Cansado de ser conocido mundialmente como el "Chernóbil chileno", el pueblo de Las Ventanas busca superar el estigma de la contaminación posicionándose como un polo deportivo y "recuperar algo de la calidad de vida" que le arrebataron las fábricas ubicadas en su playa.
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Ubicada en la comuna de Puchuncaví, a 160 kilómetros al noroeste de Santiago, la bahía de Las Ventanas fue declarada hace décadas "zona de sacrificio" -término que se usa para describir territorios donde se prioriza el desarrollo industrial sobre el bienestar social y ambiental- y cada cierto tiempo es noticia por las intoxicaciones masivas que obligan a cerrar escuelas y confinar a los vecinos en casa.
El último episodio fue en mayo de 2023, días antes de que el Gobierno Boric cerrara una emblemática fundición de cobre. Esta aportaba el 54 % de las emisiones de dióxido de azufre.
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Nacida en Las Ventanas, Constanza Arancibia dice que ahora el aire está "un poco más limpio", pero asegura que no ha sido suficiente para revertir la mala imagen del pueblo. Asegurando que es un estigma que "ha impactado en el autoestima de los vecinos" y "ha marcado a generaciones enteras".
"Me ha pasado, por ejemplo, que he ido a México, me han preguntado de dónde soy y al hablar de Ventanas me han dicho: 'Es donde están contaminados, ¿no? ¡Tienen que arrancar de ahí!'. Es muy triste".
Lamenta Constanza Arancibia, habitante del lugar.
"Claro que no nos gusta que nos digan el 'Chernóbil chileno', pero yo encuentro que la playa es bonita, hay harto (mucho) espacio (en la arena) y eso no pasa en otras playas".
Indica Sacha Bustos, habitante del sector.
Capital del turismo deportivo sustentable
Con el objetivo de mejorar la imagen de Puchuncaví, la Municipalidad implementó un pionero plan para promocionar el deporte en sus 22 localidades. Incluida Las Ventanas, y atraer más turistas en una zona donde "hasta ahora era impensable hablar de turismo", admite su alcalde, Marcos Morales.
"Nos dimos cuenta de que lo único que no se practica en Puchuncaví son los deportes de montaña. Entendimos el atractivo que tiene nuestra geografía y las tremendas ganas que tiene la comunidad de hacer deporte".
Agrega el alcalde.
Puchuncaví fue declarada hace tres años "Capital del Turismo Deportivo Sustentable" y empezaron a desarrollar los talleres municipales. Además de campeonatos de stand up paddle, rugby, zumba, yoga, running, parapente o surf.
El surf es precisamente una de las actividades estrella de la zona, en especial en Las Ventanas, cuya playa "se ha puesto de moda porque tiene una ola única en Chile", cuenta Samuel, un joven surfista.
"Esta ola dura más, es mucho más estable, quizá es por los chorros de agua que las fábricas sueltan al mar".
Explica Samuel, un joven surfista.
El edil es consciente de las críticas que despierta su plan, principalmente entre los ambientalistas. Pero está convencido de que la comuna debe empezar a "mirarse a sí misma como un territorio de recuperación y no de sacrificio".
"La decisión era seguir castigándose con esta historia o tomar acciones por el futuro de nuestros vecinos", apunta Morales. Quien fue reelecto en octubre y fue uno de los impulsores en 2023 de la primera Red Latinoamericana de Turismo Deportivo Sustentable.
El Estado de Chile, agrega, "ha estado ausente siempre, pero no vamos a descansar hasta que Puchuncaví se destaque por sus atributos y no por las malas noticias".
Derecho a ser felices
Aunque algunos lo califican de "disparate" o "distopía", el plan ha tenido en general buena acogida entre los vecinos.
Aprovechando estos nuevos aires, un grupo de ellos se animó recientemente a recuperar la tradicional "Semana Ventanina". Un evento que se había dejado de hacer por falta de apoyos y que incluye distintas actividades deportivas durante febrero.
Para Bustos, que hace parte de estas actividades, "el deporte ha ayudado a unir a los vecinos y a hablar de otra cosa que no solo sea la contaminación".
"Los ventaninos también tenemos derecho a ser felices", comenta un vecino que llega de trotar en una playa dominada por chimeneas, instalaciones portuarias y construcciones de acero y hierro.
Los ambientalistas, sin embargo, denuncian que el cierre de la fundición no es suficiente porque sigue habiendo contaminación y exigen al Gobierno -la única autoridad con competencias- seguir avanzando en la recuperación de la bahía.
"Hablar de una zona recuperada es apresurado. Se deben garantizar medidas que aseguren mejoras reales para las comunidades afectadas, evitar la aprobación de nuevos proyectos contaminantes y cerrar los ya existentes",
Subraya Roxana Núñez, vocera de Greenpeace.
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