Miércoles, Junio 20 2018

.

El doble discurso

Ya no hay discursos limpios. Trasparentes. Honestos. Claros. Como las maletas de los narcotraficantes, todos tienen doble fondo. Y hasta triple. Se piensa una cosa y se dice otra. Se dice una cosa y se hace otra. Ya no hay coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. …

El doble discurso

Ya no hay discursos limpios. Trasparentes. Honestos. Claros. Como las maletas de los narcotraficantes, todos tienen doble fondo. Y hasta triple. Se piensa una cosa y se dice otra. Se dice una cosa y se hace otra. Ya no hay coherencia entre lo que se piensa, lo que se dice y lo que se hace. Se habla mucho, se escribe más y se dice muy poco. No importan los hechos, importan las palabras. Es posible creer en lo que no se ve, pero se publica. Sobretodo en las redes. Como en el billar, la información se taca con efecto a muchas bandas.

Uno quisiera ser optimista, pero cuando escucha a Márquez, Iván y Maza; a Álvaro, García y Uribe, a Donald, Trump y al Pato; a James, Bond y Rodríguez; a Teófilo, Gutiérrez y la Forero; a Juan Manuel, Santos y López; a Petro, Gustavo y Noel; a Benedetti, Armandito y Nicolás; a Holguín, Padre, Hijo y Espíritu Santo; a Garzón, Lucho y Angelino; y a la cantidad sempiterna de candidatos -a los vivos y a los resucitados electoreramente-, no puede más que desenterrar una desesperanza sobrecogedora. Lo único claro en sus discursos, es la oscuridad que se cierne sobre el pueblo y su democracia, que también por su supuesto, maneja el doble discurso.

Ejércitos voraces de codiciosos del erario que buscan el beneficio particular, echándose discursos sobre el servicio a la comunidad y la patria. Politiqueros que -como los galanes-, crean una imagen a partir de la palabra, de la labia, hasta cuando logran su cometido. Bueno, todos lo hacemos, construimos una imagen a partir de la palabra aclaro, pero no siempre en detrimento de la sociedad. El juez o el futbolista, el congresista o el panelista, el vendedor o el timador, y hasta el violador y el periodista. Razón perpetua tuvo Emile Ciorán, “No se habita un país, se habita una lengua” y “Hay algo de charlatán en todo aquel que triunfa, sea en la materia que sea”.

Hay por estas calendas una adecuación del discurso primero al poder y luego, si queda tiempo y dinero, al saber. La verdad escasea y la palabra enreda. Un discurso en plaza pública es demasiado riesgo, de ahí que resulte más efectivo un escándalo en cualquier red o la compra de un espacio en televisión. La radio está vendida toda. Y la gran prensa es costosísima, solo para que aparezcan las fotos e ideas de sus propietarios. Pero uno al año no hace daño, decía uno de los magos del doble discurso, Gilberto Alzate Avendaño, tan fiero en la oratoria como en el comedor. Le decían ‘El leopardo’ y se comía una gallina entera.

Y son los huevos de oro de la gallina estatal los que mueven a tantas fieras. Para 32 gobernaciones y 1.123 alcaldías -según cálculos de la Registraduría Nacional-, habrá cerca de 200 candidatos a las primeras y una cifra cercana a los 10.000 para las segundas. No hay un Concejo con menos de 7 ediles, ni con más de 21. Tampoco una Asamblea con menos de 11, ni más de 31 diputados. De modo que los candidatos a estas dos corporaciones, podrían superar la escandalosa cifra de 80.000 para concejos y unos 3.000 para asambleas. Unas gallinas nada despreciables. ¡Viva la democracia!

Y de dónde sale la plata para financiar tanta campaña, pues de las alcaldías, de las gobernaciones, de los contratistas, de los grupos ilegales, de los empresarios, de organizaciones internacionales y no gubernamentales, y de todo aquel buen ciudadano que haga sus aportes sin ningún otro interés que el fortalecimiento de la democracia y la elección trasparente de quienes estén mejor preparados para orientar los destinos de sus comunidades. No sé por qué lo último me sonó a doble discurso. ¡Que no muera la democracia!

Por cuenta de una Póliza de Seriedad (no se ría, así se llama), la Registraduría reembolsa a quienes logren determinado número de votos, el costo de la inversión. Y para ello los partidos (no se rían, aún existen) tienen en cuenta los libros de contabilidad de las campañas. Es decir, ingresos y egresos, aportes y gastos. Todos ellos muy diáfanos. Todos ellos con un tope que nadie osa superar. ¿Será que además del doble discurso, también hay dobles contabilidades? ¿Un libro para la Registraduría y otro para devolver favores, asignar cuotas burocráticas y repartir la torta del erario? Uno que es mal pensado. ¡Pobre democracia!  

Se sabe que en Colombia la campaña a la gobernación de un departamento considerado ‘rico’ puede costar entre 5 mil y 10 mil millones; y una alcaldía, entre 5 mil y 8 mil millones. De uno ‘pobre’, puede costar entre 3 mil y 5 mil millones. Y una alcaldía, demos por caso la de Quibdó o Ibagué, unos mil o 2 mil millones de pesos. Y por un voto, todos lo saben, se pagan 50.000 devaluados pesos. Algo así como 34 pesos por cada uno de los 1.460 días en los que el gobernante -duele mucho llamarlo así- tomará decisiones que afecten su vida. Se necesitan huevos muy grandes para vender un voto. Por esa plata, digo. Y un cerebro muy pequeño para saber cómo se recuperará esa plata.

De los aspirantes a las JAL que son la base de la pirámide ‘corruptocrática’ o de la ‘cleptocracia’ imperante, o cualquiera otra gracia, baste solo con decir que si el nivel de escolaridad de los concejales en Colombia es quinto de primaria -en promedio-, el de estos personajes dista de los anteriores. Pero el doble discurso me dicta, que para ser corrupto no es necesario estudiar o graduarse, esa característica corre por la venas y desangra la nación con altos títulos a discreción. Pero hay que votar, pues nada es peor que la nada.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

19 + 12 =

Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

Noticias Relacionadas