Lunes, Junio 18 2018

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Una intervención híbrida, cinco especialidades y mucho corazón

El pequeño Tadeo se salvó gracias a la combinación de todos los recursos cardiovasculares pediátricos existentes en el mundo: la cirugía, la hemodinamia y el diagnóstico cardiovascular avanzado, con ecocardiografía transesofágica intraoperatoria.

Una intervención híbrida, cinco especialidades y mucho corazón

Llegó en condición crítica y conectado a una bomba de oxígeno. El corazoncito del pequeño Tadeo no respondía, tenía la parte izquierda totalmente deformada por una alteración genética conocida como síndrome de Shone. A las dos semana de nacido ya había sufrido el primer paro cardiorrespiratorio.

A sus cuatro meses de vida, cuando llegó al Centro Médico Imbanaco, parecía de días de nacido. La frágil figura apenas dilataba su pecho como signo de vida. Sucumbía ante el letal síndrome. La válvula mitral, encargada del impulso de la sangre oxigenada hacia el resto de tejidos del cuerpo, no funcionaba.

“Un niño a esa edad, en esas condiciones tiene muy pocas opciones quirúrgicas”, dice el cardiólogo pediatra, Ángelo Valencia.

Asociado a su problema, el pequeño Tadeo, tenía una hipertensión respiratoria, lo que lo hacía aún más inviable y sin alternativa en su país. Por eso los pediatras buscaron una opción con la tecnología apropiada en Latinoamérica y encontraron al Centro Médico Imbanaco, en Cali, Colombia.

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Era el primer caso con este síndrome en Ecuador y en Colombia. El primero en Latinoamérica. “Sabíamos que sus posibilidades de sobrevivir eran de apenas el 10%. Aferrados a esa pequeña esperanza llegamos hasta aquí. Estábamos en pánico, porque temíamos que aquí tampoco sería posible” relata Luís Basantes, el padre de Tadeo.

El caso fue estudiado de urgencia por el equipo multidisciplinario de cardiología: ecografía, cardiología pediátrica, hemodinamia, anestesia y cirugía cardiovascular.

Los especialistas consideraron que el pequeño Tadeo se podía beneficiar de un procedimiento novedoso de máxima tecnología,  la combinación de todos los recursos cardiovasculares pediátricos existentes en el mundo: la cirugía, la hemodinamia y el diagnóstico cardiovascular avanzado, con ecocardiografía transesofágica intraoperatoria. Es decir, todo dentro de un quirófano integrado o quirófano inteligente.

Tadeo, un recién nacido ecuatoriano superó el mortal síndrome. Es el primer caso reportado en Latinoamérica, gracias a la intervención de los especialistas, soportados por la tecnología disponible en un quirófano inteligente en el Centro Médico Imbanaco.

Tecnología, pericia y corazón

Se trataba de una cirugía híbrida para hacer una válvuloplastia mitral (corrección de la válvula), es decir, conducir por las arterias un dispositivo especial y llevarlo hasta el pequeño corazón, al sitio de la válvula (hemidinamia). Facilitado por la cirugía abierta y guiado por las imágenes de ecocardiografía.

“Tuvimos que hacer un septum o cavidad en la pared de las aurículas y por allí los hemodinamistas dirigieron un catéter con un dispositivo para llegar hasta la válvula obstruida y dilatarla. Dejamos en forma provisional el septum o comunicación interauricular para mejorar la función del corazón”, explica el doctor Carlos Fragozo, cirujano cardiovascular pediátrico.

Fue tal el éxito de la compleja intervención, que sólo cuatro horas después de su ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos, UCI, el pequeño Tadeo, por primera vez en su vida, comenzaba a desconectarse de su vida artificial. “Cuando le retiraron el oxígeno poco a poco y le dejaron una cánula, mi felicidad fue infinita. No lo podía creer. Era como un sueño”, cuenta la madre, Mónica Cumbal,con los ojos aguados por la emoción.

Para los cardiólogos fue una prueba superada con creces, después de recibir a un bebé con mínimas posibilidades de vida, una pequeña humanidad casi aniquilada por el letal síndrome.

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“Todo esto es un milagro. Regresamos felices a casa, para poder dar a nuestro hijo lo que siempre hemos soñado”, dice Mónica mientras seca sus ojos.

“Es un niño que ya no depende del oxígeno, con un síndrome al mínimo, lo que le permitirá crecer en mejores condiciones de vida”, dice el doctor Antonio Madrid, cardiólogo pediatra.

“Estoy feliz de poder regresar a mi país y con mi hijo. Gracias a esta clínica, a su tecnología, y gracias a sus médicos. No tengo palabras para agradecerles”, balbucea feliz el padre.

Los dos, Mónica y Luis, no quitan sus miradas extasiadas sobre las primeras sonrisas de Tadeo, pues su pequeño corazón late normal, ya sin depender del oxígeno. Así, con la felicidad entre sus brazos, partieron a su natal Ecuador.

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Acerca del Autor

Humberto Pupiales

Periodista de la Universidad de la Sabana de Bogotá. Maestría en Periodismo, en Buenos Aires, Argentina. Ejerce el periodismo científico desde hace 15 años. Actualmente es el Jefe de Comunicaciones y Prensa del Centro Médico Imbanaco de Cali

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