Viernes, Diciembre 14 2018

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Entierros traquetos

No más hordas de motociclistas escoltando entierros “traquetos” que siembran el terror en los habitantes y muestran una época de la que nos sentimos profundamente avergonzados.

Entierros traquetos
Crédito de foto: David Vega especial para 90minutos.co

Desde hace mucho tiempo los caleños debemos soportar, resignados e impotentes, los cortejos fúnebres integrados por hordas de motociclistas que realizan entierros fastosos con música, trago y disparos al aire.

Quienes caen en medio de estos desfiles son víctimas de atracos por parte de los supuestos dolientes, como recientemente les ocurrió a una prestigiosa anestesióloga y a sus dos hijos, quienes se desplazaban en un  vehículo por el oeste de la ciudad.

Decenas de motociclistas rodearon el carro de la médica y varios de ellos esgrimieron sus armas de fuego obligándolos a entregar sus pertenencias. Botín en mano y en medio de risas, los maleantes siguieron su camino hacia la última morada de su “parcerito”.

Y, ¿la policía?

Resulta indignante que  las autoridades no hayan adoptado ninguna medida para proteger a los ciudadanos de estos delincuentes, pese a que los casos se repiten a diario. El atraco de la médica ocurrió muy cerca de la escuela de carabineros, sin embargo, no había vigilancia policial, como no la hay cuando se presentan estos entierros en el Norte o en el Sur de la ciudad.

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Dos policías motorizados, atendieron el caso y cuando intentaron capturar a los ladrones fueron atacados a piedra por sus compinches. La actuación de los valientes policías no excusa la incapacidad de sus superiores y de los funcionarios de la Secretaría de Seguridad del Municipio para resolver este problema de raíz.

Esta modalidad de entierro de ciertos “personajes”, se impuso desde las épocas en que los narcos gobernaban a su antojo la ciudad y desde entonces ninguno de los alcaldes, ni los  comandantes de policía han sido capaces de erradicarla. Todo lo contrario, cuando suceden estos desfiles fúnebres queda en evidencia que las autoridades caleñas no le han prestado atención al asunto.

¿Qué debemos esperar para que se prohíban los motociclistas en los cortejos fúnebres? Si la anestesióloga y sus hijos no hubieran entregado con prontitud sus celulares y billeteras hoy estaríamos lamentando el hecho y escuchando argumentos estadísticos de los burócratas responsables de nuestra seguridad.

El señor alcalde tiene facultades de policía que le permiten prohibir que estos cortejos sean acompañados por motociclistas.

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En todas las culturas los sepelios concitan el respeto, la piedad y la solidaridad, sin embargo, en la cultura traqueta el muerto exacerba las bajas pasiones y se convierte en un objeto para intimidar y reafirmar los antivalores del mundo del delito.  En la cultura traqueta, de la cual no hemos podido desprendernos, el delincuente muerto debe ser enterrado con honores y no hay mayor honor que cometer  algunas fechorías en su presencia.

No podemos exigirles al alcalde y al comandante de la policía que pongan fin a los remanentes de los estilos de vida y modelos de comportamiento que introdujo el narcotráfico, pero al menos podemos solicitarles que pongan orden en la ciudad y de una vez por todas prohíban estos desfiles decadentes. No más hordas de motociclistas escoltando entierros traquetos que siembran el terror en los habitantes y muestran una época de la que nos sentimos profundamente avergonzados.

Quienes habitamos esta hermosa ciudad tenemos la obligación de defender, mediante la educación, valores cívicos que nos enaltezcan y nos permitan convivir en paz.  Mientras tanto, necesitamos que las autoridades cumplan con la obligación de brindarnos protección y seguridad.

La opinión de los blogueros no refleja el pensamiento editorial de 90minutos.co

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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