miércoles, octubre 28 2020

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Júpiter

Todos los días y en todos los tiempos se muere gente de gripa. La cuestión es que el coronavirus es la primera en esta era de la información donde las redes siembran pánico.

Júpiter
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Serán 14 días –de seguro un par más- en los que los medios de comunicación en Colombia considerarán a su población más estúpida que de costumbre. Una quincena de información insulsa e intrascendente para desviar la atención sobre lo importante y lavar la deteriorada imagen de un gobierno que es una verdadera farsa. Seguiremos viendo y escuchando todo sobre Júpiter, el avión de la Fuerza Aérea que fue hasta la China a recoger a 14 nacionales varados. Porque “para el presidente de la República todos los colombianos son importantes”, repite con una voz de espectro la cabeza más brillante del gabinete, el ministro de Salud encargado, Iván Darío González. Mientras el de Deporte, Ernesto Lucena, le hace barra. Y se hablará aún más, hasta el cansancio, de Júpiter, el león que se está muriendo de viejo en Cali.

No nos llamemos a engaños. El coronavirus es otra gripa. Nada más. Nada menos. Anunciada por un documental de Netflix, Pandemia, hace apenas un mes; y planteada por una película, Outbreak (Epidemia), hace 25 años. Hace 100 años algo similar mató cien millones de personas cuando el mundo contaba con 1.800 millones de habitantes. Hoy con 7.800 millones no matará 7.800 seres humanos. Algo se ha progresado. Todos los días y en todos los tiempos se muere gente de gripa. Es mutante. La cuestión es que el coronavirus es la primera en esta era de la información donde las redes siembran pánico por cualquier estupidez y desdeñan información que pondría en riesgo a la especie humana y afecta ya algunas animales: por ejemplo, que la temperatura en la Antártida ha llegado a los 18 grados, una temperatura que ya querría Bogotá para un día de ciclovía.

Mientras que el mundo occidental la vende como la gran pandemia, Trump se relame la jeta por el negativo impacto del coronavirus sobre la economía de los chinos y las multinacionales farmacéuticas se preparan para recibir billones, América Latina vive la peor epidemia de dengue de toda su historia. En lo que va corrido del año la Organización Panamericana de la Salud ha reportado 125.000 casos y en Colombia, según el Instituto Nacional de Salud, han muerto 23 personas en el mismo lapso. Pero eso no es noticia, tampoco que según la Universidad Nacional, en nuestro país mueren 18 niños cada día de física hambre y nadie les manda aviones. Y menos, que en las mismas 24 horas, 50 colombianos pierden la vida de forma violenta, según Medicina Legal. O que el desempleo llegó al 13%, el más alto en la última década.

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Verdad y desnudez

Poco importa que Michelle Bachelet, Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos este preocupada por la situación de DD.HH. en Colombia. Por los 46 líderes sociales asesinados este año y los 702 desde que se firmó la paz. Por los 28 ex militantes de las Farc asesinados este año y los 135 desde que se firmó la paz. Por los estudiantes asesinados o heridos en las protestas. Por las 36 masacres del año pasado, la cifra más alta desde 2014. Pero se le da más despliegue a la situación de salud de un viejo león. Hasta el Fiscal Francisco Barbosa anunció apertura de investigación penal por la condición del felino y lo visitó en su lecho. El alcalde de Cali, entre tanto, le llevó flores. El promedio de vida de un león en estado salvaje es 14 años y 20 en cautiverio, la edad de Júpiter. ¿Por qué tanto rugido mediático, tanto circo? No se debe obviar la noticia claro, pero se justifica tal despliegue humano y técnico ante la ligereza en el cubrimiento de situaciones humanas de mayor magnitud y trascendencia.

No faltará quien le achaque toda esta racha de noticias insulsas a Júpiter. No el avión, ni el león, sino el planeta que rige al signo de Sagitario y que de manera puntual habla sobre los viajes al extranjero y en avión. Parece una broma, pero es información real. Dos astrólogos consultados me aseguraron que Júpiter representa el éxito en un dominio y magnifica la influencia sobre los demás astros. ¡Y zas! Comprendí entonces que ante esa popularidad en ruinas, el gobierno decidió montar el sainete del viaje del Boeing 767 de matrícula FAC-1202 para elevar su deteriorada imagen. Ir por 14 nacionales a Wuhan tiene mérito, aunque en Shanghái vivan 2.350 colombianos y en Cantón otros 1.300. Pero que nos hagan transmisión en vivo todos los días, es más pesado que comer arroz chino 15 días seguidos.

Semejante cobertura, valdría si el gobierno decidiera traer a los alrededor de cinco millones de nacionales que huyen de nuestra situación y están desperdigados por el mundo. Pero todos sabemos que eso no va a pasar, tocaría repatriar a los hijos de los políticos que nos gobernarán dentro de 20 años y a los nenes de los cacaos que ponen sus huevos en la Casa de Nariño. Ya nadie se acuerda de la desdichada Aida Merlano, sus denuncias pasaron al plano casi de lo esotérico. Y los Gerlein y los Char y toda esa casta nefasta, de resaca tras el carnaval. ¡Qué ingratitud! Nadie habla de Sarmiento y Néstor Humberto, ni de Odebrecht, ni de los 10 kilos de coca que se le robaron a un embajador, ni de las fiestas con el avión presidencial y los del gobierno, ni siquiera de que somos el país más corrupto del mundo, algo que tanta plata nos ha costado.

Pero ahí vamos. Los medios nos inyectarán sus babas y es preciso estar vacunados. Júpiter es una figura de autoridad y sobretodo de legalidad, siempre trae buenas noticias y éxito. A la fija hay un asesor astrológico en Palacio. Somos un país sin memoria. Ya con la AH1N1 la Organización Mundial de la Salud ocultó los vínculos financieros entre sus expertos y las farmacéuticas que llenaron sus arcas, porque la recomendación era que todos los gobiernos ampliaran sus reservas de medicamentos. Asustar es el viejo remedio para vender de todo. No importa si son vacunas o presidentes. Y desviar la atención, un deporte nacional tan letal como el cáncer. El mismo que está acabando con Júpiter, el león que llegó para sensibilizar a unas audiencias que tienen la malicia de un gatito de felpa, producto de la voracidad de los depredadores supremos que aúpan a sus serviles perros guardianes.

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¡Óyeme Daniel!

Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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