Martes, Septiembre 25 2018

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El otro James

James. Para nadie es extraño escuchar o leer ese nombre. Ustedes pensarán que voy a referirme a alguien que a muchos nos hace soñar y nos provoca emociones sin límite con lo que hace y tienen toda la razón. Solo que mientras Colombia se lamenta por la eliminación de la Copa América, el James al …

El otro James

James. Para nadie es extraño escuchar o leer ese nombre. Ustedes pensarán que voy a referirme a alguien que a muchos nos hace soñar y nos provoca emociones sin límite con lo que hace y tienen toda la razón. Solo que mientras Colombia se lamenta por la eliminación de la Copa América, el James al que me refiero y por el que lloré –y tal vez no solo yo-, si alguna vez jugó fútbol en su vida, tal vez fue americano y ya no podrá hacerlo nunca más. Partió de este mundo hacia las 9:30 A.M. el 22 de junio de 2015 y se llevó consigo toda la música que aún no había escrito. Es posible que usted no haya escuchado nunca el nombre de James Horner, pero estoy segura de que sí ha escuchado su música.

Por razones personales siento una debilidad absoluta por las bandas sonoras y por los sonidos celtas. Horner escribía bandas sonoras con marcada influencia de las Tierras Altas… háganse una idea de lo mucho que me gustaban sus composiciones.

Un tucán se estrelló en el bosque. Parece simbólica la frase, pero es real. James Horner era un piloto experimentado. Aparte de la música, su otra pasión era volar. Un avión Short Tucano registrado a su nombre fue reportado como accidentado en la mañana del 22 de junio. Falló en circunstancias desconocidas y cayó cerca de Quatal Canyon en Los Padres National Forest, cien millas al noroeste de Los Angeles. El piloto murió de inmediato en el incendio que se produjo. Jay Cooper el abogado de la familia dijo más tarde: Si James no hubiera estado piloteando el avión, ya habría llamado.

Tengo el privilegio de contar entre mis amigos –No contactos de Facebook. Amigos con los que he compartido viajes, charlas y experiencias en la vida real-, a varios compositores de bandas sonoras de películas y video juegos que trabajan en Hollywood y tal como en todos los círculos musicales, se conocen entre sí. Me enteré del accidente hacia las 3:30 de la tarde por una publicación de uno de ellos en la red social, que exponía: “Esto dejó sin aliento de mí y estoy rezando por que no sea la devastadora noticia que parece ser. Él es una de mis mayores influencias y una de las principales razones por las que decidí ser compositor. El avión registrado a nombre de James Horner se estrelló al norte de Santa Bárbara”. Un torrente de hielo me corrió por las venas y lo primero que escribí en mi red fue: “¡Por favor, por favor, por favor que no sea! ¡Que sea alguien más!”

Para mí tres compositores no debían morirse jamás. Uno es John Williams. Otro es Hans Zimmer. Y el  otro, James Horner.

Comencé frenéticamente a buscar información en Google. Fui a la página de su asistente Sylvia Patricyja Wells y encontré: “Una gran tragedia ha golpeado a mi familia hoy y no voy a estar disponible por un tiempo. Me gustaría tener un poco de privacidad y tiempo para sanar. Hemos perdido a una persona maravillosa con un gran corazón y talento increíble.  Murió haciendo lo que amaba. Gracias por todo su apoyo y amor y nos vemos en el camino”.

Entonces me golpeó con la fuerza de un rayo: A sus 61 años de vida. Con más de 100 bandas sonoras de películas que aquel que viva en el planeta tierra, tiene que haber oído nombrar, si no las vio. Con diez nominaciones al Oscar y dos en su poder por la música de una película trágica que movió el corazón de una generación completa  y por la canción “My heart will go on”. La de Titanic es la banda sonora más vendida de la historia: 27 millones de copias.
James Horner estaba muerto. Aunque ningún medio lo confirmó oficialmente hasta las 8:35 PM, yo ya lo sabía. Ya no iba a tener jamás la oportunidad de estrecharle la mano, decirle lo que era obvio: que su música era celestial… o tomarme una foto con él, pese a que solo estuve a seis grados de separación.

Les voy a dejar una lista de mis B.S.O favoritas escritas por él, que pueden escuchar para que tengan una idea de lo que ha perdido el mundo:

Viaje a las estrellas: La furia de Khan. Krull. Cocoon 1 y 2. Aliens. El nombre de la rosa. Captain EO. Un cuentoAmericano. Willow. La tierraantes de tiempo. Campo de sueños. Querida, encogía los niños.  El Rocketeer. Juegos patrióticos. Leyendasde Otoño. Corazón Valiente. Gasparín(Casper). Apolo 13. Jumanji. El rescate. Impacto profundo. La máscara del Zorro. El hombre bicentenario. La tormenta perfecta. El Grinch. Unamente brillante. Troya. Apocalypto. Las crónicasde Spiderwick. El niñodel pijamaa rayas. Y Avatar.

Y tres de mis canciones preferidas: “My heart will go on” de Titanic, “I want to spend my lifetime loving you” de La máscara del Zorro y “I see you” de Avatar.

Réquiem por toda la música que jamás será. Y por un mundo que hoy es un poquito menos maravilloso y luminoso sin su mente brillante.

Se fue… pero su corazón seguirá latiendo.

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Acerca del Autor

Diana Serna

Hija de periodista y madre con mucho talento musical. Estudié Comunicación Social en la Universidad Autónoma de Occidente. Soy Adicta al cine y la tecnología. A los siete años, un locutor me sugirió dedicarme a otra cosa porque cantaba muy “pasito”. Efecto: he cantado con algunos de los más grandes y tengo una mención de Grammy Americano en la pared. El nuevo reto es este blog. Imposible no existe. Solo hay gente incapaz.

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