Sábado, Septiembre 22 2018

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¿Hablar o guardar silencio?

Necesitamos construir una mejor sociedad. Necesitamos que nuestras niñas crezcan fuertes, seguras, empoderadas, valoradas.

¿Hablar o guardar silencio?
Crédito de foto: Otto Valencia especial para 90minutos.co

Recientes casos de violencia sexual expuestos en medios y redes sociales por las víctimas, nos obligan a seguir manifestando nuestro rechazo a este delito atroz contra las mujeres.

Iniciando este año, la opinion pública colombiana se desbordó en comentarios sobre dos situaciones que involucran a muy reconocidas figuras del periodismo nacional. Primero fue Marcela González, agredida por su pareja, el periodista Gustavo Rugeles, cuyas crueles acciones ella denunció valientemente en las redes y ante la justicia; sin embargo, retiró la demanda y se fue de viaje con su victimario: ambos explicaron que una situción “íntima” se maneja en privado.

Se conoció, también, el caso de la periodista Claudia Morales, quien reveló su tragedia  pero se guardó el nombre de su muy “poderoso” verdugo, exigiendo su derecho al silencio, obligada por el natural temor.

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Es necesario comprender que el dolor de la víctima se respeta: una mujer agredida puede optar por el grito o el silencio y sobre esa decisión no hay derecho a opinar y menos a juzgar fácil e irresponsablemente.

Según una encuesta de prevalencia de violencia en Colombia, realizada por 13 organizaciones sociales en 142 municipios y publicada en agosto pasado, en nuestro país cada hora 16 mujeres son víctimas de violencia sexual. Concretamente 875.437 colombianas confesaron haber sido víctimas de este delito, entre 2010 y 2015.  Lo aterrador es que más de 620 mil guardaron silencio, es decir que ¡el 78% no denunció!

Y no denuncian por el temor a ser revictimizadas durante procesos legales lentos, dispendiosos y humillantes; tampoco lo hacen por miedo a las terribles represalias del victimario o porque no hay confianza en la acción de las autoridades o porque desconocen sus derechos y los recursos de protección dispuestos por el Estado.

Hasta hace poco se consideraban como “naturales” o “normales”, algunas acciones masculinas que hoy son tipificadas por la ley como agresiones o delitos. Tal vez con esa vision, la actriz Catherine Deneuve respaldó una carta firmada por cien figuras más del ámbito académico y cultural francés, criticando el “puritanismo” del movimiento Me Too que ha motivado a reconocidas figuras del arte a denunciar abusos sexuales. Luego la estrella se retractó y presentó disculpas.

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Por el contrario, días antes, la también actriz y periodista Oprah Winfrey, en un emotivo discurso aplaudido por un auditorio en pie, durante la entrega de los premios Globos de Oro, hizo un llamado vehemente a alzar la voz para denunciar los abusos: “El momento ha llegado (…) Hombres poderosos su tiempo se acabó”, dijo.

La lucha de las mujeres inspira. Esa razón nos motivó a liderar la construcción de la Política Pública de Equidad de Género de Cali (Acuerdo 292 de 2010). Un reto que fue posible concretar con la voluntad y participación decidida de cientos de caleñas firmes y empoderadas. Desde la Mesa Municipal de la Mujer, de la Secretaría de Bienestar Social de la Alcaldía de Cali, dimos la batalla durante tres años, hasta lograr nuestro propósito. También lideramos la lucha contra la violencia de género; visibilizamos los derechos de las mujeres; capacitamos; fomentamos emprendimientos; creamos, además, el primer hogar para víctimas de violencia, modelo en Colombia.

Quienes identificamos nuestro compromiso vital con la urgencia del cambio para combatir la desigualdad de género y el abuso de poder sabemos que mientras haya abuso, maltrato, acoso y muerte debe continuar la lucha de todos, de ellas pero también de ellos, de aquellos hombres nuevos convencidos de que un mundo mejor es posible si hay igualdad, respeto y justicia.

Necesitamos construir una mejor sociedad. Necesitamos que nuestras niñas crezcan fuertes, seguras, empoderadas, valoradas. Necesitamos educar a niños y niñas en ambientes de respeto, equidad y dignidad, donde se reconozca la igualdad ante los derechos, las oportunidades y las responsabilidades para que nunca más tengamos que decir: “Me too”. Alcemos también nuestras voces pero conservemos la esperanza.

Este es el video de Mariluz Zuluaga refiriéndose al tema de este blog publicado en su cuenta de Twitter:

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