Domingo, Diciembre 16 2018

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El infarto no duele

Contrario al hombre (sensación de fatiga y ahogo), en la mujer, son los cuadros de ansiedad y angustia, los principales síntomas. Se suele confundir con síndrome depresivo.

El infarto no duele

Dicen que “hasta piensan con el corazón”, pues por allí hacen tránsito todas sus emociones. No obstante, a la hora de cuidar su salud, sus temores se concentran en el cáncer de cérvix y  en el cáncer de mama, pero no en su corazón.

Es una realidad: las mujeres se preocupan y se ocupan por su salud ginecológica. El temor al cáncer de mama es mucho más grande. ¡El miedo al infarto prácticamente no existe!

Esto es comprensible. Porque ellas tampoco saben que existe una amenaza grande en su corazón. Mucha gente piensa que las enfermedades coronarias sólo afectan a los hombres. Y ese es un error”, señala el doctor Alberto Negrete, cardiólogo y electrofisiólogo del Centro Médico Imbanaco.

Y es una realidad, a la luz de los estudios: El corazón de la mujer, no sólo es el órgano más sensible, sino el más traicionero. Por ejemplo, en el infarto, el corazón de la mujer no duele. Contrario al del hombre, no ofrece dolor torácico opresivo que se extiende hacia los brazos, las piernas o la mandíbula. Tampoco suele ir acompañado de sudoración fría, náuseas y vómitos, que en el hombre son signos inconfundibles de la presencia del infarto.

Por el contrario, la sensación de fatiga, desasosiego o ansiedad, son los principales síntomas que, incluso,  pueden confundirse con síndrome depresivo.

En congruencia con ella, el corazón tiene un comportamiento incompresible o atípico al manifestar su enfermedad.

El cuerpo femenino, según los especialistas,  es mucho más difícil de interpretar. El síntoma de dolor de pecho o angina, por ejemplo, no es tan claro como en el hombre. Los médicos no tienen un concepto completo de la angina femenina.

Puede, también, confundirse con dolor muscular, con síntomas digestivos, como acidez o malestar estomacal y puede aparecer en reposo.

La obesidad y la diabetes, tienen mayor incidencia como enfermedades asociadas a la enfermedad cardíaca. Y anatómicamente el corazón es más pequeño y sus arterias son más finas o delgadas para el paso o circulación del flujo sanguíneo.

Con la menopausia, la ausencia de los estrógenos deja al corazón a merced de la enfermedad y ni siquiera el reemplazo hormonal lo protege (los estrógenos naturales impiden que sus arterias se tapen). Los mismos estudios han encontrado que la aspirina (evita la coagulación) tampoco tiene el mismo efecto que en el hombre.

La mortalidad por infarto también es mayor. Alrededor del 40% de las mujeres que sufre un infarto muere en el año, mientras que en los hombres es el 27%.

Los dos principales factores de riesgo cardiovascular en las mujeres son el tabaquismo y el síndrome metabólico (glucemia alta, hipertensión, colesterol bueno bajo, triglicéridos elevados y aumento de la circunferencia de cintura) Tres de estos cinco elementos son suficientes para predecir un mayor riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular y diabetes.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, las muertes de origen cardiovascular disminuyeron en el hombre, en la última década, mientras que se incrementaron en la mujer. El aumento de la expectativa de vida, la obesidad, el síndrome metabólico (colesterol bueno bajo, hipertensión arterial, triglicéridos altos y glucemias elevadas), y la diabetes, aparecen entre los factores causantes.

Los especialistas atribuyen esta situación al cambio de estilo de vida de las mujeres en los últimos 50 años, con el ingreso al mercado laboral, las modificaciones en la dieta, el sedentarismo y el tabaquismo. Mientras la brecha del tabaquismo en el hombre ha disminuido, en la mujer sigue siendo difícil, le cuesta más erradicar el hábito de fumar.

Las fumadoras tienen un infarto 19 años antes que las no fumadoras. Y el 60% de los infartos en menores de 60 años se da en fumadoras.

El estrés es una de las grandes amenazas en la vida diaria de la mujer. Es más propenso y por ende más agresivo, pues la mujer compite hombro a hombro en el mercado laboral, sin dejar de lado sus compromisos como ama de casa, madre y esposa.

Según los cardiólogos, los factores de riesgo también son más agresivos. Por ejemplo, la diabetes tipo 2 (produce progresivas obstrucciones de las arterias) es más dañina en la mujer. Produce más alteraciones metabólicas asociadas como menor colesterol bueno, mayor nivel de triglicéridos y presión arterial.

Estos factores, también, tienen mayor mortalidad en el infarto. Lo mismo ocurre en cirugía por sus características clínicas previas (en mayor edad, de menor superficie corporal, mayor incidencia de diabetes, hipertensión arterial).

Es preciso tomar conciencia, entre las mujeres, que no es cierto que no tenga riesgo de padecer un problema cardíaco o vascular cerebral.  Y sobre todo el cuidado en la alimentación, el ejercicio, la hipertensión, la obesidad y el cigarrillo.

Con que no fume, ni permanezca en ambientes con fumadores, es un gran avance, dicen los cardiólogos.  Más aún si es activa, camina y se mueve lo más posible en sus actividades diarias. Las tareas hogareñas y cotidianas tienen esa dosis de actividad que “saludan el corazón”.

RECOMENDACIONES

Las mujeres representan más del 50% de la población mundial. De sufrir enfermedades ligadas a la reproducción, pasaron a recibir el impacto de las enfermedades cardiovasculares, de las  arterias cerebrales,  de las piernas y la aorta.

La OMS y las más importantes sociedades científicas coinciden en el llamado: estas enfermedades no son “cosa de viejas” y tampoco es bueno “morirse del corazón porque es rápido y sin sufrimiento”.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte y también de discapacidad y muchos de los factores de riesgo no se sienten por muchos años.

La enfermedad realmente comienza en edades jóvenes, aún en el período fértil. El aumento de peso exagerado durante el embarazo, sin retornar a la normalidad en el posparto lleva a la obesidad, que está asociada a presión elevada (hipertensión) o al aumento del colesterol o la diabetes.

El tabaco tiene un riesgo más alto en las mujeres y más si se acompaña del uso de anticonceptivos orales. Los daños del tabaco sobre el bebé desde la etapa intrauterina son letales. El humo en el resto de la infancia también produce daños severos.

Después de los 20 años de edad todas las mujeres deberían recibir chequeo de factores de riesgo. Después de los 40 años deberían conocer su riesgo cardiovascular.

  1. Tabaquismo. Abandone este hábito y evite ambientes de fumadores.
  2. Actividad física. Realice como mínimo 30 minutos de actividad física de moderada a intensa, unas cuatro veces por semana.
  3. Alimentación. Adquiera una dieta que contenga frutas, vegetales, granos, productos con bajo contenido graso, como lácteos descremados, pescado, legumbres. Proteínas con bajo contenido de grasa saturada, carnes rojas magras, pollo y proteínas de origen vegetal. Coma en compañía. Generalmente se come menos, pausadamente y mejor.
  4. Peso corporal. Mantenga su peso con ejercicio físico. Que el índice de masa corporal (IMC) esté entre 18,5 y 24,9. La circunferencia de cintura menor a 88 centímetros es buen indicador. (El IMC equivale al peso dividido por el cuadrado de la altura en metros).
  5. Ácidos grasos Omega 3. Súmelos si está en alto riesgo de enfermedad cardiovascular: mejoran la circulación de la sangre, bajan el colesterol malo y hacen que la sangre sea menos espesa. Bajan el riesgo de ateroesclerosis y previenen accidentes cardiovasculares.
  6. Ácido fólico. Agréguelo  a  la dieta si hay riesgo cardiovascular.
  7. Presión arterial. Mantenga una presión óptima de 120/80 mmHg. El tratamiento farmacológico será indicado por el médico si es necesario, cuando la presión arterial está por encima de 140/90 mmHg.
  8. Lípidos. Colesterol LDL (malo) menor o igual a 100 mg/dl. Colesterol HDL (bueno) mayor o igual a 50 mg/dl. Triglicéridos menor o igual a 150 mg/dl.
  9. Rehabilitación cardiovascular. Las mujeres que tuvieron un infarto, hospitalización, intervención en sus arterias coronarias o diagnóstico de enfermedad coronaria, debe ingresar a un programa de rehabilitación cardiovascular o ejercicios supervisión médica.
  10. Factores psicosociales. Si tuvo un evento cardiovascular deben ser evaluadas para detectar depresiones y así ser derivadas a un tratamiento, ya que el factor psicológico es importante.

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