América de Cali

Anthony De Ávila, ‘El Pitufo’ que descendió a los infiernos

Detenido en Italia por tráfico de estupefacientes, el goleador histórico del América de Cali enfrenta el partido más difícil de su existencia. Semblanza de un artista del gol que conquistó con anotaciones y endiablado juego el corazón de la exigente hinchada escarlata.

Anthony De Ávila, ‘El Pitufo’ que descendió a los infiernos

Detenido en Italia por tráfico de estupefacientes, el goleador histórico del América de Cali enfrenta el partido más difícil de su existencia. Semblanza de un artista del gol que conquistó con anotaciones y endiablado juego el corazón de la exigente hinchada escarlata.

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Si hay un Olimpo destinado para los mejores jugadores de un club, la hinchada del América de Cali tiene un sitial preferencial para uno de los suyos: Anthony William de Ávila Charris. Más conocido como ‘El Pitufo’, Anthony se ganó el corazón de la exigente fanaticada escarlata prácticamente desde su debut. De Ávila, hoy descendido a los infiernos por cuenta de sus líos con la justicia italiana, naufragó entre las malas inversiones y las dificultades económicas que hoy lo tienen enfrentando una condena de doce años de cárcel por tráfico de estupefacientes.

Anthony de Ávila nació en Santa Marta hace 58 años. Allá en las Playas de la Bahía más hermosa de América, el pequeño jugador comenzó a destacarse por su velocidad y habilidad para eludir contrarios. A pesar de ser bajo de estatura, Anthony pertenecía a esa estirpe de jugadores que no se amilanaba ante sus rivales más grandes, más fuertes, pero también, más torpes. En los años ochenta América construía un equipo poderoso y resuelto a sumar títulos que lo encumbraran entre los mejores del país. Los cazatalentos viajaban por toda Colombia buscando promisorios talentos que pudieran ser incorporados al club. Los rumores de una joven figura que levantaba arena en las playas samarias y en la cancha de ‘Pescaito’ comenzaron a expandirse como la brisa que cobija a la capital del Magdalena. Hasta allá llegó una comisión de veedores para tentar a la promesa futbolística. Fue en 1982 cuando De Ávila, un cuasi-adolescente llegó a un América que tres años antes, en 1979, había conseguido el primer título de su historia. Arribó a un club en el que descollaban figuras como Juan Manuel Bataglia, Víctor Lugo. Oswaldo Damiano y la bordadora Roque Raúl Alfaro.

Allá en las Playas de la Bahía más hermosa de América, el pequeño jugador comenzó a destacarse por su velocidad y habilidad para eludir contrarios

América


De todos era conocido que el médico Gabriel Ochoa Uribe, técnico histórico de los Diablos Rojos, prefería incluir en su nómina titular jugadores con mayor recorrido y experiencia. Sin embargo, desde sus primeros entrenos, De Ávila mostró unas condiciones innatas que hicieron que el estratega se fijara en esa figura que no superaba los 1:57 cm de estatura. La habilidad de Anthony, sumada a su endiablada velocidad y la seguridad para definir en el área rival con nervios de acero lo catapultaron rápidamente al equipo principal. No era fácil para el novel samario ganarse un espacio donde los puestos titulares estaban prácticamente definidos. Pero fue allí, hombro a hombro, guerreando cada pelota, anotando goles, enfrentando sin temor a rivales más fuertes que él que se fue ganando el cariño de la hinchada roja que vio en el pequeño jugador, el diablillo que necesitaba para desbaratar defensas, destruir sistemas, postrar laterales, arrastrar marcaciones, doblegar rivales. En esa primera temporada con los escarlatas, Anthony participó en 24 encuentros y logró anotar tres goles, los primeros de una seguidilla impresionante que lo consagrarían al final de sus días futbolísticos como el máximo anotador en la historia de los Diablos Rojos, lo que lo elevaría a la escala de ídolo de la hinchada roja.

El escritor Umberto Valverde, de corazón rojo y quien dirigió La Revista del América durante muchos años, recuerda que cuando llegó Anthony al cuadro escarlata fue toda una sensación por su carisma y capacidad futbolística. Además, por edad y porque se entendían muy bien en la cancha, el samario se convirtió en la ‘llavería’ de Alexánder Escobar, ‘El Pibe del Barrio Obrero’, con quien el cronista sostenía una gran amistad. Valverde devuelve sus pasos y rememora con nostalgia aquel equipo que se llamó el de ‘Los Pitufos’, que era la escuadra B del América y que el médico Ochoa Uribe ponía a competir cuando el equipo titular tenía previstos partidos por Copa Libertadores. Esas reservas del América, en la que descollaban De Ávila, Ampudia, Alex Escobar, ‘El Pollito’ Díaz, ‘El Poni’ Maturana, entre otros, comandado por un Willington Ortiz que se recuperaba de una lesión y al que llamaban de manera cariñosa ‘Papá Pitufo’ era una fantasía futbolística. Muchos aficionados aún recuerdan la magia, el toque, la habilidad, el vértigo futbolístico que le imprimían a cada juego. El Pascual se llenaba cada vez que anunciaban a ‘Los Pitufos’ pues la verdad era que daba más espectáculo que el equipo principal. Era 1984 y De Ávila acaba de regresar de una corta estadía en Argentina, donde había sido enviado para aclimatar un poco los ánimos y atemperar el fuerte carácter que lo traicionó varias veces y que incluso lo llevó a varios choques con el médico Ochoa.

Argentina


En el país gaucho, Anthony jugó en el Unión de Santa Fé, un pequeño equipo de la provincia, donde como no podía ser de otra manera, dejó una grata impresión. Pero la verdad es que el destino de ‘El Pitufo’ (como fue bautizado por su estatura, luego de que se hiciera popular en 1981 una serie animada de televisión) estaba marcado. El planeta rojo le pertenecía y a su lado, el amor que le profesaría una de las fanaticadas más apasionadas del país.

Uno de los momentos que más se recuerda de sus primeros años fue un clásico ante el Deportivo Cali. Como fue una constante, Anthony siempre ‘vacunó’ al tradicional rival. En uno de esos juegos, una tarde de domingo, Anthony enfrentó por la punta derecha a un recio marcador de los ‘azucareros’ llamado Javier Solarte. Al ganarle una y otra vez los duelos personales, Solarte decidió emplear la pierna fuerte, pero como De Ávila desde sus inicios se caracterizó por no ‘arrugar’ y siempre ir al frente, volvió a encararlo y en medio de un fuerte forcejeo cayeron al piso. Se encendieron los ánimos, empujones iban y venían entre jugadores de uno y otro equipo hasta que el árbitro decidió terminar el juego y comenzó un escándalo porque acusaron a Solarte de haberle arrebatado a Anthony una cadena que tenía en su cuello. Los periodistas bautizaron este clásico como ‘el de la cadenita’ y lo que más se recuerda fue cuando varios jugadores del América, entre ellos De Ávila, salieron al campo a la media hora a repasar el césped del Pascual en busca de la bendita alhaja que nunca apareció.

Pero más allá de esta anécdota, el samario año tras año fue consolidándose en el equipo titular. Ya nadie le pudo sacar el puesto y se volvió el hombre que simbolizó el gol en América. En tiempos de Bataglia, Cabañas, Gareca y Willington no era fácil lograr un espacio y menos convertir anotaciones. Un rompe-redes sin igual que lo llevó a ser el goleador histórico del América con 206 anotaciones.

Uno de esos momentos más difíciles de Anthony en la escuadra roja sucedió en 1985. Aun muy joven y apenas despegando en el firmamento futbolero, el samario era una alternativa extraordinaria para el médico Ochoa Uribe. Ese año América disputó su primera final de Copa Libertadores con Argentinos Juniors. Los juegos de ida y vuelta fueron muy parejos y solo se definieron por triunfos mínimo de 1-0. Fue entonces necesario un tercer partido que se jugó en Asunción. El partido fue recio y a pesar de la prórroga nunca se rompió el empate de 1-1. No había posibilidad de un nuevo partido y fue necesario acudir a los tiros desde los doce pasos para decidir el campeón del torneo continental. Allí fue la primera vez que Anthony descendió a los infiernos, la segunda sería ahora, cuando en Italia comenzó su partido más difícil ante la justicia.

El cronista Umberto Valverde me describe ese momento como si lo estuviera viendo en este instante, en el propio estadio Defensores del Chaco, de Asunción. “Cuando ocurre lo de la final con Argentinos Juniors es que también nace mi rivalidad con Falcioni. Ese año el arquero americano había decidido cobrar todos los penales y los hacía en Colombia. Entonces cuando comienza la tanda de penaltis yo me sorprendí porque Falcioni se abstuvo de patear, a él le correspondía ejecutar uno de los cobros y no quiso porque enfrentaba a un equipo argentino y nunca lo dijo. Ochoa entonces mandó a un jovencito De Ávila, sin experiencia en cobros de penales, a que hiciera el último cobro, el definitivo, fue una decisión errada porque el arquero de Argentinos era Enrique Vidallé, veterano y ‘viejo zorro’ del pórtico, quien se adelantaba en cada lanzamiento. Anthony erró el penal y los argentinos ganaron”. Lo que vino después fue un mar de llanto del que Valverde fue testigo, pues lo acompañó en el cuarto del hotel donde escuchó las llamadas de los directivos para apoyarlo en ese momento crítico. La verdad es que la hinchada del América, a pesar de la decepción, nunca le reprochó al hábil jugador ese yerro. Por el contrario, fue aún más arropado por una fanaticada que sentía al jugador de su entraña, de hueso rojo, como sería para siempre. Con América, el único equipo en el que jugó en Colombia, Anthony se consagró campeón en 1982, 1983, 1984, 1985 y 1986, es uno de los históricos pentacampeones. Pero también alcanzó la gloria en 1990 (el último con Ochoa Uribe) 1992 y 1996. Ocho títulos que lo convirtieron en el jugador colombiano con más campeonatos en el país.

Con su espíritu caribeño intacto, Anthony llegó a una ciudad muy parecida a su querida Santa Marta. La rumba le gustaba y Convergencia, la mítica salsoteca que tuvo Rafael Quintero en los ochenta, por la Calle 18, fue uno de sus lugares preferidos. Esas jornadas nocturnas le trajeron algunos problemas con la disciplina militar que imponía el médico Ochoa. Sin embargo, con los años, De Ávila fue atenuando su temperamento e incluso conoció el mensaje de Jesús y comenzó a predicarlo en cuanta entrevista se cruzaba en su camino. Fue tal su conversión que en los noventa protagonizó una polémica que atravesó a la extensa familia escarlata. Cansado de las derrotas en Copa Libertadores (Anthony estuvo presente en las cuatro finales perdidas) le atribuyó la ‘mufa’ (como dicen los argentinos) al viejo diablo que ha acompañado la historia escarlata. Esa tal vez fue la única vez que la hinchada roja se dividió en torno a uno de sus máximos ídolos. Incluso Valverde recuerda que en la revista del América se escribieron varios artículos en los que cuestionaban la decisión del jugador de tapar con un esparadrapo el pícaro diablo de la camiseta. En esa cruzada lo acompañaron varios compañeros, mientras otros optaron por dejar libre el escudo.

Ecuador


Poco tiempo después, el samario decidió explorar nuevas tierras y tuvo un paso exitoso por el Barcelona de Ecuador, donde otra vez la mala suerte lo acompañó y a pesar de llegar nuevamente a una final de Copa Libertadores, el título le fue esquivo para siempre. En 1996 se había coronado como el máximo goleador de la Copa Libertadores con once anotaciones, logro que no le sirvió para llevarse el título con los rojos, que al final perdieron el duelo con los argentinos del River Plate. En el fútbol colombiano solo una vez se coronó como el máximo artillero y fue en 1990, cuando consiguió 25 goles en 43 partidos disputados, ese fue el último título que consiguió de la mano de Ochoa Uribe, el técnico que lo llevó a los ‘Diablos Rojos’. Con la Selección Colombia también tuvo un recorrido exitoso. El samario participó en dos mundiales (Estados Unidos 1994 y Francia 1998) y con la casaca de la tricolor logró anotar trece goles. También estuvo en eliminatorias y las copas américas de 1987, 1989 y 1991. La polémica también lo rodeó en la Selección cuando después de un partido por eliminatorias contra Ecuador, donde salió figura de la cancha, decidió dedicarle el triunfo a unas personas que estaban privadas de la libertad, en clara alusión a los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez, quienes se encontraban detenidos por ser los jefes del Cartel de Cali.

Pero quizás uno de los momentos más memorables del Pitufo De Ávila ocurrió varios años después de su retiro del fútbol. América atravesaba una de esas enormes crisis que lo han acompañado a lo largo de su historia y con el propósito de recaudar algunos recursos para completar el dinero de la nómina, el técnico Diego Edison Umaña dio el visto bueno para que el crack rojo volviera a vestirse de cortos. El viejo tenía 46 años, atención, 46 años, cuando desde aquella época se considera muy veterano a un futbolista a los 30 años. Pues bien, De Ávila ya había disputado un par de partidos sin mayor trascendencia y se venía el clásico ante el Deportivo Cali.  Ese día, un domingo 13 de septiembre del 2009, yo estaba en esa cancha con mis colegas César Polanía y Jorge Enrique Rojas, todos de hueso rojo parejo. Nos hicimos en la tribuna de Occidental Baja, costado sur, cerca del banco americano.

Mientras soportábamos las burlas de los hinchas del Cali, un despelucado Anthony, con menos velocidad que en el pasado, pero con la misma enjundia de siempre, entró a la cancha como un tigre, a comerse cuanta camiseta verde estuviera al frente. Los rojos llevaban ocho fechas sin conocer el triunfo y los ‘azucareros’ llegaban con más viento en la camiseta. Su técnico, José ‘El Cheché’ Hernández, había calentado el clásico diciendo que "un viejito de 46 años no podía marcarme un gol". Al minuto 38, con el número 7 en la espalda, Anthony escribió una página gloriosa en la historia del derby vallecaucano.  Una pelota filtrada por ‘El riflecito’ Andrade encontró a un De Ávila inspirado, que quizás recordando sus tiempos juveniles fulgurantes, se volteó con gran destreza y con pierna izquierda batió la resistencia del arquero Jáiber Cardona. Lo que vino después fue el paroxismo total. La tribuna parecía que se iba a caer. Con mis amigos nos abrazábamos, se hizo un nudo en la garganta, rodaron lágrimas, mientras al fondo contemplábamos al pequeño diablillo que se arrodillaba y elevaba sus manos al cielo dando gracias al Todopoderoso por haberle dado la fuerza necesaria para marcarle, una vez más, al tradicional rival. Como hormigas extraviadas fueron desfilando uno a uno por el torno de salida los fanáticos verdes que apenas hacía unos instantes nos ‘cargaban’ con los comentarios fuera de lugar para burlarse del goleador. Una vez aquella máxima de que no hay enemigo pequeño volvió a salir triunfante. América ganó 3-1, pero lo más increíble, sin duda, era que Anthony a los 46 años se había convertido en el jugador más longevo en la historia del fútbol colombiano en marcar un gol, ¿y a quién se lo hizo? Nada menos que al Deportivo Cali, no resulta necesario añadir más.

Fue la última vez que lo vi en una cancha y no puedo negar que me duele lo que le está sucediendo. Un ídolo deportivo que le dio tantas satisfacciones a la fanaticada roja merecía otro destino. ¿por qué no estaba trabajando en las divisiones menores de los Diablos? ¿por qué no era el veedor que buscaba los nuevos talentos? ¿Por qué no hacía parte de la junta deportiva del equipo? Solo algunos sabrán la respuesta a tanta desidia con uno de los más grandes talentos que ha dado el club. Ahora Anthony, al final de su vida deportiva, encara el juego más difícil de su existencia. Ojalá, como tantas otras veces, logre sacar la marca, gambeteé al duro rival y logre conseguir la victoria en este partido que llega en el otoño de una vida que debió ser más placentera para alguien que regaló tantas alegrías.

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América de Cali

Ratificado Osorio, América ahora busca salir de la hoguera, vea el calendario rojo

La semana no ha sido fácil para los escarlatas. Sin embargo, sigue en la pelea por clasificarse a los mejores de la Liga y quiere lograrlo.

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Especial para 90minutos.co - (@AméricadeCali)

La semana no ha sido fácil para los escarlatas. Sin embargo, sigue en la pelea por clasificarse a los mejores de la Liga y quiere lograrlo.

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Un ambiente de tensión se vive desde hace varios días en la sede deportiva y administrativa, Gabriel Ochoa Uribe. La cual mantiene anillos de seguridad con policía para evitar posibles episodios como los que sucedieron el pasado domingo. Cuando un grupo de los aficionados escarlatas invadieron la cancha del estadio olímpico Pascual Guerrero con la intención de agredir a los integrantes del plantel rojo.

De igual manera, el máximo estratega de los diablos rojos fue ratificado al mando del América de Cali. Sin embargo, la decisión no se reafirma por el año y medio que le queda de contrato, sino que se limita a la presente temporada. Si los escarlatas quedan por fuera de los mejores ocho del campeonato, la junta directiva tendrá que estar buscando reemplazo para el banquillo.

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Emerson Batalla y Déiner Quiñónes en entrenamientos.

Lo que le resta de calendario a los diablos

América de Cali tiene cinco 'finales' por disputar, donde dos de sus compromisos será en condición de local y el resto de visitante:

  • Deportes Tolima (Visita) Jueves 28 de octubre
  • Alianza Petrolera (Loca) Domingo 31 de octubre
  • La Equidad (Visita) Domingo 7 de noviembre
  • Deportivo Pasto (Local) Domingo 14 de noviembre
  • Deportivo Pereira (Visita) Domingo 21 de noviembre

Sin duda, una agenda nada fácil para los dirigidos por Juan Carlos Osorio, que se jugará todas sus fichas para poder seguir liderando el proyecto "América campeón de Libertadores".

Agéndese

El compromiso entre los escarlatas y el Deportes Tolima se jugará este jueves 28 de octubre en terreno de los pijaos. El Manuel Murillo Toro abrirá sus puertas este unas horas antes de las 8:10 p.m.; hora en la que oficialmente arrancará el compromiso.

Designaciones arbitrales

Los jueces encargados de impartir justicia para este compromiso ya fueron elegidos y estarán acompañados del  árbitro asistente de video:

  • Central: Lisandro Castillo (Bogotá)
  • Asistente 1: Dionisio Ruíz (Córdoba)
  • Asistente 2: Fabián Orozco (Arauca)
  • Cuarto juez: Juan Roldán (Tolima)
  • VAR: Fernando Acuña (Casanare)
  • AVAR: Sebastián Vela (Bogotá)
Juez central chequeando el VAR.

Posible titular de los escarlatas

Larry Angulo y Cristhian Arrieta son bajas para esta fecha por la expulsión que sufrieron contra Independiente Santa Fe en la Superliga. Por consiguiente, Juan Carlos Osorio alinearía a los siguientes hombres:

Arquero

Diego Novoa

Defensas

Geovan Montes - Marlon Torres - Pablo Ortíz - Héctor Quiñones

Mediocampistas

Luis Paz - Rodrigo Ureña

Delanteros

Déiner Quiñónes - Gustavo Torres - Adrián Ramos - Joao Rodríguez

Teniendo una formación de 4-2-4, en donde la presión alta será vital para evitar el acompañamiento de los laterales en las bandas. En paralelo, los volantes de área (Paz y Ureña) serán el equilibrio de los diablos rojos, haciendo el recurso del pelotazo largo dirigido. Cabe aclarar que, el Deportes Tolima es un equipo muy físico, que le gusta el choque pero descongestiona bien, así logró ser campeón.

Familia hincha del América de Cali disfrutando de un partido.

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América de Cali

Juan Carlos Osorio continuará al mando del América de Cali, pero...

La decisión se tomó luego de una extraordinaria reunión entre la Junta Directiva, Juan Carlos Osorio y Pompilio Páez.

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Especial para 90minutos.co - (@AmericadeCali)

La decisión se tomó luego de una extraordinaria reunión entre la Junta Directiva, Juan Carlos Osorio y Pompilio Páez.

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Luego de los altercados del pasado domingo 24 de octubre, donde los hinchas de la tribuna sur del estadio Pascual Guerrero ingresaron al terreno de juego de manera violenta. Esto a causa de la derrota frente a Atlético Nacional 2 a 0, agravada por el irregular rendimiento del equipo en el semestre actual. Siendo Juan Carlos Osorio el principal señalado por gran parte de la fanaticada roja.

Por ende, el estratega asistió a la rueda de prensa de ese compromiso y comentó lo siguiente: 

“Nos quedan muchas cosas para poder lograr ganar partidos. Yo creo que lo único que resta es que cada uno descanse en silencio, reflexionar sobre la situación. Seguramente mañana o a tardar el martes, el club emitirá un comunicado con la decisión que se haya tomado”

Anunció Juan Carlos durante su atención a los medios.

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De igual manera, se conoció que dicha reunión referenciada por el risaraldense se realizó el pasado 25 de octubre; donde se reunió la Junta Directiva con Osorio y Pompilio Páez. Ambos son las cabezas del proyecto deportivo al que se le llamó “América campeón de Libertadores”. Sin embargo, los resultados no han ido de la mano del plantel deportivo, el cual ha sido constantemente cuestionado por su rendimiento en la cancha y las eliminaciones de Copa Sudamericana, Copa Betplay y la reciente Superliga.

Posteriormente, la decisión de que ambos técnicos mantuvieran sus manos en el volante de los diablos rojos fue tomada. No obstante, la decisión tiene ciertas limitaciones, que a su vez son bastante claras:

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La permanencia de Páez y Osorio depende de si los escarlatas clasifican a la siguiente fase de la liga local, es decir, clasifiquen a los ocho mejores de la presente competición. Actualmente América marcha en la casilla 14, con 19 puntos de 45 posibles con una diferencia de gol de -1. A falta de 15 unidades por disputarse, los diablos deberán sumar al menos 11 si quieren presentar su candidatura a la etapa final de la Liga.

De no cumplirse dicho acuerdo, ambos estrategas abandonarán la institución sin ningún acuerdo contractual. Recordemos que el ‘míster’ había firmado por dos años con el club, fijando una cláusula de rescisión de mil millones de pesos.

Comunicado oficial del América de Cali.

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  • Alianza Petrolera (Local) Domingo 31 de octubre
  • La Equidad (Visita) Domingo 7 de noviembre
  • Deportivo Pasto (Local) Domingo 14 de noviembre
  • Deportivo Pereira (Visita) Domingo 21 de noviembre
Osorio dirigiendo un encuentro de América de Cali.

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¿Cambiará el formato de todo el Fútbol Profesional Colombiano?

La propuesta se hará oficial en la próxima asamblea general de Dimayor, para analizar la viabilidad de las variantes a los formatos actuales.

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Especial para 90minutos.co - (@Dimayor)

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Hace unos meses se viene hablando de la competitividad que maneja la Liga colombiana de fútbol. Involucrando a todas sus ramas, desde masculino hasta femenino, pasando por la segunda y hasta la posible tercera división. En el caso del masculino se cuestiona las penosas actuaciones en torneos internacionales, donde hace ya varias ediciones los clubes nacionales no pasan de fase de grupos a terceras rondas de eliminación. Caso habitual en la Copa Libertadores.

En el caso del fútbol femenino, siempre ha estado en tela de juicio la extensión del torneo, el cual dura aproximadamente tres meses y el resto del año no existe otra competencia local oficial. Desencadenando un masivo desplazamiento de las jugadoras hacia el exterior por falta de oportunidades e incluso desertar de la profesión; también existe el caso de los clubes colombianos que mantienen un proceso serio en su formación femenina, por ejemplo Santa Fe o América. Solo serán propuestas presentadas para ser debatidas en el próximo comité de Dimayor.

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No obstante, parece que se viene una gran reforma a los variados formatos que se manejan en las distintas competiciones futbolísticas. Eso lo hizo saber el periodista Julián Capera de ESPN. Cabe aclarar que las propuestas son impulsadas por algunos equipos, pero eso no significa que sea una realidad.

Las propuestas de algunos clubes

En el caso del fútbol varonil, el formato pasaría de ser semestral, a uno anual. Es decir, habría un solo campeón por año, en lugar de dos; como se viene presentando la liga local. Por ende, los clubes tendrían que planificar una temporada mucho más larga para poder cumplir con el objetivo de ser campeón. Sin embargo, aquí empiezan a ramificarse las propuestas, ya que algunos directivos mantendrían el formato tipo play-offs, mientras que a otros les gustaría que el líder de todo el año, se convierta automáticamente en el nuevo campeón.

Postal de un compromiso de Liga nacional.

De igual manera, se buscaría tener un calendario parecido al europeo; la Liga inicia en julio y culmina en abril o mayo del año siguiente. Esto tiene un trasfondo y es el de igualar el calendario de transferencias con los clubes del antiguo continente.

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En paralelo, la periodicidad de los partidos estarían guiados sólo a los fines de semana, para que durante martes y jueves se puedan disputar compromisos de Copa Betplay. Adicional, una propuesta que en su momento fue de emergencia por la pandemia del Covid-19 estaría en los planes para su regreso. Se trata de la Liguilla de eliminados. Cuadrangulares impulsados en el año 2020 para que los equipos que no clasificaron a los ocho mejores del campeonato, pudieran jugar entre ellos y el vencedor lucharía por un cupo a Copa Sudamericana.

Lo anteriormente mencionado se piensa plantear, pero algo que sería inadmisible para todos los afiliados a Dimayor es la presencia del VAR en el 100% de los encuentros profesionales. Esto con la intención de dar un salto de calidad para evitar más polémicas arbitrales, como las que se vienen presentando en algunos compromisos de Liga y Copa.

La Superliga también sufriría leves cambios, ya que se buscaría enfrentar al campeón de Liga con el campeón de Copa, similar a como se hace en las grandes ligas de Europa.

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Competencias femeninas

En suma, la Liga femenina pasaría a tener dos ediciones anuales, en lugar de una. Esto con la intención de que las mujeres futbolistas puedan tener continuidad, nazcan nuevos talentos y profesionalizar aún más esta categoría del balompié que tanto eco ha generado en los últimos años.

Imagen de un partido oficial de fútbol femenino.

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