gusta algo, ¡quiere compartirlo con los demás para que lo disfruten! Espero que ustedes tengan la oportunidad.

¡VIVA LA MÚSICA! ¡VÉALA EN VIVO!
Nos vemos en quince días si Dios me la presta. 

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Acerca del Autor

Diana Serna

Hija de periodista y madre con mucho talento musical. Estudié Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Occidente. Soy Adicta al cine y la tecnología. A los siete años, un locutor me sugirió dedicarme a otra cosa porque cantaba muy “pasito”. Efecto: he cantado con algunos de los más grandes y tengo una mención de Grammy Americano en la pared. El nuevo reto es este blog. Imposible no existe. Solo hay gente incapaz.

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