Lunes, Julio 16 2018

Entre las páginas de la vida de un reportero raso

Era 1948, cuando un joven de 19 años, estudiante de derecho y apasionado por escribir cuentos y novelas, decidió arriesgarse a escribir en un periódico. El 21 de mayo se abrieron las puertas del periódico El Universal de Cartagena, en donde por primera vez las letras de Gabo se dieron a conocer con 'Punto y …

Era 1948, cuando un joven de 19 años, estudiante de derecho y apasionado por escribir cuentos y novelas, decidió arriesgarse a escribir en un periódico. El 21 de mayo se abrieron las puertas del periódico El Universal de Cartagena, en donde por primera vez las letras de Gabo se dieron a conocer con 'Punto y aparte', la primera nota editorial que publicó el nobel colombiano en un medio de comunicación.

Al entrar y dar a conocer sus intenciones, Gabo solo escuchó decir de la persona que posteriormente lo contrató que se sentara y escribiera una noticia, y entre la inexperiencia y las ganas, sólo recibió tachones y correcciones de lo que él pensó era la noticia. Sin embargo, el novelista estudió cada letra tachada, entendiendo las razones de esos cambios, logrando llegar al punto en el que los tachones ya no existían.

Así fue el primer contacto de este joven soñador e imaginario, quien con el pasar del tiempo logró ser editor de notas, alcanzando a ser reportero raso, quien era riguroso y ético, pues se sometía a los riesgos más grandes con tal de contar la verdad. Era crítico y osado.

Las puertas para este escritor seguían abriéndose. En los años 50 escribió para El Espectador la verdadera historia del naufragio de Luis Alejandro Velasco, un marinero de la armada nacional que cayó al agua con ocho miembros de su tripulación, debido a la sobrecarga con contrabando que llevaba el buque en el que se transportaban.

García Márquez narró la historia del hombre que durante 10 días lucho por su vida en una balsa, un hombre que no pudo alimentarse, un hombre que le contó de forma ininterrumpida esa historia a un reportero raso, nombre que le dio Gabo a esta profesión. Con 14 entregas publicadas en El Espectador, que finalmente dieron pie para que empezaran los amores y los odios.

Fue en esta época y gracias a estas publicaciones que García Márquez miró hacia otros horizontes. París fue el lugar del exilio de este reportero que debió abandonar su país por la denuncia que hizo a través de sus crónicas durante la dictadura de Rojas Pinilla, gobierno que responsabilizó el naufragio a una tormenta en el Caribe, además de la clausura del periódico y los problemas en los que el único sobreviviente y protagonista de la historia resultó salpicado. Para 1970 esta historia saltó de las páginas de un periódico a las de un libro convirtiéndose en un reportaje, siendo el Relato de un náufrago.

Un nuevo capítulo se abrió para el novelista, pues las noticias en el otro lado del mundo no se hacían esperar. Se convirtió en el nuevo corresponsal de Prensa Latina en Europa y en Nueva York, una agencia cubana que se encargaba de entregar la información de estas dos potencias a todos los ciudadanos.

Años más tarde, exactamente en 1994, esta experiencia pasó a ser parte de un legado, el cual se pudo transmitir a las nuevas generaciones. Era ese periodismo literario que Gabo anhelaba que se creara en los periodistas modernos.

La Fundación de Nuevo Periodismo Iberoamericano es el lugar donde más de cinco mil periodistas han forjado sus saberes, donde se enseña ese periodismo literario, ese con el que se enamoró García Márquez, pues sus escritos eran una mezcla de lo real y lo literario al momento de dar una noticia y atrapar al lector, porque para Gabo "siempre había vivido con la duda de saber cuál era la diferencia entre la literatura y el periodismo y si yo era escritor o reportero, pero ahora estoy feliz porque me he dado cuenta de la respuesta: el periodismo es un género literario", así se lo aseguró el Nobel colombiano a un lector durante un evento en la FNPI.

La FNPI fue creada "como resultado de una antigua preocupación de Gabriel García Márquez – quien inició como reportero su carrera de escritor -, por estimular las vocaciones, la ética y la buena narración en el periodismo, sobre aspectos tan variados como el uso de la grabadora o la función de los editores", así se afirma en la página oficial de la fundación.

La inspiración de Gabo al escribir no tenía fin, la tinta seguía intacta, pues en 1996 laza Noticia de un secuestro, texto que fue considerado una de las más grandes lecciones a los periodistas de cómo hacer periodismo.

"Es en efecto la reconstrucción completa de una noticia espantosa que estuvo viva y dinámica en Colombia durante 272 días, por los secuestros continuados de diez personas importantes con una finalidad única: impedir que la Asamblea Constituyente aprobara la extradición de colombianos a Estados Unidos. La clasificación estructural sería válida como un reportaje puro, porque todos los datos son verídicos y comprobados. Pero también el título se puede sostener, porque es una sola noticia vasta y compleja desde sus orígenes primeros hasta sus últimas consecuencias", aseguró García Márquez en entrevista para la revista colombiana Cambio, publicada en 1998.

En este mismo año, 1998, este novelista, cuentista, escritor, periodista, guionista y editor, se aventajó y compró la revista Cambio, cumpliendo uno de sus más grandes sueños.

Una historia entre reportajes

Gabriel García Márquez sentía gran afinidad por el género periodístico: el reportaje, pues él consideraba que este era el género más natural y útil al momento de contar una historia, pues aunque puede parecerse a una novela o cuento, en sus líneas siempre se dice la verdad aunque no parezca.

Por eso, a un año de su muerte, los consejos no se detienen para quienes desean hacer periodismo puro y duro, un periodismo que puede estar seducido por los romántico. "hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad".

Además entre sus recomendaciones está el buen uso de la tecnología, esa que ha puesto en una "carrera enloquecida" a los periodistas por la inmediatez y las casa periodísticas en la lucha por tener los últimos aparatos tecnológicos, por encima del capital humano.

Fue así como en la tarde del 17 de abril de 2014, el joven soñador de 19 años, con sus cabellos blancos, se despidió en México dejando un legado imborrable en el periodismo literario no solo de Colombia, sino de toda América Latina y el mundo.

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