El Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Cali se ha convertido en uno de los temas más determinantes para el presente y el futuro de la ciudad.
No se trata únicamente de reorganizar el uso del suelo, sino de pensar cómo se habita, se cuida y se proyecta el territorio en medio de los retos sociales, ambientales y económicos que enfrenta el distrito.
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En este contexto surgió un conversatorio que reunió a representantes de la academia, del sector privado, del Concejo de Cali y de liderazgos sociales, con el propósito de abrir un diálogo amplio sobre la importancia de ordenar la ciudad poniendo la vida en el centro de la planificación.
Desde una mirada enfocada en la sostenibilidad, se destacó que las decisiones que se tomen hoy deben responder no solo a necesidades inmediatas, sino a una visión de futuro construida de manera participativa.
En ese sentido, se resaltó la relación entre la llamada visión Cali 500 y el Plan de Ordenamiento Territorial, entendiendo este último como un instrumento vinculante capaz de materializar en el territorio aquello que se ha proyectado como ideal de ciudad.
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En palabras de Mario Gandini, director del Instituto de Estudios para la Sostenibilidad:
“Es un papel fundamental la Universidad Autónoma de Occidente primero ha participado de manera muy activa en lo que fue la construcción de la visión Cali 500, que es una visión que nos muestra hacia donde queremos que la ciudad transite y desde y desde esa visión entonces como el POT, que ya es un instrumento de carácter vinculante, acoge esa visión y ya digamos en aquellas cosas que se pueden territoriar analizar, pone los puntos sobre las íes sobre cuáles son los elementos que permiten, pues ese desarrollo de la ciudad en términos de sostenibilidad.”
Proteger lo que somos para poder crecer
Otro de los ejes centrales del encuentro fue la necesidad de reconocer la riqueza ambiental del territorio como un valor que debe ser protegido de manera consciente y colectiva.
Se insistió en que ordenar la ciudad implica preguntarse qué suelos deben conservarse y cómo es posible crecer sin sacrificar los ecosistemas que sostienen la vida urbana y rural. La construcción de consensos apareció como una tarea urgente, en la que la ciudadanía juega un papel activo y determinante.
Este espacio también evidenció que el POT no es un documento lejano o exclusivo de especialistas, sino una herramienta que incide directamente en la cotidianidad, en la movilidad, en el acceso a servicios, en la protección de zonas verdes y en la forma como se configuran los barrios y las comunidades del futuro.
Finalmente, la actualización del Plan de Ordenamiento Territorial de Cali se presentó como una oportunidad para repensar la ciudad de manera más justa, consciente y sostenible, entendiendo que cada decisión sobre el territorio es, en el fondo, una decisión sobre la vida de quienes lo habitan.
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