Colombia es el país con mayor número de modelos webcam en el mundo. Según estimaciones de federaciones de la industria, en el país hay entre 120.000 y 400.000 personas dedicadas a esta actividad, en un negocio que mueve cerca de 45 millones de dólares al año.
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En este contexto, organizaciones como Human Rights cuestionan las condiciones laborales de las modelos, que en su mayoría son mujeres jóvenes e incluso adolescentes. Sin embargo, tanto hombres como mujeres han llegado al mundo del webcam en busca de ingresos rápidos y atractivos, en un país donde la informalidad laboral alcanza el 55%.
Es el caso de Diana, quien incursionó en el entretenimiento para adultos después de agotar otras opciones de empleo. “Una modelo webcam, o una persona que trabaja en estas páginas, muchas veces tiene detrás una historia de vida marcada por la necesidad. No siempre es una elección libre, sino el resultado de las circunstancias”, explica.
De igual forma, Diana añade: “Todos sabemos cómo está la economía. A veces uno manda entre 20 y 30 hojas de vida, y el trabajo simplemente no aparece”.
Juan, también modelo webcam, comparte una visión similar. Asegura que llegó a esta actividad por falta de oportunidades y en busca de ingresos rápidos, aunque reconoce que no todo es sencillo, pues se requiere de cierta preparación. “Toca ir al gimnasio, hacerse masajes faciales y mantenerse en forma para atraer clientes”, comenta.
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La devaluación del peso frente al dólar ha convertido a Colombia en uno de los mayores centros del webcam en el mundo. La competencia es intensa y quienes se dedican al llamado sexo virtual deben adaptarse a las diferencias horarias con otros países, lo que en muchos casos implica trasnochar.
Según Diana, “los mexicanos son grandes consumidores de contenido, al igual que en Europa, especialmente en España. Pero Estados Unidos y México son los principales mercados”.
Juan, por su parte, admite que no siempre es rentable, pues a veces le toca esperar mucho tiempo a que “llegue un cliente”.
“Hay días de paciencia, son desde 8 a 12 horas frente a una cámara y luces alrededor que te queman la vista. El modelaje webcam genera tanto inseguridad como amor propio”.
Mencionó Juan
Finalmente, Francy Ileny Tabares, quien en algún momento administró una de estas empresas, asegura que este negocio depende casi por completo de la moneda extranjera, lo que lo hace aún más sensible a las variaciones económicas.
“En este gremio se mueve demasiado dinero y como te pagan en moneda extranjera, se ve más volumen. Ahí es donde se vuelve más interesante todo y es donde tu comienzas a motivarte; para extenderte y a hacer crecer tu negocio”.
Indicó Francy.
En la segunda parte de este especial, abordaremos qué ocurre con una industria que, a pesar de mover millones de dólares y generar ingresos para miles de personas, sigue siendo perseguida y estigmatizada.
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