Miércoles, Octubre 17 2018

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El desafío del alcalde Armitage

Santiago de Cali, es además de fuente de inspiración de artistas y poetas escenario de profundas desigualdades económicas y  sociales. Alrededor de medio millón de caleños tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza, es decir, no cuentan con el dinero suficiente para adquirir “una canasta de bienes (alimentarios y no alimentarios), que permita …

El desafío del alcalde Armitage

Santiago de Cali, es además de fuente de inspiración de artistas y poetas escenario de profundas desigualdades económicas y  sociales. Alrededor de medio millón de caleños tienen ingresos por debajo de la línea de pobreza, es decir, no cuentan con el dinero suficiente para adquirir “una canasta de bienes (alimentarios y no alimentarios), que permita un nivel de vida adecuado.” (DANE)

Esta situación está estrechamente ligada con el desempleo que en la ciudad ha permanecido por encima del 11%.

Para el nuevo alcalde aquí está la fuente de  los principales males que nos aquejan, por eso ha planteado atacar el desempleo de manera prioritaria. Aunque no ha dicho como logrará esta hazaña, es claro que tendrá que contar con la ayuda del gobierno nacional y de la empresa privada y poner en práctica iniciativas audaces. Según ha dejado entrever la administración no declarará la guerra al empleo informal y actuará más como gobernante con conocimientos empresariales que como presidente de una fundación sin ánimo de lucro.

No la tiene fácil el alcalde ARMITAGE. Los primeros que le reclamarán son aquellos que consideran que un alcalde debe gobernar para todos y que priorizar a favor de los más necesitados es pura demagogia castro-chavista.

También darán lora los apocalípticos de la globalización y el TLC, con su cantaleta intimidatoria que les impide ver lo que está pasando en otras partes, como es el caso de Barranquilla donde el clan CHAR rediseñó la ciudad preparándola para la nueva realidad comercial que se avecina. Basta visitar esa  esa capital para advertir los enormes cambios que se están produciendo y que seguramente la convertirán en un verdadero polo de desarrollo.

Cali no tiene mar, pero es la capital del pacifico, con perdón de los bonaverenses, chocoanos y caucanos. La terminación  de la doble calzada a Buenaventura debe beneficiar a Cali, todo depende de las iniciativas que se pongan en marcha.

Si seguimos pensando que los pobres y los desplazados son un obstáculo, incurriremos una vez más en el error imperdonable de abandonarlos a su suerte, negándoles la posibilidad de que contribuyan con su esfuerzo al desarrollo de la ciudad.

En los próximos años no tendremos la excusa de la existencia de un conflicto armado para justificar la pobreza extrema, la exclusión y el atraso. Por lo tanto,  tendremos que renunciar a la búsqueda de chivos expiatorios y asumir la rienda de nuestro destino colectivo.

Si queremos acabar con la doctrina del dinero fácil que sirve para reclutar a los jóvenes en el mundo del crimen hay que enseñarles el valor del trabajo como medio para ganarse la vida y esto no es posible en una ciudad con una tasa tan alta de desempleo. La enseñanza de valores ciudadanos no es un asunto meramente teórico, ni tarea de las ONG, implica sobre todo una relación estrecha con la realidad. Esto solo se aprende actuando y se enseña mediante el ejemplo.

Cada cuatro años vivimos la misma experiencia de depositar nuestra confianza en el mandatario de turno. Pero con el paso del tiempo surge la frustración y el desengaño en la ciudadanía, fruto del incumplimiento de las promesas de campaña.

Pero la responsabilidad es compartida. También la tienen los electores que no ejercemos la revocatoria del mandato, los periodistas, artistas y opositores que, subvencionados por el poder, terminan convertidos en coros de aduladores encargados de celebrar las omisiones como grandes proezas y mostrar los errores como episodios inevitables.

El alcalde tiene una tarea formidable por realizar y en ese propósito debe contar con la ayuda, inclusive, de quienes no votamos por él,  pero también deberá aceptar la crítica, dura y  sin ambages de ninguna especie.  Nadie está más allá del bien y del mal y si los gobiernos fracasan en parte se debe a nuestra incapacidad de exigirles que cumplan.

 

La opinión de los blogueros no refleja el pensamiento editorial de 90minutos.co

 

 

 

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Acerca del Autor

Elmer Montaña

Caleño, padre de familia, abogado santiaguino especialista en D.I.H y cultura de paz, derecho administrativo.Ex fiscal, profesor universitario, asesor y consultor, defensor de derechos humanos y director ejecutivo de la Fundación Defensa de Inocentes.

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