viernes, mayo 14 2021

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La decencia de Luigui Texidor

Larga vida a Luigi Texidor y gracias por enseñarnos con el ejemplo y con la música como se debe vivir la vida, como llamar con sinceridad cada cosa por su nombre, al pan pan y al vino vino.

La decencia de Luigui Texidor
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Nació moreno porque así tenía que ser, su padre, descendiente de los africanos que 400 años atrás trajeron como esclavos a Borinquen, que era como llamaban a la isla los indios tainos, trabajaba en el Central Aguirre en el municipio de Salinas, uno de los pocos ingenios azucareros que quedaban en Puerto Rico y que había sido adquirido por Monsanto Co. unos años antes del nacimiento de Luis Guillermo Texidor Ortiz, quien vio el cielo en un manantial de sabor el 20 de Enero de 1935 en la Colonia Florida (Santa Isabel), un caserío donde vivían en extrema pobreza los trabajadores de la Central.

Ante la falta de electricidad, la diversión de Luis Guillermo era unirse con su padre en las rumbas caseras; a Él no lo apodaban guaguancó, pero le salían bien las bombas y las plenas, y entre los toques de conga de su padre empezó a interesarse por la música, en especial por la percusión, todavía no sabía que era el negrito del sabor por su voz de melaza, y todavía no lo llamaban Luigi, todos le decían Luigui como apocope de su nombre.

Fue el único sobreviviente de su familia, sus cinco hermanos murieron siendo niños, su madre murió en 1951 y su padre murió en 1953, recién cumplía la mayoría de edad y ya eran solo la pobreza y Él; decide entonces enlistarse en el ejercito, quería estudiar y esa era casi la única opción que le quedaba para lograrlo. La difícil infancia había forjado en Luigui un hombre con temperamento pero también la pobreza había sembrado en Él esa chispa del repentismo y el buen humor, herramientas vitales para el bueno sonero, que le permitieron aliviar la carga de rebuscarse el pan y el vino cada día o de acostarse con el estómago vacío.

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En Alemania durante su vida militar se dedicó al deporte, el boxeo y el béisbol eran su rutina, y además tuvo la oportunidad de conocer a Elvis Presley el “rey del Rock”, encuentro que tuvo que haber generado en Luigui la inquietud de cantar y cimentado aún más la posibilidad de dedicarse a la música. En 1956 estaba de regreso en Puerto Rico, con 20 años, tenía ya una vida completa recorrida digna de contarse y cantarse en canciones que el mismo escribiría muchos años después.

Su sueño de niño, el sueño de muchos puertorriqueños, lo cumplió y de sobrada manera, durante 14 años hizo parte de la Sonora Ponceña, una de las bandas más populares y experimentales de la salsa, allí desarrolló y desplegó toda su inventiva y voz sonera dejando para la eternidad grandes interpretaciones y pregones que el barrio más de 40 años después sigue cantando en la calle y en la esquina.

En 1977 abandona La Ponceña dejando como despedida la tremenda interpretación de Boranda, uno de los temas más recordados de la salsa; Bobby Valentín quien por esos días ya no contaba con la voz festiva y recursiva del Marvin Santiago, al darse cuenta de la vacancia de Luigui, quien estaba firmado con FANIA, le pide a Jerry Masucci autorización para grabar con su banda y este, en un acto de inusual generosidad acepta, y no tendría porque haberse negado, el Bobby fue fundamental en la formación del sonido de la Fania All Stars.

Y ya convertido en Luigi, por obra y gracia de Jerry Masucci que le sonó mejor el nombre en acento italiano que el Luigui de sus años de barriada en la Colonia Florida, llega a la banda del Bobby con una sorpresa musical bajo el brazo. Francisco Alvarado “Chalina” miembro también de la Sonora Ponceña desde su primera grabación, quien había logrado conocer a Luigui, perdón Luigi, durante todo el tiempo que compartieron juntos en tarima le había escrito una canción que reflejaba su vida y la vida de la raza que representaba: “Moreno soy”; lo habían interpretado en vivo por mas de un año pero Papo Lucca no alcanzó a llevarlo al vinilo antes de la salida de Luigi, y si, Bobby Valentín lo grabó y lo tituló “Nací Moreno”, y fue el tema que abrió el lado A del álbum Musical Seduction de 1978.

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Musical Seduction fue un total éxito, la voz de Luigi Texidor bautizada con los tres toques de la conga ya cultivaba el pasó de los años de vida sonera; esta maduración se siente especialmente en el tema Todo El Mundo Escucha, que inicialmente había grabado Luigi con la Sonora Ponceña en 1971, sonaba casi una década después mucho más potente en la versión que vocalizaría para el Bobby Valentín, y junto a Linda Teresa y Nací Moreno, serían los temas más bailados de este álbum.

Preparaba entonces Bobby Valentín el segundo álbum con Luigi Texidor y fue nuevamente a tocar las puertas de Jerry Masucci, este con ojos de dollar y ante el éxito del álbum Musical Seduction bajo un sello que no era el suyo le pide al Bobby por el préstamo de Luigi una suma exorbitante que era impagable por cualquier banda salsera, decide Bobby entonces buscar otro vocalista, encontrando al Cano Estremera, y decide Masucci lanzar como solista a Luigi con un primer álbum titulado El Negrito del Sabor, alias vendedor que hacia énfasis a la festivas interpretaciones de Luigi de los temas salseros, pero dejaba de lado una cualidad muy valiosa de este sonero, su forma de reflejar la dura vida que la había tocado en canciones que dejaban un mensaje universal exaltando virtudes como la humildad y la decencia.

Fueron muchas más, pero quiero resaltar cuatro composiciones de Luigi Texidor que con letras y prosas sencillas nos dan una idea de la vida de este gran sonero y que después de bailarlas y cantarlas nos dejan en el corazón un mensaje aplicable a muchos momentos de nuestras vidas.

Quien trabajará. La grabaría Luigi en su primer álbum como solista en 1979. A manera de sátira nos dice que el pobre es el único que trabaja y si este desaparece “Quien va a repartir la leche, quien nos va a traer el pan”, pero también “con dinero para gastar quien va a doblar el lomo”. Igualmente en este primer elepé de Luigi como solista viene uno de los clásicos de las salsotecas compuesto por el Tite Curet: “Tema de una flor”.

Para su segundo álbum como solista se hace más justicia con la figura de Luigi Texidor y lo titulan “Caballero” que es como se le debe reconocer  cuando se ha conocido su vida recorrida. En este álbum son dos composiciones monumentales de Luigi las que se prensan: “Decencia” y “El testamento”. La decencia, con los arreglos de Luis Quevedo, es una canción que habla de una de las virtudes que a todos nos debería acompañar, “que no se tiene por el color, ni por credo ni por raza, tampoco se guarda en casa, se lleva en el interior”, y que “para mucha gente es palabra desconocida, misión imposible, para una mente torcida”.  Por el otro lado “Mi testamento”, es un disco jocoso pero lleno de mucha realidad sobre la doble moral de la sociedad, “Que nadie llore, que nadie grite, mi testamento dirá no sientan pena, que nadie diga de mi que bueno era”, si en vida no hubo sinceridad, que no se espere a la muerte para valorar a las personas en toda la extensión de su existencia, que nadie lloré que nadie grite.

La pobreza y yo, es el ejemplo claro de como un mensaje sencillo puede calar en lo mas profundo y acompañarnos forever si va adornado de una melodía que invite al canto y también al baile, por eso no se debe mirar de manera inofensiva cuando el pegajoso reguetón lanza tanto mensaje misógino en canciones que se repiten hasta la saciedad por todos los medios sonoros; volviendo a La Pobreza y Yo, fue una  composición de Luigi Texidor para el tercer elepé de la Sonora Ponceña de 1971 la cual puede leerse de muchas formas, una de ellas es la de siempre conservar a los amigos que nos acompañaron en los primeros años cuando caminábamos en las calles sin asfalto, porque puede pasar que cualquier caso fortuito, quizás una pandemia, nos vuelva a llevar a morder el polvo, y nos toque desde abajo volver a comenzar.

Y con la pobreza, volverme a encontrar, porque la pobreza y yo somos hermanos.

Larga vida a Luigi Texidor y gracias por enseñarnos con el ejemplo y con la música como se debe vivir la vida, como llamar con sinceridad cada cosa por su nombre, al pan pan y al vino vino.

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Acerca del Autor

Wilmer Zambrano

Caleño, salsero, ingeniero, melómano, bloguero y twittero. https://twitter.com/SalsaChevere_

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