Miércoles, Junio 20 2018

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‘Fake news’: la nueva plataforma del chisme

Una frase sin contexto -o sacada de él-, es prueba fehaciente de lo que quiere hacerse creer. Un audio de quién sabe cuándo es razón eficaz para condenar en el presente a alguien o sembrar duda o pánico.

‘Fake news’: la nueva plataforma del chisme
Crédito de foto: David Vega especial para 90minutos.co

Vivimos tiempos extraños. Nos aterran los zapatos Salvatore Ferragamo de Petro que valen 300 mil pesos (hay de más de tres millones) y no decimos nada sobre la amistad de Salvatore Mancuso con Uribe y el costo del polvo de uno de sus caballos. ¡Gran salto! Los ambientalistas fuman, los defensores de Greenpeace hablan por celulares llenos de coltán, los raperos cantan (bueno, es un decir) en contra de la explotación del planeta con cadenas de oro cuyo peso podría dejarlos como el jorobado de Notre Dame, los corruptos hablan de transparencia y los miembros de las Farc de paz, respeto y tolerancia. En fin, en estos tiempos cualquier cosa es posible. Por ejemplo, que Santos sea acusado de Castrochavista.

Una foto de cualquier político con cualquier político es evidencia suficiente para comprobar que este o aquel, quiera llevar el país a la orilla ideológica contraria. Es como si una foto con el Dalai Lama nos hiciera pacíficos, una con James futbolistas y una con Juan Pablo II santos. Santos con minúscula, valga la precisión. Es el imperio de la imagen, la tiranía de Instagram. Una frase sin contexto -o sacada de él-, es prueba fehaciente de lo que quiere hacerse creer. Un audio de quién sabe cuándo es razón eficaz para condenar en el presente a alguien o sembrar duda o pánico. Es la avalancha del WhatsApp.

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Nadie sabe con exactitud el origen de los mensajes, pero la concomitancia con sus ideas o la ignorancia, hacen que la mayoría lo comparta, lo multiplique y se termine asumiendo como verdadero. Es el reinado de la mentira, que se ha dado en llamar posverdad. Y que como toda mentira es deliberada y persigue unas consecuencias, unos efectos, una calculada reacción de las masas. La manada es viral. El periodista soy yo y El reportero es usted. Sabemos qué pasa en Azerbaiyán y ni idea de lo que ocurre en Apartadó.

Y ahora resulta que por cuenta de las nuevas tecnologías Colombia y la humanidad sucumben ante la posverdad y las Fake news. ¡Carreta y de la barata! La mentira y las noticias falsas han existido siempre. Desde que existe el ser humano y los medios de comunicación respectivamente. Culpar a las redes de este par de fenómenos, es como vender el sofá donde se consumó la infidelidad, para solucionar el problema de tan incómoda proyección ósea. Todos venden una imagen. Una idea de sí mismos. En principio individual en Facebook, Instagram, Twitter, Snapchat, Tinder  o cualquier red; y colectiva cuando se masifica y la recogen los medios.

Los medios tecnológicos son los instrumentos a través de los cuales las sociedades proyectan lo que son o quieren ser. Lo que piensan y sienten o quieren hacer creer o sentir. Las virtudes y debilidades, las pasiones y las manías. Todo. Al igual que la chismosa del pueblo es al tiempo la más rezandera, el indolente postea tragedias para tomar conciencia y el pecador lindezas para ser más espiritual. En las redes casi nada es lo que parece y se rinde homenaje perenne a El Chapulín Colorado: todo está fríamente calculado. El gatito, que es apenas una gota de tigre, se proyecta como el insaciable carnívoro depredador. ¡Guau!

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Hace un siglo, Kurt Tucholsky, periodista alemán que bajo múltiples seudónimos advirtió sobre el nazismo, lo dijo sin rodeos: “El periodismo es el tejido de mentiras más complejo que jamás se haya inventado”. Sus libros fueron quemados por el Tercer Reich, que contempló la utilización de los medios para sus fines: irradiar los 11 principios de la propaganda de Goebbels. Buena parte de las ideas de Kurt -camufladas en poemas- han sido retomadas por académicos como el español Mario Tascón y el hacker australiano Julian Assange, quien dada la calidad del periodismo prefiere no lo llamen periodista. Quien fuera director de Prisacom aseguró que “entre los gremios más atrasados, el periodismo está de primero”. De modo que al diablo con la idea de que WhatsApp es el culpable de todas nuestras desgracias.

Las Fake News son la nueva plataforma del chisme y este es el medio de comunicación del infame. Y los hay en todas partes. En el Congreso o en el barrio. En el poder y en la ruina. En la ciudad o en el pueblo. En la opulencia y en la indigencia. En presidencia o en campaña. Los chismes son otra forma de violencia. En este mundo donde la información es un arma, es un virus que destruye el sistema de defensa de la víctima. Que sea más popular que la verdad o que la literatura, es lo que lo vuelve letal, ligado a ese silencio cómplice que no delata al emisor, porque dejaría de serlo. Dado el volumen de información falsa que fluye por la red, es preciso no difundir sin examinar; o aceptarla sin oponer resistencia alguna. El futuro está sin duda en la manos de cada quien, no en el celular de los otros. Una cadena de mentiras se rompe cuando le llega a una buena persona. Una noticia falsa, cuando le llega a un buen periodista. Es así de simple semejante complejidad. Pero vivimos tiempos extraños.

La opinión de los blogueros no refleja el pensamiento editorial de 90minutos.co

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Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

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