Escondidos en rincones remotos de Australia Occidental, los lagos rosados en Australia ofrecen un sorprendente espectáculo visual que cautiva a quienes se acercan a conocerlos.
Estos espejos rosados naturales alcanzan su mayor intensidad durante la temporada seca, cuando el calor y la luz solar potencian su vibrante tonalidad.
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La ciencia detrás del color rosa
La microalga Dunaliella salina y la bacteria Salinibacter ruber. Son productores de betacaroteno, compuesto orgánico presente en frutas y verduras de colores rojo, naranja y amarillo, y fuente importante de vitamina A para el cuerpo, que ocurre cuando hay alta concentración salina y exposición solar. Es el mismo pigmento que da color a los flamencos o las zanahorias.
Cuando estos organismos disminuyen, por alteraciones químicas o climáticas, el lago cambia de color. La salinidad, entonces, resulta clave para preservar la identidad visual de estos ecosistemas.
Cambio climático y sobre explotación amenazan los lagos rosados en Australia
Los emblemáticos lagos rosados en Australia enfrentan una transformación alarmante. Las intensas tonalidades que los hacían únicos se desvanecen por causas humanas y naturales.
La sobreexplotación de recursos y los efectos del cambio climático han alterado los ecosistemas de estos espejos de agua, generando un impacto visible y preocupante.
Expertos aseguran que algunos lagos podrían recuperar su color en unos diez años si se aplican estrategias precisas. Entre ellas, frenar la extracción industrial, evitar intervenciones humanas innecesarias y permitir que la naturaleza recupere su equilibrio.
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La amenaza a su coloración
El Lago Rosa Pink Lake, cerca de Esperance, perdió su color a principios de los años ochenta. Debido a décadas de extracción intensiva de sal. Este proceso redujo la salinidad del agua, lo que afectó directamente a los microorganismos responsables del tono rosado.
Otro caso reciente es el del Lago Hillier, que este año cambió su color chicle por un azul opaco. Una lluvia atípica diluyó su salinidad, permitiendo que algas verdes dominaran la superficie.
A pesar del daño, hay esperanza. Los lagos rosados podrían volver a teñirse si se les da el tiempo y las condiciones adecuadas para sanar.
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