Martes, Septiembre 17 2019

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Lo que enseña el dolor

A veces recibimos una noticia muy difícil y definitivamente no tenemos la energía o actitud como siempre; sin embargo, esto me permitió sacar algunas conclusiones acerca de lo que nos enseña el dolor.

Lo que enseña el dolor
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

A veces recibimos una noticia muy difícil y definitivamente no tenemos la energía o actitud como siempre; sin embargo, esto me permitió sacar algunas conclusiones acerca de lo que nos enseña el dolor y quiero compartirlas:

  • El dolor nos permite ver la vida desde otra perspectiva y aunque suene ‘cliché’ valorarla mucho más: comienzas a notar situaciones, momentos y emociones que antes no y a querer vivirlas con más intensidad.
  • Nos deja ver quienes están ahí en los momentos malos y no solo cuando estás riendo: Incluso personas que pensabas no estaban tan pendientes de ti te brindan su apoyo y te devuelven la fe al querer estar contigo cuando ni tú misma te soportas.
  • Nos deja sentir lo vulnerables que somos ante la vida y soltamos el control después de mucho tiempo: entiendes que nunca tuviste el control de nada y solo desgastaste tu energía y aprendes a soltar y confiar.
  • Cambia nuestra manera de valorar muchas cosas; por ejemplo: piensas que ante la posible pérdida de alguien que amas definitivamente la plata o el qué dirán no importan ni cinco. Te repites la pregunta ¿Cuántas veces sufrí por cosas que no valían la pena? Y quieres devolver el tiempo o comenzar de nuevo.
  • Confirmas que nadie se muere de tristeza: tienes días de intenso llanto, cero ganas de comer, angustia y mucho dolor pero finalmente un día despiertas y sientes que todo va disminuyendo. Allí confirmas que siempre hay una salida por lejana que se vea y que si saliste de esto, serás capaz de mucho más.

Gracias dolor infinito por lo que me enseñaste, gracias por mostrarme lo que me negaba a ver, no me cierro a ti porque sé que vienes cargado de aprendizaje, aquí estoy para afrontar lo que se venga, mi fe es más fuerte que mi miedo. Gracias, gracias, gracias.

Con amor, Melissa.

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