Viernes, Diciembre 14 2018

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Investigación indica que envejecimiento celular induce el cáncer

En una investigación adelantada por la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto Curie en París, se caracterizaron líneas celulares tumorales en microambientes senescentes que ayudaron a entender los mecanismos del desarrollo del cáncer durante el envejecimiento. En el adulto mayor, las células envejecidas se van dividiendo sin parar, al tiempo que las partes terminales …

Investigación indica que envejecimiento celular induce el cáncer

En una investigación adelantada por la Universidad Nacional de Colombia y el Instituto Curie en París, se caracterizaron líneas celulares tumorales en microambientes senescentes que ayudaron a entender los mecanismos del desarrollo del cáncer durante el envejecimiento.

En el adulto mayor, las células envejecidas se van dividiendo sin parar, al tiempo que las partes terminales de los cromosomas que poseen la información genética del individuo, que se conocen como telómeros, se van acortando.

El organismo hace lo propio para evitar esa pérdida y pone en funcionamiento la enzima llamada telomerasa. Sin embargo, con los años, esta proteína pierde su actividad y los telómeros terminan acortándose inevitablemente, fenómeno que los científicos llaman senescencia celular.

Para entender la razón por la cual las personas de la tercera edad son más susceptibles a desarrollar cáncer, los investigadores Jean Paul Vernot y Paola Ortiz, de la U.N., junto con Arturo Londoño, Luis Castro y Karina Jouravleva, del Laboratorio de Telómeros y Cáncer del Instituto Curie en París, en Francia, se enfocaron en los comportamientos de las células cancerígenas durante la senescencia celular, investigación que realizaron durante los últimos tres años y que acaba de ser publicada en la revista de alto impacto Carcinogénesis.

De acuerdo con informes del laboratorio del Instituto Curie, existe una asociación entre el acortamiento telomérico, la senescencia celular y el cáncer. En efecto, las muestras de pacientes con carcinomas muestran telómeros cortos y mutaciones de genes que se traducen en una inestabilidad cromosómica. Tal circunstancia hace que las células crezcan sin control y cambien genéticamente.

En las etapas iniciales, el Instituto Curie trabajó en sus laboratorios con un modelo que induce el cáncer con células epiteliales de riñón (denominadas HEK), este tipo de células son de forma alargada y se agrupan formando una especie de adoquín que recubre la parte interna y externa del cuerpo.

De ese adoquín se desprende una de estas células que al separarse puede movilizarse por el cuerpo y de acuerdo con los análisis científicos, adquirir la condición de premaligna; sin embargo, los reportes señalaron que estas no formaban tumores, aunque sí tenían modificaciones genéticas, y que con la aplicación de genes anormales podrían convertirse en cancerígenas.

Las células premalignas realizan el proceso denominado “transición epitelio mesenquimal”, por el cual se convierten en células de tipo más mesenquimal (con crecimiento individual y con más movilidad). “Estas presentan algunas características de células con capacidad tumoral (alta actividad de invasión y de colonización); pero en este caso las premalignas solo formaron tumores cuando se coinyectaron con fibroblastos senescentes (tejido de células envejecidas) en ratones”, explicó el doctor Londoño.

Posteriormente, la investigación se enfocó en las células que formaron el tumor, estas se aislaron de los tumores, que para este caso corresponden a las células “explantadas” y se evaluaron varias de sus características y funciones. “Cambiaron su morfología y adquirieron nuevas funciones: recobraron su fenotipo epitelial, es decir, con menor movilidad y capacidad de mayor proliferación.

Frente a este proceso, Jean Paul Vernot, director del Instituto de Investigaciones Biomédicas y del grupo de Fisiología Celular y Molecular de la Facultad de Medicina de la UN comentó: “de manera muy interesante para el mundo científico, presentaron características de células madre, lo que implica características de autorrenovación, que es la capacidad de generar células hijas idénticas; y de multipotencia, entendida como la capacidad de diferenciarse de otras de distintos linajes”.

Los resultados mostraron que estas células “explantadas” formaron tumores de manera independiente del microambiente celular (es decir, en ausencia de tejidos de células envejecidas); en otras palabras, ahora eran autónomas para la formación de tumores.

“De algún modo, el microambiente senescente modificó las células para volverlas tumorigénicas. Esto es lo que actualmente estamos estudiando: las señales moleculares responsables de esta instrucción tumorigénica”, señaló el doctor Londoño, del Instituto Curie.

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