Jueves, Junio 21 2018

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Laura: primera y cuarta

Estrenó Caracol la serie Laura, la Santa colombiana y se encendió la polémica que suscitan todas las producciones audiovisuales biográficas: qué es verdad y qué es mentira, qué fue real y qué es ficción, qué es fidedigno y qué adaptación, qué es historia oficial y qué tradición oral. Todas discusiones vanas, porque lo único cierto …

Laura: primera y cuarta

Estrenó Caracol la serie Laura, la Santa colombiana y se encendió la polémica que suscitan todas las producciones audiovisuales biográficas: qué es verdad y qué es mentira, qué fue real y qué es ficción, qué es fidedigno y qué adaptación, qué es historia oficial y qué tradición oral. Todas discusiones vanas, porque lo único cierto es que el cine, la televisión, la literatura, y en general las artes, son solo verosímiles. Y para el caso de la pantalla, aproximaciones a la historia con dramaturgia, es decir, con puntos de vista, criterios, enfoques, intenciones y estrategias narrativas particulares, que atienden los principios de esa particularidad humana que atañe a la costumbre de contar historias. En suma, una ficción documentada, como bien lo advierte el canal.

Mucho de estrategia publicitaria tienen estas polémicas, que para el caso de la Santa paisa incluyen la demanda de una congregación de monjas inconforme con el guión, la imagen de un fantasma en el set de grabación de la serie y las observaciones del cura biógrafo de Laura Montoya Upegui. A pesar de lo anterior, y de una campaña de expectativa bien montada, ocupó el cuarto lugar en el rating (7.6), detrás de Lady, la vendedora de rosas (14.2); Diomedes, el Cacique de la Junta (14.1); y Desafío India (11.6), el único de los productos que se sale del carácter biográfico.

Le contrapone Caracol con esta miniserie (26 capítulos), una heroína a dos antihéroes. Porque Lady y Diomedes, se mueven entre las dos orillas. Son héroes y antihéroes. Esas vidas tobogán, donde hay crestas y abismos, pobreza y riqueza, amores y odio, actos de fe y de locura, bien y mal, admiración y perversión, pero sobretodo, truculencia, infidelidad, delito, alcohol, drogas y muerte.

Alejados de narcos y prepagos -jamás olvidados- los canales privados le apuestan a historias basadas en la vida de personajes públicos. Personajes que se destacaron para bien o para mal en su entorno. Y para que una historia merezca ser contada debe tener ciertos matices, como los argumentos que bien definen Pérez y Balló: Viaje a la busca del tesoro, Retorno al hogar, Fundación de una nueva patria, El amor redentor, El amor prohibido, La venganza, El mártir y tirano, Lo viejo y lo nuevo… y otros tantos que confirman que una vida plana no tiene historia y que ha sido obsesión cinematográfica y televisa, contar aquellas de los seres que por alguna razón trascienden.

Hecha la salvedad que por poco acaba con este espacio, es menester decir que Laura, la Santa colombianaes una serie de época con varios aciertos. El primero, de carácter técnico, es que fue grabada con óptica de cine y ello entrega una textura diferente. Una calidez fortalecida con un balance preciso entre la luz natural y la iluminación artificial. Una imagen sublime, casi divina. El segundo, también en la misma línea, es la fotografía. Los planos, los encuadres, los movimientos de la cámara, están pensados para que los escenarios naturales en los que fue grabada (Santafé de Antioquia, La Ceja, El Retiro y Medellín), terminen convertidos en hermosos cuadros costumbristas, llenos de información e historia. Si uno de los objetivos de la producción era resaltar la belleza del paisaje antioqueño, lo logran con creces.

Mención particular merecen el vestuario y la ambientación, que con una tramoya excepcional que se vale de acertados movimientos del dolly y una perspectiva de la grúa que magnifica el escenario, alcanzan  un grado de exquisitez que enaltece la puesta en escena. La pretensión estética es evidente. En el carriel y en los peinados, en el vestido y en la alpargata, en el moño y el pilón, en la recua de mulas y en el bigote de los hombres, en las antiparras y el faldón de las mujeres, en la vajilla y en la manta tejida, en las velas y los crucifijos, y en todas las prácticas sociales de las épocas que reconstruye. Un parto, un bautizo, un velorio, una cena, una clase en el colegio o un asesinato en medio de las disputas entre radicales y liberales moderados, entre los que querían independizarse y los conservadores.

Con un tratamiento audiovisual profundamente arraigado en la cultura paisa, la serie en su primer capítulo es intensa, colorida y dinámica, asumidas estas características como la agudeza en la imagen, la tibieza del paisaje que se funde con la del personaje, y ese empuje que se irrigó por la nación y hoy conocemos como La colonización antioqueña. Ojalá no sea -como suele ocurrir- el descreste del primer capítulo y la producción mantenga dicho nivel. Porque como todos sabemos, en Colombia hay necesidades básicas insatisfechas y eso es grave, pero aún más terrible, es reconocer que hay necesidades sociales que la televisión podría cubrir y no lo hace, pues aunque resultan vitales, opta por contar historias donde se destacan antivalores.

Suerte para Laura, la Santa colombiana. La primera, que por ahora en rating es la cuarta. Que nació en esa tierra que fuera de campesinos y arrieros, donde florecieron después comerciantes e industriales, y donde hace poco narcotraficantes y sicarios, tuvieron la certeza de no haber nacido pa´ semilla, y por eso, con sus balas rezadas, sus escapularios benditos y sus santuarios de exageración, sembraron el terror en el suelo patrio y lo regaron con la sangre de tantos asesinatos.

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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