Sábado, Septiembre 22 2018

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Concejales advirtieron sobre presunta relación de delincuencia con barras bravas

Vecinos del estadio denuncian que durante los partidos se aumenta en los alrededores, el consumo de droga y la presencia de delincuentes que se hacen pasar por hinchas.

Durante el agitado debate sobre el tema de la inseguridad provocada por algunos asistentes a los partidos de fútbol en Cali, los concejales no descartaron que los hinchas que cometen actos vandálicos pudieran estar influenciados por el narcotráfico y la delincuencia común y se ocultan detrás de su identidad de fanáticos de este deporte en el sector de San Fernando.

Tania Fernández  Sánchez, presidenta del concejo, mencionó que “el tema de disturbios alrededor del estadio olímpico Pascual Guerrero no es nuevo” y al hacer esta anotación pidió mano dura para los vándalos, de esta manera sugirió que cerrar el estadio no puede ser la medida para controlar a los responsables, pero aseguró que lo que debe proponer es una estrategia que permita hacer correcto uso del escenario deportivo a todos los caleños, con garantías para los habitantes alrededor del escenario deportivo, a los aficionados y a todos los caleños. Insistió la Presidenta del Concejo: “no podemos dejar avanzar el vandalismo de la mano del deporte, urge entonces saber cuál es la estrategia para reabrir el estadio y volver a retomar el deporte en sana convivencia”.

Estas fueron las opiniones de otros concejales, durante al debate. Según el concejal Fernando Alberto Tamayo Ovalle:

“Lo que sucede en el Estadio es la sensación de desgobierno que sienten los ciudadanos, que se siente en Túnel Mundialista, o en algunos sectores como Granada, la 66 o el parque del Perro, donde cada quien ejerce autoridad de acuerdo a su conveniencia”. Sin embargo, acotó: “El hecho de hacer inversión, no debe ser impedimento para que el gobierno ejerza la autoridad y penalice a los responsables”.

Luego el edil Carlos Andrés Arias Rueda planteó: “Las acciones para reprender a los causantes de los daños o disturbios alrededor del Estadio Pascual Guerrero, demuestran poca acción de parte de la Policía Metropolitana, pese a que muchos de los responsables estarían identificados”.

Por otro lado La cabildante María Grace Figueroa Ruiz, indicó “El fútbol reúne cada fin de semana a aficionados en grandes cantidades a veces 5 mil y en ocasiones hasta 35 mil y 40 mil, lo que amerita planes de seguridad integrales”.

La Concejala consideró vital que el municipio vea experiencias similares superadas en otros países, que lograron unir fuerzas entre públicos y privados, para superar la violencia en los Estadio. Asimismo, la cabildante advirtió “que no se puede descartar que la corrupción y el narcotráfico a través del microtráfico podría estar permeado las barras juveniles del futbol, así como la delincuencia común, dado que no hay oportunidades”.

Continuando con la discusión Figueroa enfatizó que “lamento mucho que el Personero no hubiese venido de forma personal a sustentar su gestión en esta materia, puesto que recordó que en Cali hay una pandilla que se hace llamar Barón Rojo, que tiene intervención de la Personería”.

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Al intervenir Jacobo Nader Ceballos, segundo vicepresidente del Concejo,  aseveró: “si bien hay medidas restrictivas para el uso del Estadio como medida para frenar el accionar de vándalos, sería bueno saber qué se está haciendo ante el gobierno nacional para que haya mano dura a aquellos menores infractores. Esa labor demanda una reforma a la justicia, pero debe solicitarlo el Alcalde Armitage”.

Molina Beltrán, afirmó que la confrontación entre barristas del Cali y del América sucede todo el tiempo, sin que haya encuentros futboleros. “Hay presencia del microtráfico y eso conlleva a que se genere mayor violencia o confrontación, sin que haya un profundo conocimiento del fútbol, por tanto es la delincuencia y el bandidaje el que se encubre allí para movilizarse en la ciudad”.

Concluyó las intervenciones el concejal Carlos Hernando Pinilla Malo, quien consideró que no se puede justificar las acciones delictivas solo por la condición social de algunos actores. Pinilla pidió no estimar las barras como barras bravas, para no darles estatus de agresividad. “Urge además articular a los medios de comunicación para que no hagan apología de los desmanes que protagonizan los jóvenes de dichas barras, al tiempo que consideró que el estadio demanda un nuevo modelo de seguridad, que permita una vigilancia y un control amplío, esto con videocámaras y una vinculación con Coldeporte, Indervalle, la Dimayor y el Ministerio del Interior y de Justicia, así como el Ministerio de las TIC y la Registraduría Nacional, que deben ponerse al servicio de la Policía”.

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Pinilla Malo reiteró: “Instó al gobierno nacional a que reglamente por Decreto, como funcionara la seguridad en los Estadios y en eventos masivos”.

Luego llegó el turno de los voceros de la comunidad. Katherine Dupriez, presidenta de la Junta de Acción Comunal del barrio San Fernando, demostró que cuando hay fútbol en el Estadio Pascual Guerrero, se aumenta en los alrededores el consumo de droga, se nota la presencia de delincuentes que se hacen pasar por hinchas, hay proliferación de armas blancas, y temor entre los moradores. Lo grave, sostiene, es que ésta situación repetitiva, devalúa el valor de las viviendas.

Para Jorge Antonio Garzón, Edil de la Comuna 19, solicitó al Gobierno adoptar medidas que beneficien a la ciudad, además señala: “El problema es grave para los habitantes y propietarios de casas y negocios en los alrededores del Estadio Pascual Guerrero. El espacio público es invadido totalmente, porque los dueños son los vehículos automotores y los señores del trapito rojo que se convierten en amos y señores. Los daños causados por los barristas o por vándalos que asisten al Estadio los pagan los propios dueños de las casas y establecimientos”

Nelly Marín, expuso a nombre de los comerciantes de San Fernando, precisó: “Son varios los negocios cerrados, porque cuando las barras bravas reaccionan de manera violenta no queda otra opción que dejarlos actuar. Las armas blancas las esconden en los antejardines, y frente a un arma no vale reaccionar con una cámara de video. Es hora de mirar la problemática desde una sola perspectiva y analizar si vale la pena la inversión tecnológica o adoptar medidas que frenen el accionar de unos cuantos con la autoridad”.

Este debate se sostuvo al interior del Concejo de Santiago de Cali, se espera que las autoridades tomen las medidas respectivas para que se erradiquen estas situaciones de violencia en el sector y alrededor del estadio.

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