El paro armado anunciado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) en el departamento del Chocó ha encendido las alarmas en el país. Desde este martes 18 de febrero hasta el viernes 21 de febrero, el grupo insurgente ha declarado la restricción de la movilidad y actividades en la zona, una situación que las autoridades califican como inaceptable.
Mientras tanto, la Defensoría del Pueblo busca implementar medidas urgentes para proteger a las comunidades más afectadas por el conflicto. La grave crisis humanitaria que atraviesa la región fue expuesta ante la Organización de Estados Americanos (OEA) por la gobernadora del Chocó, quien describió un panorama devastador.
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Según Nubia Córdoba, gobernadora del Chocó, los enfrentamientos entre el ELN y el Clan del Golfo han generado una escalada de violencia sin precedentes.
“Desde el momento en que yo viajé hasta hoy, van 72 horas de combates en la cuenca media del río San Juan. El departamento de Chocó está minado. Las minas antipersonales están en prácticamente el 80% del territorio, la gente no puede ir a cultivar. Los chicos, menores de edad, están hoy sin piernas”.
Expresó la mandataria.
Esta situación ha forzado a más de 3.500 personas a abandonar sus hogares por miedo a quedar atrapadas en el fuego cruzado.
Expansión de los grupos armados
La Defensoría del Pueblo ha alertado sobre el crecimiento y fortalecimiento de los grupos ilegales no solo en Chocó, sino en otras zonas del Pacífico como Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
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“Este panorama, tristemente, es el reflejo de la expansión y fortalecimiento de los grupos armados ilegales en los últimos cinco años. El Clan del Golfo es el que más ha crecido, pero todos los grupos han ganado poder. Hoy tienen influencia en el 73% de los municipios del país, es decir, en 809 de ellos”.
Explicó Iris Marín Ortiz, Defensora del Pueblo.
El conflicto armado en Chocó sigue dejando víctimas y desplazados, mientras las comunidades exigen protección y soluciones inmediatas. La crisis requiere una respuesta urgente del Gobierno y organismos internacionales para evitar que más familias sigan sufriendo las consecuencias de la violencia.
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