Jueves, Junio 21 2018

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Juan Lozano: acción política y ejercicio periodístico

Como pocos, Juan Lozano ha trasegado por la política y el periodismo sin que alternar estas dos actividades haya significado animadversiones generalizadas, una imagen mediática negativa o su exclusión de una de las dos disciplinas. Desde temprana edad en las toldas del Nuevo Liberalismo -llegó a ser el secretario privado de Luis Carlos Calán-, hasta …

Juan Lozano: acción política y ejercicio periodístico

Como pocos, Juan Lozano ha trasegado por la política y el periodismo sin que alternar estas dos actividades haya significado animadversiones generalizadas, una imagen mediática negativa o su exclusión de una de las dos disciplinas. Desde temprana edad en las toldas del Nuevo Liberalismo -llegó a ser el secretario privado de Luis Carlos Calán-, hasta su participación en la mesa de Blu Radio, ha demostrado una particular capacidad para transitar por diversos sectores de la opinión o de la agenda pública de la nación.

Pasaba vacaciones en Cali, donde una tía ya fallecida a la que todos llamaban ‘La Gata’, Aura Enelia Álvarez Escobar, y que nada tenía que ver con el juego de chance. En su casa del barrio San Fernando, el pequeño Juan jugaba poco y leía mucho. Era hermana de su abuela materna, esposa de Pacho Eladio Ramirez, a quien Juan considera su maestro indiscutible, el hombre al que le debe toda su formación.

A su abuelo paterno, Juan Lozano y Lozano, le heredó acaso el humanismo, esa relación con lo académico y la escritura de columnas. Jamás esa jefatura liberal con fundos en los Llanos Orientales que junto a personajes como Alfonso López Pumarejo y Hernando Duran Dussán, primero promovió con tímidos apoyos un sectarismo que parió a las guerrillas y luego una negociación, porque se afectaban sus intereses.

A sus dos abuelos, en suma, les heredó el ejercicio de lo público. No siempre grato. Si tras un agasajo organizado a los desmovilizados jefes de las guerrillas liberales de los Llanos, el 6 de junio de 1957, en el restaurante ‘La Bella Suiza’ de Bogotá, por Germán Zea y Juan Lozano y Lozano, al que también asistieron Pacho Eladio Ramírez, Jaime Soto Hernán Villamarín y un doctor de apellido Ponce, se dio en decir que se habían prestado para facilitar el asesinato de Guadalupe Salcedo, qué no han dicho de Juan Lozano.

Que es veleta politiquera, que traicionó los principios del Nuevo Liberalismo, que casi quiebra City TV, que aspiró a la Alcaldía de Bogotá para asegurar puesto en el gobierno, que es Uribista -una de las acusaciones más furibundas-, que como Alto Consejero Presidencial aseguró ministerio, que como Ministro del Medio Ambiente ferió y otorgó licencias ambientales al dedillo, que fue tal el animadversión de los campesinos tolimenses -coterráneos de sus abuelo- que tumbaron todas las vallas de su candidatura al Congreso, que como senador -el de la más alta votación- solo llegó para reemplazar a Juan Manuel Santos en la presidencia del Partido de la U y que es un ser que desafía la ley de gravedad: siempre se cae para arriba.

Su nariz y figura, es deleite de los caricaturistas. También su voz. No le molesta. Es un hombre con buen humor. Con sobrada inteligencia para reírse de sí mismo. Tiene una colección de sus caricaturas. Daniel Samper Ospina lo llama El Águila Calva y en Voz Pópuli de Blu Radio un juego de palabras da nombre a su sección: ‘Cortando por lo sano’.

Quienes lo siguen y admiran recuerdan que a los 22 años, justo el día de su grado en Los Andes, fue nombrado alcalde Bojacá; que luego fue diputado, que su vocación política es visceral y su ejercicio preclaro; que fue muy buen estudiante y ha sido mejor profesor de Derecho y de Periodismo de las más prestigiosas -y costosas- universidades del país: Andes, Rosario, Javeriana y Sergio Arboleda; que como abogado hizo parte de una firma internacional, que fue consejero de los noticieros de televisión con mayor sintonía en el país, que ha ganado varias veces el Simón Bolívar y el codiciado CPB, que dirigió la Unidad Investigativa de El Tiempo, editó sus Semanarios y fue miembro del Consejo Editorial.

Para ser justos con su trayectoria pública, sería preciso enumerar una cantidad nada despreciable de iniciativas, proyectos, convenios, ponencias, creaciones, textos, alianzas, disposiciones, acuerdos, leyes y un etcétera más largo que su hoja de vida. Pero la mayoría lo reconoce solo por el ser el autor de la ‘Ley María’. Sí, la misma que otorgó la licencia de paternidad en Colombia. María -de 14 años- es la luz de su vida, su razón de ser, la fibra más honda de su espíritu y la inspiradora de dicha Ley; David -de 23-, una proyección que acompaña; ‘Pilarica’, su hermana, su cómplice; y Martha Lucía Cruz, el amor hecho mujer. Proteger a la familia es una de sus dos más grandes obsesiones. La otra, combatir la corrupción. Lo dicho, humanista y político.

Juan Lozano es un hombre sencillo, jovial. Optimista, pero crítico. Vehemente, pero no pendenciero. Cercano al poder. La primera vez que entró a la Casa de Nariño fue al cumpleaños de un nietecito de Carlos Lleras que hoy inaugura carreteras a la menor provocación. Ha ido ganando experiencia con la misma prudencia con la que ha ido perdiendo cabello. Ha aclarado la voz y templado el espíritu. Galanista, Gavirista o Uribista, pero no presidencialista obtuso. Periodista inquieto, acucioso, con facilidad de expresión. Discrepa con argumentación y elegancia. No es inmaculado, es humano, pero trasparente.

En alusión al programa de televisión que orienta en ‘Cablenoticias’, este jueves 10 de septiembre de 5:00 a 7:00 p.m. Juan Lozano nos compartirá en el marco de La Hora del Periodismo, en el auditorio Quincha de la Universidad Autónoma de Occidente, ‘Las tres caras de la moneda’ de su acción política y su ejercicio periodístico.

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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