Colombia conmemoró este miércoles los nueve años de la firma del acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC, en un ambiente marcado por críticas al lento avance en su implementación y por la persistente violencia en varias regiones del país.
Autoridades nacionales, representantes internacionales y expertos coincidieron en que el cumplimiento del pacto enfrenta serios desafíos que ponen en riesgo los logros alcanzados.
Únete a nuestro canal de WhatsApp
El expresidente Juan Manuel Santos, quien lideró el proceso y firmó el acuerdo en 2016, instó al próximo jefe de Estado que será elegido en 2026 a asumir la implementación como una política de Estado.
“Quiero hacer un llamado respetuoso pero firme al próximo presidente para que retome el camino de la implementación. No como un legado de un Gobierno, sino como una política de Estado que beneficia a todos los colombianos”, afirmó.
Santos destacó que el acuerdo firmado en el Teatro Colón continúa siendo una hoja de ruta para transformar el país.
Aseguró que su aplicación integral representa “la oportunidad más clara y estructurada” para superar los factores históricos de violencia.
Sin embargo, advirtió que el rezago estatal permitió que grupos armados ocuparan los territorios donde operaban las antiguas FARC.
Pese a las dificultades, el exmandatario subrayó que el 85% de los excombatientes permanece en proceso de reincorporación, aunque lamentó los 450 asesinados y el retorno a las armas del 15% restante.
Lea además: Ataque explosivo en la vía Panamericana: al menos un fallecido y dos heridos
La ONU insiste en acelerar la implementación de Acuerdo de Paz
El representante de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia, Scott Campbell, también pidió fortalecer el compromiso estatal y recordó que el acuerdo nació como un pacto de transformación social.
“Es el momento para redoblar los esfuerzos de implementación. La situación de violencia no se deriva del acuerdo, sino de la falta de aplicación efectiva”.
El jefe de la Misión de Verificación de la ONU, Miroslav Jenca, coincidió en esa valoración, señaló que el Estado no ocupó los espacios que dejó la guerrilla tras su desmovilización, lo que abrió la puerta al avance de otros grupos ilegales.
“El territorio que ocupaban las FARC no se llenó con instituciones. No hablo solo de Fuerza Pública, sino de educación, salud y programas sociales; todo esto es necesario”, precisó.
El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, aprovechó la conmemoración para cuestionar la política de paz total del Gobierno Petro. Aseguró que, en lugar de reducir la violencia, generó efectos contrarios.
“La paz total se convirtió en una amenaza para la institucionalidad y en un dinamizador de la violencia que buscaba erradicar”.
Galán señaló que las disidencias de las FARC aprovecharon los diálogos para fortalecerse e incluso para infiltrar organismos de seguridad.
También recordó que las negociaciones con el ELN, el Clan del Golfo y otros grupos no han mostrado avances significativos.
La defensora del Pueblo, Iris Marín, respaldó la vigencia del acuerdo, pero pidió consensos nacionales para impulsarlo. Explicó que los tropiezos responden a dos factores: uno institucional y otro político.
“El primero fue la falta de coordinación del Estado para llevar la implementación al territorio”, señaló.
Sigue nuestras redes sociales:
