Martes, Septiembre 17 2019

.

De Argos al VAR

Hay quienes consideran que está acabando con la esencia del fútbol y los que aseguran que la justica ha llegado a la cancha.

De Argos al VAR
Crédito de foto: Especial para 90minutos.co

Se acabó la Copa América y Brasil quedó campeón. Sin Neymar, que debe andar recuperándose en los brazos de alguna garota menos garosa, que la modelo que lo zarandeó en un cuarto de hotel parisino. Para los brasileros ganar no es una opción, es una obligación. Brasil campeón suena a redundancia. Cargan con ese inmenso peso, que ha de superar las mil toneladas del Cristo Redentor del Cerro Corcovado. Y con dos sambenitos: el 2-1 ante Uruguay en el 50, que todos conocemos como el Maracanazo; y el 7-1 ante Alemania en 2014, que por asociación se ha dado en llamar el Mineirazo. Es una responsabilidad muy grande ponerse la camiseta del pentacampeón mundial (mayores y sub 20) del deporte rey y del supremo Pelé.

Perú entretanto se metió al bolsillo cinco millones dólares y de la mano de Gareca, recuperó algo de su pasado glorioso. Sotil, Chumpitaz, Cueto, Cubillas, La Rosa, Uribe (Sí, Uribe). Una generación que con dominio, gambeta y goles, se encumbró entre los mejores de Latinoamérica, pero que cayó en desgracia después del 6-0 ante Argentina en el 78. Todavía hoy se habla de la vendida del Chupete Quiroga, arquero argentino nacionalizado peruano, incluso de soborno entre las dictaduras. A Lima llegaron toneladas de “donaciones” argentinas. En tiempos más recientes Pizarro o Guerrero, son referentes mundiales del fútbol peruano. Nada inca…paces estos muchachos que llevaron a su país -36 años después- a un Mundial de Fútbol: Rusia 2018. Pero el protagonista ya no es el futbolista, la pelota o el gol. Fue el VAR (video assistant referee o videoarbitraje), un Argos Panoptes electrónico del que todos hablan.

El balón está dividido. (Disculparán ustedes tanto lugar común, pero es inevitable, estamos hablando del manido opio del pueblo). Hay quienes consideran que está acabando con la esencia del fútbol y los que aseguran que la justica ha llegado a la cancha. Para los primeros, la picardía, la malicia, el esguince, la maña, el engaño, todo eso que se aprende en el barrio, en la calle, en medio del rebusque y la pobreza, se condensa en este juego que fabrica ídolos con la misma facilidad con la que los escupe. Los segundos, creen que la tecnología ha llegado para atravesar todas las actividades humanas y no podría la guerra moderna ser ajena a esta circunstancia. Unos y otros están de acuerdo en que Inglaterra no hubiera sido campeón en el 66 con una pelota que aún se discute si entró o no; o la misma Inglaterra no hubiese perdido con ´la mano de Dios´, el ya mítico gol de Maradona en México 86.

Vea también: 

Blancorexia

Los mediocampistas, es decir, los equilibrados, los que se reparten y ven tanto aportes como limitaciones, anotan que el VAR es inevitable. Que si ya se utiliza en el basquetbol, en el tenis, en el béisbol, en el fútbol americano y en otras disciplinas, para corroborar lo que el ojo humano no alcanza a definir, por qué no utilizarlo en el fútbol. Pero eso sí, que los árbitros del VAR sean jóvenes, porque los viejos de 45 años (¡¿?!) no están preparados para la tecnología. Es un hecho que cada vez el umbral de la vejez, se acerca más al nacimiento. Y que esa brecha entre nativos y analfabetas digitales, divide el mundo. Y claro, al planeta fútbol, donde se es abuelo a los 35 años. También afirman que es el cambio más sustancial a este deporte en poco más de siglo y medio de existencia. Y para los que arguyen pérdida de ritmo, les recuerdan que la pérdida deliberada de tiempo existe desde siempre y que la historia de los alargues injustificados es vergonzante. Y Messi, que por fin habló, que se calle y siga jugando. Vio la roja y no era la de Chile.

Lo cierto es que el VAR aunque no tiene los cien ojos del gigante de la mitología griega, si comparte con esta figura, ciertos rasgos muy particulares. Es un guardián muy efectivo porque todo queda grabado, pero en últimas es el ser humano el que decide. ¡Ocho seres humanos! Y ya hay casos registrados donde se favorece a los grandes, a los de siempre. Sirviente de Hera, la esposa oficial de Zeus, Argos Panoptes adquirió prestigio por matar al monstruo ctónico, espíritu del inframundo que acechaba a todos los dioses del Olimpo. Hoy todos sabemos que esos dioses son los deportistas, en especial los futbolistas. Hablar mal de Messi, demos por caso, es una blasfemia que se castiga con la excomulgación del templo verde, de todo cuanto tenga que ver con la cancha y el estadio. Es fútbol es humano y como tal imperfecto, pero esa obstinación absurda de convertirlo en algo perfecto acabará con el juego.

Pero volvamos al caso. Al pobre Argos, Zeus lo mandó a matar para liberar a Ío, una sacerdotisa que estaba pasando por armas. El trabajito se lo encargó a Hermes y el mensajero –disfrazado de pastor- hizo que todos los ojos de Argos se cerraran dormidos ante el sonido de su flauta de cañas y sus historias. Y lo decapitó, para liberarle la mocita al patrón, que se estaba apareando con ella para establecer el nuevo orden. Está claro que hoy en el planeta fútbol, Zeus es la FIFA y que Ío es la televisión. Hermes, como ya debe usted haber advertido, es el periodismo. Hera es la plata, la moneda que reina en ese y todos los mundos. De modo que en esta nueva saga moderna, puede ocurrir que el VAR, este Argos Panoptes electrónico, este siendo atacado por muchos Hermes que quieren decapitarlo y liberar a la televisión de los madrazos, ese latigazo verbal que hasta hace poco solo le pertenecía a los árbitros.

En Colombia y en buena parte del mundo donde se practica el fútbol, el VAR seguirá siendo esa cosa lejana que nunca llega o llega tarde a los países subdesarrollados. James seguirá dando tumbos y Falcao siendo ejemplo y pasado. En las pocas canchas de barrio que aún no se ha tragado el cemento o la grama sintética, fluirán las canastas de cerveza para dilucidar goles y jugadas. El gamín del barrio no abandonará sus quiebres y esa propensión a bailar con la pelota y a esconderla como se esconde el puñal que habrá de salvarle la vida. Los árbitros cargarán en su espíritu esa mamá de caucho, para que les reboten todas las injurias y el gol, seguirá siendo ese orgasmo que ahora también se celebra a la inversa: cuando se anula después de revisar el VAR. ¡Hasta dónde llegaremos con el señuelo de la tecnología!

Le puede interesar: 

Duván e Iván al diván

Acerca del Autor

Lizandro Penagos

Nací en San Antonio Abad del Páramo de Nuestra Señora de los Dolores. Un pueblecito del Tolima que produce café, ganado y mucha lástima. Hizo parte de La Cortina, un muro imaginario de las guerrillas liberales, gérmenes de las FARC-EP. Allí nací, sietemesino. Allí mataron a mi padre hace más de 20 años. Allí vive aun mi madre, sola. Y allí pienso escribir literatura. Mientras tanto, hago y enseño periodismo en la UAO. Hice televisión y una hija. Publico donde me dejan y sobre cómo leo la existencia.

Noticias Relacionadas