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Terremotos en Japón: ¿por qué son tan frecuentes?

Terremotos en Japón: ¿por qué son tan frecuentes?

Tomada de Pexels.

Los terremotos en Japón hacen parte de la cotidianidad de sus habitantes, debido a la intensa actividad sísmica que caracteriza al archipiélago asiático.

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Este fenómeno se explica principalmente porque Japón se ubica en una zona donde convergen varias placas tectónicas, específicamente la del Pacífico, Filipinas, Euroasiática y Norteamericana.

La interacción constante entre estas genera tensiones que, al liberarse, producen movimientos sísmicos de distinta intensidad.

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Asimismo, el país forma parte del Anillo de Fuego del Pacífico, una extensa franja de más de 40.000 kilómetros donde se concentra gran parte de los volcanes y terremotos del mundo.

En Japón, incluso, existen cientos de volcanes considerados activos, lo que incrementa aún más la actividad geológica.

Frecuencia sísmica y reciente actividad

Por otra parte, los terremotos en Japón se presentan con una frecuencia sorprendente. Se calcula que cada año ocurren decenas de miles de sismos, aunque la mayoría son de baja intensidad y no son percibidos por la población.

De hecho, las autoridades japonesas suelen enfocarse en aquellos movimientos de mayor magnitud, estimando que se registran alrededor de 1.500 sismos anuales de magnitud igual o superior a 4 en la escala de Richter, lo que equivale a varios eventos diarios.

Agencia Japonesa de Meteorología (JMA) Punto del terremoto y las zonas en riesgo de tsunami.

En la última década, se han documentado más de 10.000 terremotos de este tipo, lo que evidencia la constante actividad sísmica en la región. En muchos casos, estos movimientos pasan desapercibidos debido a su profundidad o a que ocurren lejos de zonas habitadas.

Sin embargo, la actividad reciente ha generado preocupación. El pasado 20 de abril de 2026, la Agencia Meteorológica de Japón reportó cerca de 15 movimientos sísmicos en un solo día. Uno de ellos alcanzó una magnitud de 7.5 en mar abierto, frente a la región de Sanriku, lo que llevó a activar una alerta de tsunami en el noreste del país.

Aunque la alerta fue cancelada horas después, el episodio evidenció el nivel de riesgo constante al que está expuesto el territorio japonés.

Además, Japón también experimenta cada año decenas de sismos de magnitud superior a 5, los cuales generan sacudidas perceptibles e incluso pueden causar daños. A pesar de esto, muchos temblores duran solo unos segundos y no representan un peligro significativo.

Este comportamiento se explica porque gran parte de los sismos ocurren en zonas profundas o alejadas de la superficie, lo que reduce su impacto directo.

Por otra parte, factores geográficos como la Fosa de Japón, una profunda estructura submarina en el océano Pacífico, también influyen en la generación de terremotos, al ser un punto clave donde se acumula y libera energía tectónica.

Aunque los terremotos en Japón son inevitables, el país ha desarrollado avanzados sistemas de prevención, infraestructura antisísmica y protocolos de emergencia que le permiten reducir considerablemente los daños y proteger a su población frente a estos fenómenos naturales.

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