viernes, septiembre 18 2020

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La cultura afro dijo “presente” en la Feria, con el Día del Pacífico

Desde las 8 de la mañana del sábado hasta la 1:00 de la mañana del domingo, la plazoleta de San Francisco se convirtió en el punto de encuentro de centenares personas que se dieron cita para disfrutar de las mejores expresiones artísticas y gastronómicas del Pacífico colombiano. En el aire se combinaron los olores de …

La cultura afro dijo “presente” en la Feria, con el Día del Pacífico

Desde las 8 de la mañana del sábado hasta la 1:00 de la mañana del domingo, la plazoleta de San Francisco se convirtió en el punto de encuentro de centenares personas que se dieron cita para disfrutar de las mejores expresiones artísticas y gastronómicas del Pacífico colombiano.

En el aire se combinaron los olores de los frutos del mar con el aroma de los dulces a base coco y los aperitivos que son sensación en todo evento en que la marimba y el tambor son las estrellas de la noche: el arrechón, el tumbacatre, la crema de viche, entre otros.

Alrededor, distribuidas en mesas o carpas, se podían encontrar las diferentes expresiones artísticas y gastronómicas propias de la cultura Pacífico, como si se tratase de un viaje por toda la región, a través de sus sabores, olores y colores; con solo dar unos pocos pasos.

Frente a la Gobernación se encontraban las mujeres que adornaban con trenzas o turbantes a aquellas asistentes que buscaban un ‘look’ acorde a la ocasión. Allí mismo, miles de artesanos mostraban sus mejores obras, construidas con los elementos que están a la mano en las diferentes regiones de la costa pacífica.

Barcos y animales exóticos como búhos, cisnes, o gorilas, construidos con cocos, palmas o las conchas de varios moluscos; adornaban los alrededores de lo que horas más tarde se convertiría en una gigante pista de baile.

Un poco más cerca de la Iglesia de San Francisco, y limitando con la calle 9, se encontraban los ‘stands’ de los aperitivos que son la sensación de estas fiestas, mezclados entre los dulces de coco las cocadas, las chancacas, los coquitos, entre otros manjares.

Allí estaba Carmen Rosa Quiñonez, quien, bajo una carpa con escasa luz, hace énfasis en que el arrechón, el viche y la tomaseca, entre otros aperitivos que se comercializan en las fiestas del pacífico, son bebidas ancestrales más no licores. Eso sí, con fuertes poderes afrodisiacos, por lo cual agradece que su esposo “solamente tomaba aguardiente”.

Llegó a Cali y especialmente al Día del Pacífico con el único propósito de vender los productos que aprendió a hacer desde temprana edad.

“Desde que mis hijos estaban pequeños, yo elaboraba cocadas que antes vendía,  hubo parte de sustento” cuenta Rosa y añade inició la elaboración de los dulces cuando su hijo mayor tenía 15 años, edad suficiente para poderse encargar de salir a venderlas. Hoy él ya tiene 46.

 

Carmen Rosa Quiñónez, comerciante de Buenaventura presente en el Día del Pacífico.

 

Carmen Rosa es uno de los tantos casos de mujeres afro que han tenido que luchar no solo contra la falta de recursos y la violencia que azota el país, sino también contra la segregación y el racismo del cual Colombia lucha por liberarse.

Afortunadamente, los conocimientos ancestrales que se recibió de su madre le han permitido conseguir los recursos para sacar a su familia adelante, pero la preparación de dulces y bebidas no han sido siempre su fuente de ingresos.

En un tiempo dejó la cuchara de palo y el fogón para empuñar el trapeador y la escoba en su natal Buenaventura. Posteriormente saltó a la pizarra, como docente de un colegio privado del puerto, después de esto, y tan solo hace seis meses, volvió a tomar los frutos de las palmeras y la tierra para convertirlos en dulces manjares que llenaron de energía a los miles de asistentes, de estas tierra y otras lejanas, que bailaron al ritmo de los cununos, el llamador y la marimba de chonta.

Aunque afirma que no le ha ido tan bien como, sobre todo en esta última noche.

“Pero espero que con la voluntad de Dios, salir adelante”, señala Carmen aferrada a la fe de que la noche es joven y la rumba está por empezar apenas.

Del otro extremo de la Plaza, dos hileras de carpas recibían a los comensales ansiosos de llenarse de combustible para la ‘gozadera’ de esa noche. Empanadas de camarón y piangua, arroz con tollo, encocados de mariscos y una abundante variedad de platillos del pacífico atraían, como hipnotizados por su olor, a los centenares de personas que degustaron de esta rica cultura gastronómica.

Pero, pasadas las 3:00 p.m., las miradas y los oídos se centraron en la tarima, donde los cueros retumbaron para engalanar el canto de la reina de las fiestas del Pacífico colombiano: la marimba de chonta.

Grupos como JocayK, Majagua y Dejando Huellas fueron los encargados de encender la llama entre los miles de asistentes que ya se agolpaban frente al escenario y dar paso a la Noche de Gala, en la cual al son de Ensamble Dancístico Pacifico –Caribe, se rindió homenaje al maestro Francis Antonio Posso.

Con el pasar de los minutos, la plazoleta se convirtió en un mar de caderas moviéndose al ritmo del tambor y el guazá, como olas que arrastraban a los que apenas llegaban para sumergirlos en la profundidad de la rumba.

Entre ellos decenas de extranjeros que, atraídos por los sonidos, se dejaron de contagiar por la rumba.

Una mirada del otro lado del Pacífico

Aunque para muchos visitantes de otras naciones el Día del Pacífico fue solo una atracción más que pueden disfrutar en su paso por la ciudad, algunos extranjeros ven este espacio como una apuesta importante para la visibilización de la cultura afro del país.

Así lo expresa Laurie Roubas, una francesa que por primera vez participa en una Feria De Cali y que rescata la importancia de que haya en ella un espacio dedicado a la cultura afrodescendiente.

“El hecho de que haya mucha gente acá, y que la gente disfrute, no solamente los afros, eso es visibilizar, dar un espacio a esta cultura que me parece muy linda, y que se le pueda dar el mismo espacio que ha cualquier cultura colombiana”, recalca Laurie.

 

Laurie Roubas, de Francia, en su primera Feria de Cali.

 

Por otro lado, Jennifer Claudio, de Estados Unidos, su pareja Ignacio Gómez, de Argentina, creen que aún falta mucho por hacer en pro de la cultura afro del continente.

“No se resuelve con un festival. Uno pretende conservar la cultura con instituciones y esa estrategia no ha funcionado, claro ejemplo es el festival de tambores de palenque”, señala Ignacio mientras Jennifer asiente con la cabeza.

 

Jennifer Claudio, de Estados Unidos, y su pareja Ignacio Gómez, de Argentina. Llegaron al Día del Pacífico con el obejtivo de acompañar con su música a Eloisa Solís en su punto de venta de bebidas artesanales.

 

Sin embargo resaltan el gran talento que hay en la ciudad y que también necesitan sus espacios para surgir y no sean ahogados por la industria del espectáculo donde la salsa es la reina.

Se puede bailar, mas no cantar victoria

Al igual que los visitantes, quienes han tenido la oportunidad de sumergirse en procesos sociales con comunidades afro, algunos coterráneos creen que si bien el Día del Pacífico es una apuesta importante, aún falta mucho por hacer.

“Estos eventos integran a la población afro, por lo cual es necesario que se realicen más espacios como este, no solo el Petronio”, afirma la caleña Carolina Barrera, quien añade que el Día del Pacífico es de los mejores eventos de la Feria, “porque es un evento incluyente”.

 

Carolina Barrera (der), de Cali, afirma que al Día del Pacífico es uno de los mejores eventos de la Feria de Cali, porque es un espacio incluyente.

 

A su voz se suma Yenner Solon Obando, maestro de ceremonia del vigesimo primer Día del Pacífico.

“Mira que la gente no desconoce su s orígenes únicamente faltan políticas estatales que le brinden a la comunidad y a la sociedad estos espacios”, expone Yenner y agrega que ante el gran aforo, es posible que en las próximas versiones sea necesario un espacio más grande.

Yenner Solon Obando, quien fue el maestro de ceremonia del vigesimo primer Día del Pacífico.

Ya  cerca de las 9:00 p.m., la temperatura alcanzó su punto más alto con la presentación de Totó  La Momposina y sus Tambores, quienes pusieron al público a bailar con éxitos como La Candela Viva, El Hambre del Pescador, El porro es el Rey; Cerrando con un Prende la Vela que hizo las delicias de los asistentes quienes despidieron a ‘La Momposina’ coreando: “Se lució, Totó, se lució”.

Para el cierre de la noche llegó la Electrochonta, quienes con su “Huele a Gozadera” no dejaron apagar la llama del sabor que había sido encendida frente al templo de San Francisco y formaron la arrechera.

A estos le siguieron las agrupaciones Son Familia, La Jagua y Sanbacoso, quienes dieron la estocada final al evento que demostró que la Feria de Cali no es solo salsa.

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