América de Cali

Anthony De Ávila, ‘El Pitufo’ que descendió a los infiernos

Detenido en Italia por tráfico de estupefacientes, el goleador histórico del América de Cali enfrenta el partido más difícil de su existencia. Semblanza de un artista del gol que conquistó con anotaciones y endiablado juego el corazón de la exigente hinchada escarlata.

Anthony De Ávila, ‘El Pitufo’ que descendió a los infiernos

Detenido en Italia por tráfico de estupefacientes, el goleador histórico del América de Cali enfrenta el partido más difícil de su existencia. Semblanza de un artista del gol que conquistó con anotaciones y endiablado juego el corazón de la exigente hinchada escarlata.

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Si hay un Olimpo destinado para los mejores jugadores de un club, la hinchada del América de Cali tiene un sitial preferencial para uno de los suyos: Anthony William de Ávila Charris. Más conocido como ‘El Pitufo’, Anthony se ganó el corazón de la exigente fanaticada escarlata prácticamente desde su debut. De Ávila, hoy descendido a los infiernos por cuenta de sus líos con la justicia italiana, naufragó entre las malas inversiones y las dificultades económicas que hoy lo tienen enfrentando una condena de doce años de cárcel por tráfico de estupefacientes.

Anthony de Ávila nació en Santa Marta hace 58 años. Allá en las Playas de la Bahía más hermosa de América, el pequeño jugador comenzó a destacarse por su velocidad y habilidad para eludir contrarios. A pesar de ser bajo de estatura, Anthony pertenecía a esa estirpe de jugadores que no se amilanaba ante sus rivales más grandes, más fuertes, pero también, más torpes. En los años ochenta América construía un equipo poderoso y resuelto a sumar títulos que lo encumbraran entre los mejores del país. Los cazatalentos viajaban por toda Colombia buscando promisorios talentos que pudieran ser incorporados al club. Los rumores de una joven figura que levantaba arena en las playas samarias y en la cancha de ‘Pescaito’ comenzaron a expandirse como la brisa que cobija a la capital del Magdalena. Hasta allá llegó una comisión de veedores para tentar a la promesa futbolística. Fue en 1982 cuando De Ávila, un cuasi-adolescente llegó a un América que tres años antes, en 1979, había conseguido el primer título de su historia. Arribó a un club en el que descollaban figuras como Juan Manuel Bataglia, Víctor Lugo. Oswaldo Damiano y la bordadora Roque Raúl Alfaro.

Allá en las Playas de la Bahía más hermosa de América, el pequeño jugador comenzó a destacarse por su velocidad y habilidad para eludir contrarios

América


De todos era conocido que el médico Gabriel Ochoa Uribe, técnico histórico de los Diablos Rojos, prefería incluir en su nómina titular jugadores con mayor recorrido y experiencia. Sin embargo, desde sus primeros entrenos, De Ávila mostró unas condiciones innatas que hicieron que el estratega se fijara en esa figura que no superaba los 1:57 cm de estatura. La habilidad de Anthony, sumada a su endiablada velocidad y la seguridad para definir en el área rival con nervios de acero lo catapultaron rápidamente al equipo principal. No era fácil para el novel samario ganarse un espacio donde los puestos titulares estaban prácticamente definidos. Pero fue allí, hombro a hombro, guerreando cada pelota, anotando goles, enfrentando sin temor a rivales más fuertes que él que se fue ganando el cariño de la hinchada roja que vio en el pequeño jugador, el diablillo que necesitaba para desbaratar defensas, destruir sistemas, postrar laterales, arrastrar marcaciones, doblegar rivales. En esa primera temporada con los escarlatas, Anthony participó en 24 encuentros y logró anotar tres goles, los primeros de una seguidilla impresionante que lo consagrarían al final de sus días futbolísticos como el máximo anotador en la historia de los Diablos Rojos, lo que lo elevaría a la escala de ídolo de la hinchada roja.

El escritor Umberto Valverde, de corazón rojo y quien dirigió La Revista del América durante muchos años, recuerda que cuando llegó Anthony al cuadro escarlata fue toda una sensación por su carisma y capacidad futbolística. Además, por edad y porque se entendían muy bien en la cancha, el samario se convirtió en la ‘llavería’ de Alexánder Escobar, ‘El Pibe del Barrio Obrero’, con quien el cronista sostenía una gran amistad. Valverde devuelve sus pasos y rememora con nostalgia aquel equipo que se llamó el de ‘Los Pitufos’, que era la escuadra B del América y que el médico Ochoa Uribe ponía a competir cuando el equipo titular tenía previstos partidos por Copa Libertadores. Esas reservas del América, en la que descollaban De Ávila, Ampudia, Alex Escobar, ‘El Pollito’ Díaz, ‘El Poni’ Maturana, entre otros, comandado por un Willington Ortiz que se recuperaba de una lesión y al que llamaban de manera cariñosa ‘Papá Pitufo’ era una fantasía futbolística. Muchos aficionados aún recuerdan la magia, el toque, la habilidad, el vértigo futbolístico que le imprimían a cada juego. El Pascual se llenaba cada vez que anunciaban a ‘Los Pitufos’ pues la verdad era que daba más espectáculo que el equipo principal. Era 1984 y De Ávila acaba de regresar de una corta estadía en Argentina, donde había sido enviado para aclimatar un poco los ánimos y atemperar el fuerte carácter que lo traicionó varias veces y que incluso lo llevó a varios choques con el médico Ochoa.

Argentina


En el país gaucho, Anthony jugó en el Unión de Santa Fé, un pequeño equipo de la provincia, donde como no podía ser de otra manera, dejó una grata impresión. Pero la verdad es que el destino de ‘El Pitufo’ (como fue bautizado por su estatura, luego de que se hiciera popular en 1981 una serie animada de televisión) estaba marcado. El planeta rojo le pertenecía y a su lado, el amor que le profesaría una de las fanaticadas más apasionadas del país.

Uno de los momentos que más se recuerda de sus primeros años fue un clásico ante el Deportivo Cali. Como fue una constante, Anthony siempre ‘vacunó’ al tradicional rival. En uno de esos juegos, una tarde de domingo, Anthony enfrentó por la punta derecha a un recio marcador de los ‘azucareros’ llamado Javier Solarte. Al ganarle una y otra vez los duelos personales, Solarte decidió emplear la pierna fuerte, pero como De Ávila desde sus inicios se caracterizó por no ‘arrugar’ y siempre ir al frente, volvió a encararlo y en medio de un fuerte forcejeo cayeron al piso. Se encendieron los ánimos, empujones iban y venían entre jugadores de uno y otro equipo hasta que el árbitro decidió terminar el juego y comenzó un escándalo porque acusaron a Solarte de haberle arrebatado a Anthony una cadena que tenía en su cuello. Los periodistas bautizaron este clásico como ‘el de la cadenita’ y lo que más se recuerda fue cuando varios jugadores del América, entre ellos De Ávila, salieron al campo a la media hora a repasar el césped del Pascual en busca de la bendita alhaja que nunca apareció.

Pero más allá de esta anécdota, el samario año tras año fue consolidándose en el equipo titular. Ya nadie le pudo sacar el puesto y se volvió el hombre que simbolizó el gol en América. En tiempos de Bataglia, Cabañas, Gareca y Willington no era fácil lograr un espacio y menos convertir anotaciones. Un rompe-redes sin igual que lo llevó a ser el goleador histórico del América con 206 anotaciones.

Uno de esos momentos más difíciles de Anthony en la escuadra roja sucedió en 1985. Aun muy joven y apenas despegando en el firmamento futbolero, el samario era una alternativa extraordinaria para el médico Ochoa Uribe. Ese año América disputó su primera final de Copa Libertadores con Argentinos Juniors. Los juegos de ida y vuelta fueron muy parejos y solo se definieron por triunfos mínimo de 1-0. Fue entonces necesario un tercer partido que se jugó en Asunción. El partido fue recio y a pesar de la prórroga nunca se rompió el empate de 1-1. No había posibilidad de un nuevo partido y fue necesario acudir a los tiros desde los doce pasos para decidir el campeón del torneo continental. Allí fue la primera vez que Anthony descendió a los infiernos, la segunda sería ahora, cuando en Italia comenzó su partido más difícil ante la justicia.

El cronista Umberto Valverde me describe ese momento como si lo estuviera viendo en este instante, en el propio estadio Defensores del Chaco, de Asunción. “Cuando ocurre lo de la final con Argentinos Juniors es que también nace mi rivalidad con Falcioni. Ese año el arquero americano había decidido cobrar todos los penales y los hacía en Colombia. Entonces cuando comienza la tanda de penaltis yo me sorprendí porque Falcioni se abstuvo de patear, a él le correspondía ejecutar uno de los cobros y no quiso porque enfrentaba a un equipo argentino y nunca lo dijo. Ochoa entonces mandó a un jovencito De Ávila, sin experiencia en cobros de penales, a que hiciera el último cobro, el definitivo, fue una decisión errada porque el arquero de Argentinos era Enrique Vidallé, veterano y ‘viejo zorro’ del pórtico, quien se adelantaba en cada lanzamiento. Anthony erró el penal y los argentinos ganaron”. Lo que vino después fue un mar de llanto del que Valverde fue testigo, pues lo acompañó en el cuarto del hotel donde escuchó las llamadas de los directivos para apoyarlo en ese momento crítico. La verdad es que la hinchada del América, a pesar de la decepción, nunca le reprochó al hábil jugador ese yerro. Por el contrario, fue aún más arropado por una fanaticada que sentía al jugador de su entraña, de hueso rojo, como sería para siempre. Con América, el único equipo en el que jugó en Colombia, Anthony se consagró campeón en 1982, 1983, 1984, 1985 y 1986, es uno de los históricos pentacampeones. Pero también alcanzó la gloria en 1990 (el último con Ochoa Uribe) 1992 y 1996. Ocho títulos que lo convirtieron en el jugador colombiano con más campeonatos en el país.

Con su espíritu caribeño intacto, Anthony llegó a una ciudad muy parecida a su querida Santa Marta. La rumba le gustaba y Convergencia, la mítica salsoteca que tuvo Rafael Quintero en los ochenta, por la Calle 18, fue uno de sus lugares preferidos. Esas jornadas nocturnas le trajeron algunos problemas con la disciplina militar que imponía el médico Ochoa. Sin embargo, con los años, De Ávila fue atenuando su temperamento e incluso conoció el mensaje de Jesús y comenzó a predicarlo en cuanta entrevista se cruzaba en su camino. Fue tal su conversión que en los noventa protagonizó una polémica que atravesó a la extensa familia escarlata. Cansado de las derrotas en Copa Libertadores (Anthony estuvo presente en las cuatro finales perdidas) le atribuyó la ‘mufa’ (como dicen los argentinos) al viejo diablo que ha acompañado la historia escarlata. Esa tal vez fue la única vez que la hinchada roja se dividió en torno a uno de sus máximos ídolos. Incluso Valverde recuerda que en la revista del América se escribieron varios artículos en los que cuestionaban la decisión del jugador de tapar con un esparadrapo el pícaro diablo de la camiseta. En esa cruzada lo acompañaron varios compañeros, mientras otros optaron por dejar libre el escudo.

Ecuador


Poco tiempo después, el samario decidió explorar nuevas tierras y tuvo un paso exitoso por el Barcelona de Ecuador, donde otra vez la mala suerte lo acompañó y a pesar de llegar nuevamente a una final de Copa Libertadores, el título le fue esquivo para siempre. En 1996 se había coronado como el máximo goleador de la Copa Libertadores con once anotaciones, logro que no le sirvió para llevarse el título con los rojos, que al final perdieron el duelo con los argentinos del River Plate. En el fútbol colombiano solo una vez se coronó como el máximo artillero y fue en 1990, cuando consiguió 25 goles en 43 partidos disputados, ese fue el último título que consiguió de la mano de Ochoa Uribe, el técnico que lo llevó a los ‘Diablos Rojos’. Con la Selección Colombia también tuvo un recorrido exitoso. El samario participó en dos mundiales (Estados Unidos 1994 y Francia 1998) y con la casaca de la tricolor logró anotar trece goles. También estuvo en eliminatorias y las copas américas de 1987, 1989 y 1991. La polémica también lo rodeó en la Selección cuando después de un partido por eliminatorias contra Ecuador, donde salió figura de la cancha, decidió dedicarle el triunfo a unas personas que estaban privadas de la libertad, en clara alusión a los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez, quienes se encontraban detenidos por ser los jefes del Cartel de Cali.

Pero quizás uno de los momentos más memorables del Pitufo De Ávila ocurrió varios años después de su retiro del fútbol. América atravesaba una de esas enormes crisis que lo han acompañado a lo largo de su historia y con el propósito de recaudar algunos recursos para completar el dinero de la nómina, el técnico Diego Edison Umaña dio el visto bueno para que el crack rojo volviera a vestirse de cortos. El viejo tenía 46 años, atención, 46 años, cuando desde aquella época se considera muy veterano a un futbolista a los 30 años. Pues bien, De Ávila ya había disputado un par de partidos sin mayor trascendencia y se venía el clásico ante el Deportivo Cali.  Ese día, un domingo 13 de septiembre del 2009, yo estaba en esa cancha con mis colegas César Polanía y Jorge Enrique Rojas, todos de hueso rojo parejo. Nos hicimos en la tribuna de Occidental Baja, costado sur, cerca del banco americano.

Mientras soportábamos las burlas de los hinchas del Cali, un despelucado Anthony, con menos velocidad que en el pasado, pero con la misma enjundia de siempre, entró a la cancha como un tigre, a comerse cuanta camiseta verde estuviera al frente. Los rojos llevaban ocho fechas sin conocer el triunfo y los ‘azucareros’ llegaban con más viento en la camiseta. Su técnico, José ‘El Cheché’ Hernández, había calentado el clásico diciendo que "un viejito de 46 años no podía marcarme un gol". Al minuto 38, con el número 7 en la espalda, Anthony escribió una página gloriosa en la historia del derby vallecaucano.  Una pelota filtrada por ‘El riflecito’ Andrade encontró a un De Ávila inspirado, que quizás recordando sus tiempos juveniles fulgurantes, se volteó con gran destreza y con pierna izquierda batió la resistencia del arquero Jáiber Cardona. Lo que vino después fue el paroxismo total. La tribuna parecía que se iba a caer. Con mis amigos nos abrazábamos, se hizo un nudo en la garganta, rodaron lágrimas, mientras al fondo contemplábamos al pequeño diablillo que se arrodillaba y elevaba sus manos al cielo dando gracias al Todopoderoso por haberle dado la fuerza necesaria para marcarle, una vez más, al tradicional rival. Como hormigas extraviadas fueron desfilando uno a uno por el torno de salida los fanáticos verdes que apenas hacía unos instantes nos ‘cargaban’ con los comentarios fuera de lugar para burlarse del goleador. Una vez aquella máxima de que no hay enemigo pequeño volvió a salir triunfante. América ganó 3-1, pero lo más increíble, sin duda, era que Anthony a los 46 años se había convertido en el jugador más longevo en la historia del fútbol colombiano en marcar un gol, ¿y a quién se lo hizo? Nada menos que al Deportivo Cali, no resulta necesario añadir más.

Fue la última vez que lo vi en una cancha y no puedo negar que me duele lo que le está sucediendo. Un ídolo deportivo que le dio tantas satisfacciones a la fanaticada roja merecía otro destino. ¿por qué no estaba trabajando en las divisiones menores de los Diablos? ¿por qué no era el veedor que buscaba los nuevos talentos? ¿Por qué no hacía parte de la junta deportiva del equipo? Solo algunos sabrán la respuesta a tanta desidia con uno de los más grandes talentos que ha dado el club. Ahora Anthony, al final de su vida deportiva, encara el juego más difícil de su existencia. Ojalá, como tantas otras veces, logre sacar la marca, gambeteé al duro rival y logre conseguir la victoria en este partido que llega en el otoño de una vida que debió ser más placentera para alguien que regaló tantas alegrías.

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América vs. Deportivo Pasto: Los 'diablos' esperan acercarse a la clasificación

El equipo de Cesar Farías espera 'limar las asperezas' con su último partido en casa en el todos contra todos de la Liga Betplay.

América vs. Deportivo Pasto: Los 'diablos' esperan acercarse a la clasificación
Foto tomada de redes sociales.

El equipo de Cesar Farías espera 'limar las asperezas' con su último partido en casa en el todos contra todos de la Liga Betplay.

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La jornada 17 de la liga profesional colombiana enfrentará al América de Cali vs. Deportivo Pasto, este jueves 18 de abril, en el Estadio Olímpico Pascual Guerrero a las 8:20 p. m. La 'Mechita' luchará por llevarse tres puntos que lo pondrían muy cerca de la clasificación, mientras que Pasto ya se encuentra eliminado.

Los nariñenses han tenido un semestre deslucido en el que han cambiado de director técnico 2 veces, hoy dirige Gustavo Florentín, quien apenas fue presentado hace 3 días.

En la última fecha el cuadro nariñense cayó derrotado, en casa, 3-2 frente a Millonarios que les sacó la victoria a 6 minutos de terminar el encuentro, sin embargo, llamó la atención la actuación individual de Santiago Tréllez, delantero del conjunto pastuso, que marcó los dos tantos.

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Mientras que América llegan de disputar un duro partido frente a su rival de patio en el clásico vallecaucano, a pesar de que el encuentro culminó en empate, representó un gran esfuerzo futbolístico, pero sobre todo mental, pues hubo problemas con la hinchada local, que afectaron el normal desarrollo del clásico.

En el conjunto americano se espera regrese a la nómina de convocados el capitán Adrián Ramos, ausente hace cuatro fechas del equipo y quien está a una anotación de llegar a los 100 goles con la camiseta de los ‘diablos rojos’.

Así está el histórico de enfrentamientos entre América vs. Deportivo Pasto

Los nariñenses ocupan la posición 16 con quince puntos y ya se encuentran matemáticamente eliminados, mientras que los 'Diablos Rojos' son octavos con 23 puntos y están a muy poco de clasificarse.

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Si los dirigidos por César Farías vencen este jueves llegarían a 26 puntos, la matemática dice que con 28 puntos se puede clasificar un equipo a cuadrangulares, sin embargo, existe la posibilidad de que un equipo hasta con 27 puntos se clasifique.

Por lo que a la 'Mecha' le resta vencer al equipo 'Volcánico' y sumar en cualquiera de las 2 últimas fechas que serán frente a Santa Fe y Once Caldas.

Previo al encuentro, César Farías dejó un mensaje para motivar la asistencia de la afición americana, este jueves en el Pascual:

“Empezamos a jugarnos los momentos decisivos, los cuales hemos planeado hace un tiempo como en el ajedrez. Uno piensa en las siguientes jugadas para lo que viene, pero necesitamos de ustedes para hacer jaque mate”.

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Deportivo Cali y América empataron en el clásico; hubo tensión en Palmaseca

El clásico vallecaucano 303 tuvo un entorno tenso ante la situación del Deportivo Cali e incluso el segundo tiempo casi es suspendido por el juez Wilmar Roldán.

Deportivo Cali y América empataron en el clásico; hubo tensión en Palmaseca
Tomado de las redes sociales del América de Cali.

El clásico vallecaucano 303 tuvo un entorno tenso ante la situación del Deportivo Cali e incluso el segundo tiempo casi es suspendido por el juez Wilmar Roldán.

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Se jugó el Clásico Vallecaucano 303, donde Deportivo Cali y América de Cali se volvieron a enfrentar. En esta ocasión se repartieron los puntos con un marcador de 1 a 1.

Así alinearon los locales:

Por su parte, los 'escarlatas' tuvieron el siguiente once inicial:

Primer tiempo de protagonismo repartido

El compromiso inició a las 8:15 en punto y a los 10 minutos el América de Cali tenía serios problemas; Jader Quiñónes sintió una molestia y tuvo que ser sustituido.

Ante esta situación, César Farías tuvo que darle entrada a Edwin Cardona, quien puso a los visitantes más ofensivos, sin embargo, los ‘escarlatas’ tuvieron serios problemas en defensa. Los primeros minutos fueron para los vestidos de rojo pero la mayor parte del compromiso Deportivo Cali fue el protagonista, teniendo varios disparos a puerta; que exigieron a Joel Graterol.

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Pero, la anotación no llegaba para los locales, que tenían al estadio en contra, ya que la hinchada local ejercía mucha presión, aunque esto no pudo ser canjeado por gol.

El local tenía sus esperanzas depositadas en Jarlan Barrera y Javier Reina, el primero fue la figura del primer tiempo; aprovechando que Harold Rivera y Edwin Cardona no tuvieron sincronización en el mediocampo.

Sin embargo, sobre la adición del primer tiempo, Nilson Castrillón, canterano del Deportivo Cali que milita en América, marcó el primero del partido. El lateral marca de cabeza y el 0 a 1 llegó al Estadio de Palmaseca.

Segundo tiempo en estadio del Deportivo Cali; casi no inicia

Minutos antes de inicio de la segunda mitad del compromiso, existieron problemas de orden público; se registraron inconvenientes en la tribuna norte del estadio de Palmaseca, donde presuntamente se habrían enfrentado entre sí los hinchas ‘azucareros’.

Justamente, la barra popular y algunos hinchas tuvieron enfrentamientos y obligaron a la suspensión del compromiso al menos media hora.

El compromiso inició con algunas complicaciones deportivas (normal ante el parón de casi una hora), aunque se continuó jugando.

El club local tenía más intenciones de igualar, pero América de Cali se dedicaba a expulsar las pelotas. La primera clara del segundo tiempo del partido la tuvo Cristian Barrios, estrelló el balón en el palo horizontal.

Pero, Deportivo Cali continuaba intentándolo y metía presión; los protagonistas del segundo tiempo eran los centrales americanos.

Adicionalmente, en los últimos minutos del partido los locales lucharon por romper el arco de Joel Graterol y lo consiguieron en el minuto 78: Fabián Castillo de media distancia canjeó su remate en el empate.

Ante la paridad, los visitantes lo siguieron intentando, Andrés Sarmiento tuvo una opción clara pero no alcanzó a conectar el pase ante un mano a mano contra Alejandro Rodríguez.

Ante la paridad, los visitantes lo siguieron intentando, Andrés Sarmiento tuvo una opción clara pero no alcanzó a conectar el pase ante un mano a mano contra Alejandro Rodríguez.

Wilmar Roldán, juez central del partido, añadió 5 minutos más pero el marcador no se movió. Paridad en el estadio de Palmaseca.

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Clásico vallecaucano: América de Cali quiere mantener su ilusión para clasificarse

América de Cali acumula 4 victorias en los últimos 5 partidos disputados y se encuentran dentro de 'los ocho' con grandes posibilidades de clasificar. Ahora buscará el triunfo en el clásico vallecaucano.

Clásico vallecaucano: América de Cali quiere mantener su ilusión para clasificarse
Cortesía Dimayor.

América de Cali acumula 4 victorias en los últimos 5 partidos disputados y se encuentran dentro de 'los ocho' con grandes posibilidades de clasificar. Ahora buscará el triunfo en el clásico vallecaucano.

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En la tabla de posiciones de la Liga Colombiana América de Cali ocupa la octava casilla con 22 puntos, y afrontará el clásico vallecaucano 303 de la historia del balompié nacional, con la misión continuar en el 'grupo de los ocho', obligado a conseguir un resultado positivo.

La motivación de los ‘escarlatas’ son sus recientes victorias por goleadas ante rivales tradicionales como Independiente Medellín y Junior de Barranquilla.

El técnico venezolano César Farías repitió la misma convocatoria que venció por la fecha 15 de la Liga, al conjunto ‘tiburón’ de Barranquilla. Se destaca la ausencia de Adrián Ramos, Luiz Paz y Josen Escobar. Estos son los convocados en América:

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América en el historial de los clásicos llega con 98 victorias frente a su rival y con un gran presente futbolístico para visitar el Estadio del Deportivo Cali, donde juegan con realidades opuestas.

¿Cómo llega al clásico ‘La Mechita’?

El juego de los dirigidos por Farías viene en crecimiento, pues a pesar de que perdieron muchos puntos al inicio del semestre, encontraron hace algunas fechas su punto de inflexión.

La 'Mechita' acumula 4 victorias en los últimos 5 partidos disputados y se encuentran dentro de 'los ocho' con grandes posibilidades de clasificar.

El goleador de los 'Diablos Rojos' es el delantero argentino Rodrigo Holgado, quien ha conseguido 6 anotaciones en los 12 partidos disputados.

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El primer clásico vallecaucano de la temporada, tendrá como árbitro central al experimentado Wilmar Roldán, designado La Comisión Arbitral de la Federación Colombiana de Fútbol. El resto del cuerpo arbitral para el parido son:

  • Asistente Nro.1: JAVIER PATIÑO – META
  • Asistente Nro.2: JAVIER ZEMANATE – HUILA
  • Cuarto Árbitro: DEIVY GUETIO – VALLE
  • VAR: LUIS PICÓN – ANTIOQUIA
  • AVAR: HERMINZUL CALDERÓN – BOGOTÁ

En el estadio de Palmaseca se habilitó el ingreso de público desde las 4:00 p.m., para el clásico entre Deportivo Cali y América, correspondiente a la jornada 16 de la Liga.

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