Martes, Diciembre 10 2019

.

La nave de los locos

El cuadro es una clara representación del actual gobierno. Viaja a la deriva, sin que nadie sepa el rumbo. El capitán abandonó el timón tan pronto  le impusieron los galardones propios del cargo

La nave de los locos
Crédito de foto: Especial para 9minutos.co

“La Nave de los Locos” es un cuadro del pintor flamenco el Bosco, que data de finales del siglo XV y se encuentra exhibido en el museo de Louvre, en París. Se trata de una nave sin proa ni popa,  por lo tanto, sugiere que  viaja a la deriva, tripulada por dos monjas, un franciscano, un bufón que bebe a sus anchas y  varios borrachos que pretenden hartarse de las viandas que cuelgan de hilos, uno de los cuales intenta bajar un ave, que bien puede ser un pollo o una paloma asada, que se encuentra amarrada del mástil, convertido en árbol,  en cuyo extremo pende una frondosa rama de la cual emerge la cara de la muerte.  Dos personas nadan alrededor de la nave, una de ellas intenta subir, dejando ver su cuerpo desnudo, mientras la otra sostiene una vasija a la espera de migajas.

El cuadro es una clara representación del actual gobierno. Viaja a la deriva, sin que nadie sepa el rumbo. El capitán abandonó el timón tan pronto  le impusieron los galardones propios del cargo y se dedicó a los placeres de la gula y a ganarse el puesto de bufón con malabares, peripecias, trucos de tahúr, conciertos destemplados de guitarra y frases de muñeco de ventrílocuo.

La teniente del barco, más loca que su capitán, vive en un país imaginario llamado Venezolia, donde es considerada emperatriz y diosa de la justicia,   al mismo tiempo.  De vez en cuando, visita el mundo real donde suelta frases que reafirman su demencia, que según los más expertos siquiatras  es incurable y altamente contagiosa.

El resto de la tripulación pasa las noches en vela conspirando entre ellos mismos y tratando de interpretar las órdenes enigmáticas de su dios, quien asoma la cara entre  las ramas que copan el mástil y fija la mirada en las cruces que arden en el continente. Su rostro inexpresivo no refleja el deleite que lo embarga al saber que cada cruz significa un líder menos y el triunfo de sus tropas que se divierten contando pilas de cadáveres destrozados por la metralla.

Áulicas, plañideras y pregoneros ensalzan desde la orilla el montón de insensatos que se apiñan en la barca y anuncian que  vendrán tiempos de guerra y muerte y que la sangre derramada nutrirá la tierra para que germine una nueva sociedad, sin minorías que escandalizan con sus impúdicas costumbres, ni defensores de ideas que atentan contra la seguridad, valor supremo, ante el cual, afirman, debe sacrificarse la dignidad humana, la paz, la igualdad y la libertad.

Le puede interesar: 

La Minga Indígena y el gobierno de Duque

En la Nave de los Locos todos hablan en su propio lenguaje, dependiendo del grado de alucinación en que los tiene sumida la enfermedad mental. El bufón, por ejemplo, sabe que su gracia consiste en decir las cosas como le vienen a la lengua, por eso no se molesta en distinguir entre los escasos momentos de lucidez y el insano delirio. Parado junto al árbol-mástil grita a todo pulmón que es el segundo libertador de Venezolia, y en seguida murmura que el Comandante Capital dejó de existir sin haber disparado un solo tiro y que la mejor comida de su país son los “taquitos bell”, porque una de sus múltiples personalidades es Cantinflas, que ha sobrevivido victoriosa a la marihuna, las terapias, los antipsicóticos y las  descargas eléctricas, con las que pretende  quitarle el vicio de andar protestando a los estudiantes.

En la Nave de los Locos no hay un lenguaje común, pero los gestos desgarradores, los ademanes con los dedos engatillados y las miradas enrojecidas por el odio y el licor son suficientes para que los navegantes puedan reconocerse como aliados y después corear altisonantes que representan la estirpe de su pueblo y encarnan la unidad de una nación hecha trizas. Las pocas palabras a las que le reconocen pleno significado son muerte y guerra y con ellas construyen frases incoherentes e ideas extravagantes que sus devotos aprenden y repiten como un nuevo evangelio.

Los locos de abordo no temen que se hunda la barca, ni les preocupa el incierto destino, porque creen que su dios los favorecerá, siempre y cuando le ofrezcan ruidosas alabanzas y pingues sacrificios.  Cada tripulante vive en su propio mundo, lejos del mundo real. En el mundo fantasma del capitán, una asamblea de buitres dicta las leyes, que nadie entiende porque el “lenguaje carroñero” es incomprensible para los humanos. El comandante de los ejércitos añora las batallas en las que nunca combatió y propone intensificar los combates de la mano de sus enemigos, si es necesario, para vencer a otros enemigos.

Una de las chifladas, se siente dueña del barco y asegura que no hace falta timón para mantener el curso hacia las tierras que sus “ejércitos antirrestitución” recuperan a sangre y fuego de manos de campesinos miserables y avivatos, que no saben distinguir arriba de abajo y que solo quieren poseer la tierra para llevarla en las uñas.

Escondidos en la hojarasca  que crece en la Nave de los Locos  algunos fiscales, jueces y magistrados, luciendo sus lustrosas togas,  cuentan sacos de monedas de cobre, dictan sentencias condenatorias, sin juicio previo, y lanzan al mar voluminosos expedientes para que la impunidad alimente el plancton.

Los chiflados que tripulan la barca ignoran que no se les permitirá atracar en ningún lugar y que tendrán que navegar a la deriva hasta que pisen las tierras del país de los locos, es decir, hasta que regresen al puerto desde el cual partieron.

Desde la orilla un niño observa la nave de los locos y contiene la respiración al ver que una inmensa ola se acerca.

Vea también: 

Las miserias del Sistema Penal Acusatorio

Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

Noticias Relacionadas