Jueves, Julio 19 2018

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La paz mafiosa

De acuerdo con informes de las autoridades Cali registra una reducción importante en el número de homicidios.  El alcalde de la ciudad no vaciló en explicar el hecho asegurando que es consecuencia de la estrategia nacional y local empleada en la lucha contra el crimen organizado y los demás fenómenos delincuenciales. El alcalde tiene razón …

La paz mafiosa

De acuerdo con informes de las autoridades Cali registra una reducción importante en el número de homicidios.  El alcalde de la ciudad no vaciló en explicar el hecho asegurando que es consecuencia de la estrategia nacional y local empleada en la lucha contra el crimen organizado y los demás fenómenos delincuenciales.

El alcalde tiene razón cuando afirma que el gobierno nacional ha puesto sus ojos en las bandas criminales que operan en la región, especialmente desde Cali y Buenaventura y que gracias al trabajo de la DIJIN han sido desarticuladas algunas de estas organizaciones y capturados miembros importantes de las que continúan operando.  También lo es que el plan de vigilancia  por cuadrantes ha mejorado la reacción oportuna de la policía y que las cámaras de seguridad son un apoyo importante en el monitoreo de algunos sectores y comunas, aunque muchas no funcionan, tal y como ocurre con las que fueron instaladas en la vía a la buitrera.

Sin embargo, el alcalde pasó por alto un aspecto que puede ayudar a explicar la reducción  de muertes violentas en la ciudad: el pacto de no agresión entre el crimen organizado.

La existencia de dicho pacto es un secreto a voces del que están empezando a dar cuenta los medios de comunicación. El diario EL PAIS de Cali, por ejemplo, informó en la edición del 16 de Junio de 2015, citando fuentes oficiales, que la captura de alias FRESA, presunto sucesor de Palustre, jefe de los “Rastrojos”, se debió a que el sujeto había regresado a la ciudad, “luego de un pacto con el Clan Úsuga para evitar más enfrentamientos”.

El hecho de que los grupos delincuenciales que operan en la ciudad se hayan puesto de acuerdo en cesar los enfrentamientos, ajustes de cuentas y disputas de territorio tiene una indiscutible incidencia en la disminución de los homicidios. Así sucedió en Medellín durante la paz acordada entre los combos, gracias a la cual se logró una merma considerable de las muertes por causas violentas.

Cuesta creer que estemos viviendo el inicio de una paz larga, fruto del fortalecimiento del Estado, la resolución de los problemas sociales y  un ejercicio democrático de la autoridad. Si echamos una mirada a los factores  generadores de violencia encontramos que persisten prácticamente inmodificables: desescolarización, violencia intrafamiliar, abandono de los niños, explotación infantil, pandillerismo, narcotráfico, contrabando, comercio ilegal de armas de fuego, extorsión, etc.  Tampoco se han incrementado el número de policías y el mundo de la ilegalidad ha llegado al extremo de generar protestas sociales de cierto impacto.

La disminución de los homicidios inspiró al alcalde a invertir en publicidad oficial mostrando el éxito de sus planes de seguridad, pero, en honor a la verdad, las causas del descenso del crimen pueden ser fruto de una inteligente y planeada estrategia de la delincuencia que decidió poner fin a sus disputas para trabajar en paz y en forma coordinada. Tal parece desprenderse de la nota en comento:

“Después de un tiempo de la confrontación, lo que queda de ‘Los Rastrojos’, liderados por ‘Chepe’ deciden pactar una tregua con los ‘Úsuga’. “Envían razones y luego una comisión se reunió con Otoniel en el Urabá y pactan unas rutas y el micro tráfico. Por esa razón, al sentirse seguro ‘Fresa’ decide volver a Cali”.

Los delincuentes finalmente entendieron que la paz les reporta incontables beneficios; libera la presión ejercida por las autoridades,  facilita la ejecución de sus negocios ilícitos, incrementa sus ganancias, garantiza la permanencia de las empresas criminales y pone de su lado a voluntariosos analistas que ponderan este tipo de paz por el solo hecho de que reducen los homicidios.

Esta paz, que podríamos denominar “Paz Mafiosa”, puede conducir al resurgimiento de estructuras mafiosas similares a las que existieron durante el reinado del Cartel de Cali. Por eso resulta deplorable que el alcalde busque presuroso el aplauso del público y pretenda recuperar la credibilidad pérdida reclamando el éxito de una política pública en materia de seguridad evidentemente débil, difusa y confusa, en lugar de apuntar a la disminución de la violencia mediante el control gubernamental.

La Paz Mafiosa es efímera y volátil. Basta que un sicario mate a un rival por cualquier fruslería para que estalle la guerra y otra vez aumenten las estadísticas de mortalidad. En cambio la historia ha demostrado que la paz lograda mediante las acciones de un gobierno efectivo es perdurable y trae felicidad a la población.  Así lo sostuvo un hombre auyana de Nueva Guinea bajo la Pax Australiana: “la vida fue mejor desde que llegó el gobierno porque ahora un hombre puede comer sin mirar hacia atrás y puede salir de su casa por la mañana a hacer pis sin miedo a que le disparen.”

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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