Martes, Julio 17 2018

Génesis de un blog musical

  En el principio… todo era caos. ¡Y bendito caos! ¿Cómo comienza uno a hablar de algo tan subjetivo? ¿Cómo elaborar un discurso coherente acerca de algo que le corre por las venas, pero que es tan indescifrable como el amor? Llegué a la conclusión de que la mejor manera de empezar algo, es por …

Génesis de un blog musical

 

En el principio… todo era caos. ¡Y bendito caos! ¿Cómo comienza uno a hablar de algo tan subjetivo? ¿Cómo elaborar un discurso coherente acerca de algo que le corre por las venas, pero que es tan indescifrable como el amor? Llegué a la conclusión de que la mejor manera de empezar algo, es por el principio. Y la pregunta inevitable es… ¿quién inventó la música? Nadie lo sabe. Parece haber estado implantada en el chip del eslabón perdido desde antes de que se convirtiera en homo sapiens. Para mí, quien haya creado el Universo (por credo y fe, le llamaré Dios) es tremendo músico. Todo se mueve en el cosmos de manera “armónica” como una sinfonía. De no ser así tendríamos catástrofes siderales a diario.

El hombre primitivo descubrió la existencia de la música en la naturaleza y en su propia voz. Con el tiempo aprendió a valerse de objetos como huesos, piedras y conchas para producir y reproducir sonidos por voluntad propia. No logro imaginar la emoción de ese homo sapiens al darse cuenta de que con el objeto rutinario que tenía en la mano, podía convertirse en creador, pues quien crea música, engendra universos nuevos de la nada.

J.R.R. Tolkien escribió quizás la más hermosa cosmogonía existente en su libro “El Silmarillion”. En él refiere cómo los Poderes del Mundo -los Ainur, hijos de Ilúvatar el ser supremo-, conciben el cosmos con música y van forjando la Tierra: Arda. Lectura muy recomendable.

La música siempre ha estado ligada de forma intrínseca a lo divino. A lo sobrenatural. En Egipto por ejemplo, durante el Imperio Nuevo, los conocimientos musicales estaban reservados a los sacerdotes, que ya usaban la escala de siete sonidos. La misma que usamos hoy. Aun me maravilla ver como con solo siete notas musicales, Beethoven compuso algo tan enorme como La Novena Sinfonía, Wolfgang Amadeus Mozart –de quien el emperador José II de Austria se quejó una vez diciendo que usaba “demasiadas notas”-, levantó monumentos como su Misa de Réquiem en re menor  y Carl Orff convirtió una selección de poemas profanos medievales en su colosal “Carmina Burana”. Siete notas. ¿Se imagina usted lo que podría hacerse con más? Pero ya lo dijo Mozart como respuesta al impertinente emperador de marras: Son las precisas.

Volviendo a la antigüedad, Pitágoras la consideraba medicina para el alma y para Aristóteles, suscitaba catarsis emocional. Ninguna educación en la antigüedad podía considerarse completa si no incluía música. Los griegos, por ejemplo, daban mucha importancia al valor educativo y moral de la misma. Para el sacro imperio Romano era indispensable. El músico promedio era respetado por la sociedad y vivía de juerga en juerga. -Para algunos hay costumbres que no se pierden-.

Seguramente usted no se da cuenta, pero la música hace parte de la existencia. El latido de su corazón. El sonido de sus pasos. El canto del viento rozando las hojas. El trino de los pájaros. El ruido de la ciudad… ¡todo es música! Para mí, el silencio es la más ensordecedora, pues contiene todas las melodías que uno tiene metidas en la cabeza. La banda sonora de la vida.

Le invito a que escuche todo lo que le rodea. A que explore los sonidos a su alrededor… y a que me siga leyendo si quiere que hablemos de música.

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Acerca del Autor

Diana Serna

Hija de periodista y madre con mucho talento musical. Estudié Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Occidente. Soy Adicta al cine y la tecnología. A los siete años, un locutor me sugirió dedicarme a otra cosa porque cantaba muy “pasito”. Efecto: he cantado con algunos de los más grandes y tengo una mención de Grammy Americano en la pared. El nuevo reto es este blog. Imposible no existe. Solo hay gente incapaz.

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