Israel lanzó un bombardeo aéreo contra objetivos estratégicos en Irán y elevó la tensión en Medio Oriente a niveles sin precedentes.
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La ofensiva, denominada Operación León Ascendente, fue confirmada por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien afirmó que el ataque fue “defensivo y preventivo” ante el riesgo nuclear iraní.
Varios estallidos sacudieron la capital iraní. Aunque no se ha confirmado la destrucción total de plantas nucleares, un alto funcionario israelí dijo que:
“se golpeó el corazón del programa nuclear iraní”.
Además, Netanyahu afirmó que Irán tiene capacidad para fabricar hasta nueve bombas atómicas, y que esta ofensiva busca frenar esa amenaza y desmantelar sus misiles balísticos.
Irán responde con advertencias
El régimen iraní activó al 100 % sus sistemas de defensa. En sus redes oficiales, advirtió que “No iniciamos esto, pero responderemos”. En clara señal de represalia.
Con mensajes que mezclan firmeza y desafío, el gobierno iraní dejó claro que no descarta contraataques, lo que mantiene al mundo en vilo.
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Estados Unidos se distanció de la operación. El secretario de Estado, Marco Rubio, indicó que Washington no participó y pidió evitar una escalada del conflicto.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump advirtió que los próximos ataques serán “más brutales” si Irán no acepta negociar:
“Aún hay tiempo, pero si no lo hacen, no quedará nada del Imperio iraní”.
Aseguró.
Las palabras de Trump generaron tensión internacional. Mientras senadores como John Fetterman respaldan a Israel, otros, como Ted Cruz, aseguran que Irán “respondió con groserías” a las advertencias.
Tras el ataque, los precios internacionales del petróleo subieron un 6 %. Analistas temen que el conflicto escale y afecte el suministro energético global.
Potencias europeas, Naciones Unidas y organismos multilaterales han pedido moderación, pero la situación genera profunda incertidumbre internacional.
Mientras la televisión estatal iraní asegura que el país está preparado para enfrentar nuevas agresiones, ciudadanos intentan mantener la calma en medio del caos.
La comunidad internacional observa con preocupación. Si Irán responde militarmente, el conflicto podría escalar a una guerra regional con consecuencias impredecibles.
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