La crisis de seguridad en Colombia sigue evolucionando con dinámicas cada vez más complejas. En una entrevista exclusiva para Noticiero 90 Minutos, el politólogo y analista Ariel Ávila habló sobre la fragmentación criminal en el país y el impacto de los paros armados en regiones como Chocó y Buenaventura.
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¿Qué es un paro armado?
Según Ávila, este mecanismo es una táctica militar utilizada en Colombia desde hace años con el propósito de restringir la movilidad de la población.
“Es como un toque de queda. No puedes salir después de las 6 de la tarde ni antes de las 6 de la mañana. No te puedes mover en las carreteras, no puedes salir a zonas rurales.”
Explicó Ávila.
Además, en los últimos años, los paros armados han servido para censar y carnetizar a la población, una estrategia que facilita el control territorial de los grupos armados.
“En este momento, seguramente el ELN está yendo a los corregimientos, a las veredas, a los centros poblados a preguntar cuánta gente vive allí, quiénes son sus hijos, y les están exigiendo portar un carnet. Esto les permite controlar la entrada y salida de las personas después del paro armado.”
Afirma el senador.
La fragmentación criminal en Colombia
Otro punto clave que destaca Ávila es la creciente fragmentación de los grupos armados en el país, un proceso que se ha intensificado en los últimos años.
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“Después de la desmovilización paramilitar en 2006, surgieron inicialmente siete grupos, luego llegaron a 101, se redujeron a tres y finalmente quedó uno: el Clan del Golfo. Sin embargo, hoy en día las dos principales disidencias de las FARC están fragmentadas en seis pedazos.”
Esta división también afecta al ELN, que actualmente enfrenta conflictos internos y pérdida de territorios en el Pacífico colombiano.
Disputa territorial en el Pacífico
La lucha por el control del Chocó y Buenaventura ha llevado a enfrentamientos entre el Clan del Golfo, el ELN y disidencias de las FARC.
“Desde hace tres años hay combates entre el Clan del Golfo y el ELN en Truandó, Bojayá. En ese periodo, el Clan del Golfo ha logrado arrinconar al ELN hacia el sur del Chocó, en la zona del Bajo San Juan. Además, al parecer, dos disidencias de las FARC están apoyando al Clan del Golfo en esta lucha.”
Resaltó Ariel Ávila.
Como consecuencia, la situación de seguridad en Buenaventura y sus zonas rurales podría seguir deteriorándose en los próximos meses.
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Con un panorama de grupos armados cada vez más divididos y territorios en constante disputa, la seguridad en Colombia enfrenta un enorme reto.
La presencia de múltiples actores dificulta los diálogos de paz y aumenta la violencia en las comunidades más vulnerables. La pregunta sigue abierta: ¿Cuál será la respuesta del Estado frente a esta crisis?
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