La ruptura entre Trump y Elon Musk escala con amenazas sobre contratos gubernamentales y acusaciones ligadas a Jeffrey Epstein. ¿Fin de una alianza clave en EE. UU.
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La ruptura entre Trump y Elon Musk pasó de un desacuerdo fiscal a una tormenta política que ya genera impacto en Washington y Silicon Valley. La que alguna vez fue una alianza estratégica terminó convertida en una guerra abierta, cargada de amenazas, insultos y hasta acusaciones por vínculos con Jeffrey Epstein.
Todo comenzó con las críticas de Musk al nuevo plan fiscal impulsado por el presidente Trump, al que calificó de “abominación repugnante”. Esto desató el malestar del mandatario, quien aseguró que Musk
“sabía los pormenores del proyecto de ley mejor que nadie”
Sin embargo, el magnate sudafricano negó estar al tanto del documento, argumentando que dejó su cargo como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE) el 30 de mayo. Además, criticó que la propuesta se aprobara en la madrugada sin discusión suficiente.
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La disputa escaló a las redes sociales. En Truth Social, Trump amenazó con anular los millonarios contratos que Musk tiene con el Gobierno federal. “Siempre me sorprendió que Biden no cancelara los contratos de Elon. ¡Es lo primero que haré!”, publicó.
El fundador de SpaceX respondió en X con una jugada que sacudió al sector aeroespacial: anunció que desmantelará la nave Dragon, clave en el transporte hacia la Estación Espacial Internacional.
La tensión subió aún más cuando Musk lanzó una acusación directa: Trump estaría en los archivos del caso Jeffrey Epstein.
“La razón por la que esos documentos no se publican es porque Trump figura en ellos”
Escribió.
El magnate también propuso la creación de un nuevo partido político. Publicó una encuesta preguntando si era hora de iniciar esa ruta y la mayoría votó “sí”. Así mismo, respaldó la idea de que Trump sea reemplazado por el vicepresidente JD Vance.
La pelea entre ambos refleja una profunda ruptura entre sectores del poder económico y político de EE. UU. La ruptura entre Trump y Elon Musk no solo marca el final de una relación influyente, también podría redefinir el mapa político en las elecciones presidenciales de 2028.
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