sábado, noviembre 21 2020

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17/09/2020

El 17 de septiembre, un domingo del año 2000, hombres armados y vestidos de camuflado militar ingresaron simultáneamente en dos restaurantes campestres ubicados cerca al kilómetro 18, en la vía al mar.

Ese día, cerca de 70 personas fueron privadas de la libertad. Un plagió colectivo que se convertiría en el segundo secuestro masivo en el Valle del Cauca; luego del ocurrido el 30 de mayo de 1999 con los 180 feligreses que asistían a la eucaristía en la iglesia La María, ubicada en el sur de Cali.

Ambos hechos que marcaron la historia del departamento, fueron planeados por el grupo guerrillero del ELN.

“Creo que son los mismos que secuestraron nuestra gente y deben liberar inmediatamente y sin condición de ninguna clase a toda esta gente que se llevaron ayer. Sin responsabilidad de ninguna naturaleza en esta guerra como secuestrados; no como rehenes, ni como retenidos, sino como secuestrados. Esta es una población inerme que estaba pasando un día de familia en el campo y que terminaron en una desgracia que no tiene sentido”, expresó Julián Otoya, vocero del grupo La María, tras conocerse lo ocurrido en La Cabaña.

Ese día, sobre las 4:00 p.m., los secuestradores huyeron junto a sus 63 rehenes hacia la zona montañosa de los Farallones de Cali. Sin embargo, al día siguiente decidieron dejar en el camino a las personas de la tercera edad.

“Nos separaron en grupos. A varios grupos los echaron para un lado y a nosotros nos dejaron en otro. Entonces ya nos dijeron que quedábamos liberados; que buscáramos la forma de salir. Y gracias a Dios quiero estar muy prontico con mi familia, mis hijos y mi esposo”, relataba a 90 Minutos Blanca Nubia Sánchez, una de las mujeres liberadas esa tarde en las montañas de Cali.

Entre los secuestrados había ejecutivos, tres médicos, algunos comerciantes de la ciudad, dos motociclistas y cinco mujeres.

“Que los cuiden, que nos les hagan daño, son buena gente y no merecen esa tortura. ¡Es que es muy horrible!”, dijo también ante las cámaras de 90 Minutos Elena De Lima, otra de las mujeres de la tercera edad que fueron liberadas por el grupo guerrillero.

En la cordillera, a los plagiados los dividieron en grupos e intentaron moverlos hacia el Pacífico, siempre bajo el asedio de la fuerza pública que les seguía el rastro de cerca.

Por eso, en medio de la selva, el frío, el hambre y las enfermedades, se produjeron las tres muertes de este secuestro masivo. Uno de ellos fue el ingeniero Alejandro Henao Botero, quien perdió la vida por una gangrena.

Las causas que lo llevaron a su muerte, según dijeron tiempo después quienes lo acompañaron, fue porque no se limpiaba sus heridas. Él cayó en una depresión profunda; no hablaba con nadie, ni comía y vivía aislado.

Otra de las víctimas fue el comerciante Carlos Alberto García, otro de los secuestrados del ELN a quien se le reventó una úlcera.

Y finalmente, el médico Miguel Nassif, quien cayó por una pendiente y murió a los tres días del accidente en la selva profunda del Valle del Cauca.

Fueron 45 días de sufrimiento, hasta que, por intermediación de la iglesia católica, se llegó a un acuerdo para su liberación.

Los artífices de ese hecho fueron el inmolado Monseñor Isaías Duarte Cancino, con el apoyo incondicional del sacerdote Gonzalo Gallo; quienes lograron un acuerdo humanitario para poderlos liberar.

La fuerza pública presionó a los guerrilleros, a tal punto, que los arrinconó en la región del Alto Naya, en límites entre los departamentos de Valle y Cauca, muy cerca de la costa pacífica; donde por vía área empezó el rescate de los plagiados. Aquella sería una operación de vida que duró tres días.

Este hecho delictivo dejo tres personas muertos y varias familias asiladas en el exterior.

Los prelados y los familiares de las víctimas se reunían en la iglesia El Templete. Hacían las marchas desde la iglesia hasta la Plaza de Toros y se reunían y pasaban las noches en vela apoyándolos.

“Yo quiero decirle al ELN que les pido lo siguiente: Llamen al Obispo si quieren. Bajo el secreto de la Confesión, yo recibo las coordenadas donde ustedes tienen a los secuestrados. Y yo me comprometo a ir a traerlos mañana si ustedes me llaman y me autorizan para ir por ellos”, expresaba Monseñor Isaías Duarte Cancino – QEPD- Arzobispo de Cali en la época del secuestro del km 18.

Cronología

Historias posteriores

Secuestrados y familiares - declaración pública

En el marco de la conmemoración de los 20 años del secuestro masivo ocurrido en el km 18 de la vía que conduce de Cali a Buenaventura, ocurrido el 17 de septiembre del 2000 por parte de la guerrilla del ELN, un numeroso grupo de personas que fueron secuestradas y sus familias, hacemos la siguiente declaración a la opinión pública:

Más de 64 personas fueron privadas de su libertad, y conducidas a las montañas y espesas selvas de los Farallones de Cali en medio de la violación de sus derechos humanos. Tres valiosos hombres perdieron la vida como consecuencia del secuestro: Miguel Alberto Nassiff, Carlos Alberto García y Alejandro Henao. Eran hombres trabajadores, y profesionales de gran valor, que fueron separados de sus jóvenes familias, ocasionando destrucción y profundo dolor en ellas.
El secuestro del km 18 marcó de manera desafortunada la vida de muchas familias caleñas, generando como consecuencia la salida del país de muchos de los conciudadanos afectados, que buscaron refugio en el exterior, ocasionando desarraigo de su tierra y alejamiento de sus familias.

Expresamos la importancia de recordar y repudiar este hecho por parte de la sociedad, que no continúe quedado en el olvido, y sea conocido por las nuevas generaciones como parte de nuestra historia, y se conozcan y condenen las situaciones de horror vividas para no permitir que se repitan.

Luego de 20 años, seguimos esperando que la justicia se manifieste, que la verdad salga a la luz, que haya reparación por el profundo daño causado, que la paz se haga realidad 

en nuestra ciudad, y que NUNCA MAS en Colombia, se vuelvan a presentar secuestros de ningún tipo.

Exaltamos el trabajo realizado por las FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA quienes también sufrieron pérdidas en el cumplimiento de su labor, buscando la liberación de todos los secuestrados. Agradecemos al General Jaime Ernesto Canal comandante de la Tercera Brigada, y al General Carlos Alberto Fracica, quien comandó la Fuerza de Despliegue Rápido, Fudra.

Recordamos y agradecemos el acompañamiento permanente dado a las familias por parte del entonces arzobispo de Cali, monseñor Isaías Duarte Cancino quien fue nuestro principal guía, y a todos los sacerdotes que nos acompañaron de manera cercana, entre ellos el padre José González, padre Mauricio Estrada, y en especial desde la Iglesia del Templete de Cali a Gonzalo Gallo.

Nuestro reconocimiento a la labor de apoyo prestada por los liberados del secuestro de la iglesia LA MARIA de Cali y sus familiares.

Deseamos conservar viva la esperanza de poder regresar a una Colombia libre de diferencias, corrupción, desigualdad, dolor, donde reine una paz verdadera, que nuestros hijos puedan disfrutar de nuestro bello y rico país bajo el amparo del Dios que nos permite seguir viviendo.

GRUPO DE SECUESTRADOS EN EL KM18 Y SUS FAMILIARES

Galería de fotos

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