Jueves, Junio 21 2018

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Fiesta colombiana por arribo de la Selección a Bogotá

Las palabras más escuchadas: “¡Gracias muchachos!”, los gestos más vistos: el saludo y tomarse el corazón con las manos, los sentimientos reinantes: orgullo y felicidad, la petición de un país: “Qué siga este proceso, que se quede Pékerman” y el sueño más vivo que nunca: “Nos vemos en Rusia 2018”. Así, con el coro nacido …

Fiesta colombiana por arribo de la Selección a Bogotá

Las palabras más escuchadas: “¡Gracias muchachos!”, los gestos más vistos: el saludo y tomarse el corazón con las manos, los sentimientos reinantes: orgullo y felicidad, la petición de un país: “Qué siga este proceso, que se quede Pékerman” y el sueño más vivo que nunca: “Nos vemos en Rusia 2018”.

Así, con el coro nacido en lo más profundo del alma: “Colombia, Colombia, Colombia”, con banderas con el amarillo, azul y rojo, pancartas, camisetas, caras pintadas, lágrimas de emoción, los colombianos residentes en Bogotá, con el corazón hinchado de alegría y orgullo le dieron la bienvenida a los 23 gladiadores que nos representaron en Brasil 2014.

Las voces de los más pequeños, las de aquellos que no conocen de los sufrimientos y no saben de las alegrías que nos dieron el ‘Pibe’ Valderrama, Rincón Asprilla, Valenciano, Aristizábal, Willington Ortiz, el ´Caimán’ Sánchez, Alejandro Brand, ‘Maravilla’ Gamboa, Fernando Home y muchas otras glorias, gritaban con lágrimas en sus ojitos inocentes que James, Juan Guillermo, Teo y todos los integrantes de la selección, “Son nuestros héroes, son nuestros campeones”.

Las calles del occidente de Bogotá colapsaron. Los capitalinos y miles de nacionales que allí residen se reunieron para agradecer, para darles la bienvenida, para hacerles sentir el orgullo que siente toda la Patria a la que paralizaron cada vez que saltaron a las cinco canchas brasileras en las que dejaron la piel en pos de una victoria y de una satisfacción para un país que nunca antes en su historia futbolística había vivido una gesta de tal magnitud sonriera de la manera que lo pudo hacer.

En un bus de dos pisos, los integrantes del combinado ‘Cafetero’ y el cuerpo técnico nacional, en cabeza del estratega argentino, hoy amado por toda Colombia, José Néstor Pékerman, saludaban, atónitos, pero sonrientes, alegres a cada colombiano que cumplió con el deber de salir de sus casas a agradecerles por su trabajo serio, profesional, por la entrega, la casta y esa calidad, esa ‘pasta’ de futbolistas de élite que ratificaron ser. Y claro, por tantas sonrisas que le sacaron a cada aficionado que no se perdió un solo segundo de sus actuaciones en la justa mundialista en suelo brasilero.

Hoy, muchos dirán que valieron la pena hasta las incapacidades por enfermedad que muchos se inventaron, las excusas, las maluqueras o cualquier razón que el patriotismo desbordado despertó, solo por encontrar un televisor encendido con la imagen de los 11 colombianos que acompañados por los también miles de coterráneos que no solo desde Colombia llegaron a Brasil, cantaron el himno nacional hasta más allá de las notas musicales y luego para disfrutar con ese fútbol alegre, disciplinado, solidario, con errores, claro, pero al que jamás, en procura del triunfo, le negaron una gota de sudor.

Al Parque Simón Bolívar de la capital de la República llegaron desde las cinco de la mañana, cientos de aficionados que en pocos minutos se convirtieron en miles hasta llegar a una cifra que superó las 120 mil personas que quizás en el último siglo, jamás se habían reunido en procura de una causa noble, que llenó de armonía, paz, júbilo y orgullo el más grande de los parques capitalinos.

Esperaron más de cinco horas para saludarlos, pero valió la pena. Era y será durante muchos años, la mejor fiesta nacional.

En razón a los festejos de los jugadores nacionales cada vez que Colombia anotó, el baile en las celebraciones con los movimientos de Armero, Cuadrado, Ibarbo, Zúñiga, James se tomó los primeros momentos en la tarima provista para recibir a los futbolistas, cuerpo técnico y miembros de la Federación Colombiana de Fútbol.

En sus cortas intervenciones ante el cálido publico de la capital de la República, cada uno de los jugadores le agradeció a toda la afición, a esa gran 'Mancha Amarilla', el apoyo incondicional.

James Rodríguez, demostrando una vez mas su grandeza, lo primero que hizo fue evocar, reconocer y recordar a los compañeros de la Selección que por una u otra razón no estuvieron en el equipo que al final concentró en Brasil. "Quiero recordar a Falcao, a Lucho (Luis Fernando Muriel), a Amaranto, a Mac (Macnelly Torres), a Aldo y si no menciono a alguno que me perdone, pero gracias a ellos también estamos aquí".

Los experimentados, los vallecaucanos Faryd Camilo Mondragón y el gran capitán Mario Alberto Yepes, también agradecieron el gesto noble y el masivo acompañamiento y el recibimiento de los aficionados, tras su llegada al país.

"No nos esperábamos algo así, tan grande. Estamos muy agradecidos, muy emocionados y esto es solo el inicio porque ésta es una muy buena camada de futbolistas. ¡Qué viva Colombia!", dijo emocionado Mario Alberto Yepes.

 

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