Compartir la cama con nuestras mascotas, especialmente con los perros, se ha convertido en una práctica habitual en muchos hogares. Para algunos, es un acto de amor y conexión, pero para otros, puede convertirse en un problema de convivencia. ¿Dormir con nuestros perros es una buena idea? ¿O estamos afectando su bienestar sin darnos cuenta?
Límites desde pequeños
Se recomienda establecer desde cachorros los límites dentro del hogar, incluyendo el lugar donde deben dormir.
“Lo que le enseñes a tus animales desde pequeños son los límites que debes de seguir por el resto de su vida”
Laura Londoño Veterinaria y Experta en comportamiento animal.
Según la profesional, enseñar desde temprana edad dónde debe dormir el perro ayuda a construir una rutina de sueño saludable, reduce el riesgo de dependencia emocional y favorece el descanso tanto del animal como de la familia.
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La Veterinaria Londoño no condena la práctica de dormir con los animales, pero sí insiste en que debe hacerse con consciencia y consenso.
“No está mal que duermas con tus animales, siempre y cuando no te molesten en las noches, no incomode a ningún miembro de la familia, y se llegue a un acuerdo para tomar este tipo de decisiones”
Laura Londoño Veterinaria
Claves de una buena rutina de sueño
Una de las claves para lograr una buena rutina de sueño en los perros es la adaptación. Se indica que los perros son animales de hábitos y pueden acostumbrarse a dormir en distintos lugares de la casa, siempre que se haga un proceso progresivo y paciente. Contar con un espacio cómodo, limpio y tranquilo para ellos, lejos del ruido o las interrupciones, es esencial.
Además, Laura recomienda observar señales que puedan indicar que el perro no está descansando bien, como cambios de humor, irritabilidad, somnolencia durante el día o comportamiento ansioso. También señala la importancia de mantener una buena higiene si se decide compartir la cama, tanto en el animal como en la cama.
Sobre errores comunes como cambiar la rutina de sueño bruscamente o ceder ante el llanto del perro durante la noche, ya que esto puede reforzar conductas indeseadas. La clave está en la constancia, el refuerzo positivo y el respeto por los espacios.
Dormir con tu perro no es necesariamente malo, lo más importante, es tomar decisiones informadas que beneficien tanto a los humanos como a sus fieles compañeros.
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